Bruselas, 12 dic (EFECOM).- La Unión Europea (UE) intentará fraguar en los próximos meses un acuerdo sobre su presupuesto plurianual para el periodo 2021-2027, el "más difícil" en la historia del club comunitario por la salida del Reino Unido, indicó este jueves el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Los jefes de Estado y de Gobierno abordaron por primera vez en una cumbre europea en Bruselas las cifras del próximo marco financiero, aunque el debate fue muy breve y se saldó -como se preveía- solo con el encargo a Michel de seguir trabajando en 2020 para acercar posturas entre los países miembros, ahora muy alejadas.

El nuevo jefe del Consejo Europeo, que presidió su primera cumbre, dijo que intentará encontrar un acuerdo "en las próximas semanas o meses" y que para ello organizará reuniones bilaterales con los Estados miembros, sabedor de que "hay temas difíciles y sensibles" en la negociación.

El marco financiero, dijo es "extremadamente complejo, quizá el más difícil desde que existe la UE, porque hay un agujero por el 'brexit', lo que significa que algunos contribuirán más y otros recibirán menos".

El objetivo es acercar puntos de vista respetando las prioridades de los países y teniendo en cuenta que "una parte significativa" del presupuesto debería orientarse a la lucha contra el cambio climático, explicó Michel, recordando que sobre la mesa está la propuesta de la Comisión de destinar un 25 % de los fondos a este objetivo.

El marco financiero plurianual 2021-2027, que fija el techo de gasto para cada partida para esos siete años, será el primero sin el Reino Unido, cuya salida dejará un agujero de entre 10.000 y 12.000 millones de euros al año.

Además de cubrir esta brecha, la UE debe financiar nuevas prioridades, como la lucha contra el cambio climático, la gestión migratoria o la digitalización, que se suman a partidas tradicionales como la política de cohesión o la agrícola, que hasta ahora han representado en torno al 70 % del presupuesto.

La Comisión Europea propuso en mayo de 2018 un presupuesto de 1,34 billones de euros, el equivalente al 1,11 % de la renta nacional bruta conjunta de los Veintisiete, mientras que Finlandia -que ocupa la presidencia semestral de la UE- ha puesto sobre la mesa una propuesta de compromiso que lo rebaja al 1,07 %, unos 1,087 billones.

Ambas son inferiores al marco actual (2014-2020), que tuvo una dotación de 1,082 billones de euros (1,16 %).

La propuesta finlandesa no ha convencido a los Estados miembros y será ahora Michel quien tendrá que intentar acercar posiciones.

Alemania, Dinamarca, Suecia, Holanda y Austria, contribuyentes netos al presupuesto, se niegan a pagar más de un 1 %, mientras que otros países como España o Francia quieren que como mínimo se aporte el nivel propuesto por la Comisión Europea e insisten en la importancia de mantener los fondos de cohesión y agrícolas.

Además del monto total, habrá que negociar si se crean nuevas fuentes de recursos propios para el presupuesto, si se eliminan los descuentos que tienen algunos Estados y si se condiciona la recepción de fondos al respeto del Estado de Derecho.

El Parlamento Europeo ha pedido desde hace meses que el presupuesto sea del 1,3 % de la renta nacional bruta conjunta (1,324 billones de euros), algo que consideran imprescindible si la UE quiere cumplir sus compromisos, y recordado que su visto bueno es imprescindible para que las cuentas sean aprobadas.

Insisten además en que los países deben llegar a un acuerdo cuanto antes para que las cuentas entren en vigor en 2021.

Varias fuentes europeas apuntan, sin embargo, a que será necesario celebrar alguna cumbre extraordinaria en febrero para tratar de cerrar un acuerdo, aunque no descartan que el pacto llegue aún más tarde.

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