Sevilla

El 7% de los agricultores en Andalucía tiene menos de 35 años mientras que casi el 50% se encuentra en edad de jubilación. Esta es la fotografía del campo andaluz, un sector que requiere de medidas si quiere sobrevivir ante el panorama agravado por el impacto del Covid-19.

Así lo ha expresado en declaraciones a Invertia el presidente de Asaja Andalucía, Ricardo Serra, que esta semana ha participado en la subcomisión de reactivación económica dentro de la Comisión de estudio sobre la recuperación económica y social de Andalucía a causa de la pandemia del Covid-19.

En este marco, Serra espera que se configuren soluciones para “revitalizar” todo lo que ha dañado la pandemia a su paso por el campo. Especialmente afectados han quedado los sectores de la flor cortada y la ganadería que requerirán de inyecciones económicas directas para no caer en la bancarrota.

Pese a la nueva situación, apunta el líder de la organización agraria, los problemas del campo que les llevaron a las calles continúan: las negociaciones del presupuesto de los fondos de la Política Agrícola Común (PAC), la cadena de valor, la conectividad de los sectores o la dificultad de las infraestructuras para garantizar el agua.

En este papel, Ricardo Serra considera que Europa tiene que tomar cartas en el asunto. “Tenemos que hacer entre todos un esfuerzo importante para modificar y comprender que Europa tiene que ser capaz de autoabastecerse y tener capacidad para depender de sí misma en materia de alimentación ante futuros retos”.

Consecuencias “catastróficas” si hay rebrotes

Aunque el campo ha trabajado por y para el abastecimiento de la población, desde Asaja dudan de si el sector podría repetir su labor con las consecuencias económicas que arrastra. “En caso de pandemia, las consecuencias sociales serían tremendas: una catástrofe”.

“Se está perdiendo productividad, competitividad y activos”, alerta Serra quien teme que, ante una nueva crisis sanitaria, no se puedan garantizar los productos de primera necesidad que genera el campo.

Como consecuencia de todo ello, explica Serra, el campo podría quedarse sin activos ni producciones en 10 años, lo que conllevará a la despoblación de las zonas rurales. “De un día para otro no se soluciona esta situación”, ha confesado Serra quien ha subrayado la necesidad de profesionales para mantener el sector.

Preguntado por las movilizaciones, el presidente de Asaja Andalucía es franco: “Si la situación sigue así habrá que pensarlo y hacerlo”. “Los problemas que nos llevaron a las calles no han desaparecido y se han acrecentado. Ahora no era el momento por cuestiones de movilidad pero tendremos que volver”, ha zanjado.

Noticias relacionadas