A la espera de que el Gobierno rebaje sus previsiones oficiales de crecimiento a finales de este mes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha sumado a los servicios de estudio que están retrasando la recuperación de la economía española por el impacto de la guerra de Ucrania y la escalada de la inflación. El organismo ha recortado un punto el crecimiento del PIB español para este año, hasta el 4,8%, y en otro medio punto el de 2023, hasta el 3,3%.

Se trata de una rebaja significativa, pero que coloca a España como un país menos afectado que otros socios del euro por la guerra y los problemas que las rupturas de las cadenas de suministro están provocando en industrias, como la automoción, . Alemania e Italia serán las economías más afectadas por estos factores en una eurozona que crecerá un 2,8% este año y un 2,3% el próximo. 

Sin embargo, el World Economic Outlook (WEO) en el que el FMI actualiza sus previsiones coloca en una situación preocupante a la economía española de cara al futuro. Para que España vuelva a tener el nivel de PIB previo a la pandemia, habrá que esperar hasta el año 2023. Y, pasada esa fecha, nuestro país arrastrará desequilibrios heredados de la crisis que provocó la Covid-19. 

En este documento se estima que la deuda pública todavía representará el 114,6% del PIB en 2027 y el déficit seguirá en el 3,9% si antes no se acometen reformas que lo impidan.

El desempleo seguirá en el 13,1% en 2023. Es una tasa que dobla la prevista para el conjunto de la zona euro en ese año (6,4%).

Inflación

Todo esto en un contexto global de alta inflación, puesto que la evolución de los precios es uno de los datos que se ha revisado con más pesimismo en este informe de primavera.

Para las economías avanzadas, la inflación proyectada para este año es del 5,7% y para las emergentes la situación es aún peor, con un 8,7%. Son cifras un 1,8 puntos y un 2,8 puntos peores a las anticipadas en enero. Además, el informe reconoce que las "condiciones pueden deteriorarse de forma significativa".

Esta espiral inflacionista obligará a los bancos centrales a "ajustar sus políticas monetarias de manera aún más agresiva" si la inflación subyacente se mantiene en niveles elevados, recuerda el FMI.

Esto tendrá implicaciones en el coste de la deuda de los países, siendo los más endeudados y los emergentes los más vulnerables a los posibles cambios de estas políticas.

Mundo, Rusia y Ucrania

A pesar de la guerra, el WEO estima que la economía global crecerá este año un 3,5% y un 3,1% (un 0,8 y un 0,2 menos de lo anticipado cuando arrancó 2022). La economía de Rusia sufrirá una recesión del 8,5% y la de Ucrania de un 35% como consecuencia del conflicto. Mientras, China crecerá un 4,4% y Estados Unidos un 3,7% en 2022.

Estas proyecciones para la economía global están hechas sobre la hipótesis de que el precio del barril de Brent sea este año de 106,8 dólares y baje el próximo ejercicio a 92,63 dólares. En este momento, está en los 112,4 dólares.

La incertidumbre sobre cómo van a evolucionar los precios y las tensiones geopolíticas marcan estas proyecciones, como reconoce el informe. También los confinamientos en China están impactando en la economía global por su impacto en el suministro de todo el planeta. Pero los países emergentes son los más dañados por esta situación que tiene varias aristas.

"Esta crisis se ha producido cuando la economía mundial estaba en vías de recuperación, pero aún no se había recuperado por completo de la pandemia de la Covid-19. Hay una divergencia significativa entre las recuperaciones económicas de las economías avanzadas y las de los mercados emergentes o en desarrollo", reconocen los economistas del Fondo con sede en Washington.

A todos estos factores y al drama humanitario de la guerra se suma, además, el coste que tendrá para las economías acoger a los refugiados de Ucrania. Un elemento que también ha sido tenido en cuenta en estas proyecciones que ensombrecen la recuperación económica tras las crisis generada por la Covid-19.