Berlín

El Partido Liberal de Alemania (FDP) está a punto de terminar su particular travesía del desierto en la política germana. Debido a sus pobres resultados en las pasadas elecciones generales – en las que se hizo con un 4,8% de los votos, casi un 10% menos que en la cita con las urnas de 2009 – el FDP no cuenta con representación parlamentaria. Los liberales no llegaron en los comicios de 2013 a la barrera del 5% que hace falta superar para entrar en el Bundestag.

De cara a las próximas elecciones generales del próximo 24 de septiembre, los sondeos indican que el FDP volverá a la Cámara Baja germana. Las encuestas atribuyen actualmente a los liberales entre un 5% y un 7,5% de los votos. En la sede federal del FDP en Berlín, situada a diez minutos a pie del Bundestag, el eurodiputado Michael Theurer (Tubinga, 1967) manifiesta a EL ESPAÑOL que su partido ha aprendido la lección que le costó el destierro parlamentario. Su formación, durante la última legislatura en que gobernaron en coalición con la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, entre 2009 y 2013, pecó dejándose identificar con la formación de la jefa del Ejecutivo.

“Tenemos que tener nuestra propia política, diferenciarnos de la CDU y del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD)”, reconoce Theurer. Para ello, este economista y eurodiputado presenta una oferta política de cara a las próximas elecciones generales basada, en lo económico, en las bajadas de impuestos y las inversiones de dinero público y privado en una “ofensiva” a favor de las infraestructuras, la innovación, la investigación y la educación.

¿Cómo llevan en el partido la ausencia de actividad en el Parlamento?

Es difícil. Pero en la sociedad alemana hay un sector que sigue estando comprometida con el partido y con la idea del liberalismo, que es, ante todo, una forma de pensar.

Si mañana hubiera elecciones generales, su partido volvería al Bundestag, según las encuestas. ¿Qué ha cambiado para que esto ocurra?

Mucha gente nos ha hecho llegar en este tiempo mensajes de apoyo. Piensan que el FDP hace falta en el Bundestag, porque actúa como un abogado de la economía social de mercado. Nuestro partido ofrece al público una voz del Estado de derecho liberal. Somos los únicos que tenemos una visión pro-europea de una economía global abierta.

¿Qué oferta política van a plantear en la campaña?

Queremos un cambio de política en Alemania. Queremos llevar a cabo iniciativas propias bien diferentes a la de los otros partidos. Por ejemplo, en Los Verdes están planteando subidas de impuestos. Los socialdemócratas quieren también intervenir en la economía, al igual que la CDU. Nosotros entendemos que este tipo de propuestas son erróneas. Queremos corregir esas tendencias.

¿Cómo evalúa las posibilidades del FDP de formar parte del Gobierno tras las elecciones del próximo mes de septiembre?

Ahora mismo es difícil dialogar sobre políticas en común con SPD y CDU. Por otro lado, resulta especialmente difícil con Los Verdes. De ahí que estemos concentrados en plantear propuestas claras. No queremos entrar en ningún Gobierno donde no se puedan implementar nuestras propuestas o parte importante de ellas.

¿Podría indicarme las más relevantes?

Ahora mismo las exportaciones de Alemania se aprovechan del escaso valor del euro. Pero los ahorradores no tienen ningún tipo de beneficio por los bajos tipos de interés. En este contexto, el Estado debería relajar la carga fiscal sobre la población. Por ejemplo, estamos a favor de rebajar el impuesto sobre bienes inmuebles. En Alemania sólo el 46% de los ciudadanos son propietarios de sus hogares. Estamos por debajo de la media europea [70,1%, según datos de Eurostat, ndlr.].

Somos el partido que menos electores ha perdido en beneficio de AfD

El FDP formó Gobierno como socio júnior de la CDU entre 2009 y 2013. Antes de llegar a formar ese Gobierno, prometieron acabar con muchos aspectos de la tradicional burocracia alemana y bajar los impuestos. Pero no lo lograron ¿Qué pasó?

Nuestra principal propuesta era entonces acabar con la presión fiscal. No pudimos cumplirla. Para nosotros, este tema es importante. Porque burocracia e impuestos suponen un lastre para las pequeñas y medianas empresas. Además, queremos que nuestros funcionarios no se utilicen en temas como, por ejemplo, ver si en las empresas se aplica el salario mínimo, sino en la lucha contra el terrorismo y la criminalidad.

¿Cómo ve usted posible entrada en el Bundestag del partido xenófobo y euroescéptico Alternativa para Alemania (AfD) de la que hablan las encuestas? En principio AfD también apuesta por reducir los impuestos.

La diferencias entre AfD y FDP no pueden ser mayores. Los resultados de las últimas elecciones de los Länder de Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental muestran que somos el partido que menos electores ha perdido en beneficio de AfD. Éste se nutre de electores de la CDU, el SPD y de Die Linke. Nuestro partido es todo lo contrario de AfD. Somos pro-europeos y AfD es antieuropeo. Estamos a favor del libre comercio AfD es proteccionista. Estamos a favor del Estado de derecho en Ucrania y AfD se erige como un partido comprensivo con Putin.

Una mayor unión de Europa es la mejor respuesta que podemos dar a los Estados Unidos de Trump y a la Rusia de Putin



El auge de discursos proteccionistas, como el de Donald Trump en la Casa Blanca, o como el de AfD en Alemania invita a pensar que tal vez no sea un buen momento para el liberalismo económico.

La elección de Donald Trump es la mejor razón para una mayor unión en Europa. Esa es la mejor respuesta que los europeos podemos dar a las grandes potencias mundiales, ya sea Estados Unidos o Rusia. La idea del presidente de Estados Unidos de querer negociar acuerdos comerciales por la vía bilateral porque así antepone los intereses de su país, muestra hasta qué punto la UE es necesaria.

Si el FDP vuelve al Gobierno con la CDU tras las elecciones de septiembre, ¿Qué ideas van a ser las que se prioricen?

Yo soy de los que piensan que el FDP debe tener sus propias posiciones. Porque cuando nos hemos identificado con lo que hace la CDU ha sido un error. Por eso tenemos que tener nuestra propia política, diferenciarnos de la CDU y del SPD. Ambos partidos son estatalistas. Abogan por una mayor regulación del Estado.

Tenemos que dejar que el Estado esté implicado en todos los aspectos de la economía

Más posibilidades con más libertad” es el actual eslogan de su partido. Concretamente, ¿qué significa esa expresión?

Los desafíos económicos que afrontamos, como la globalización o la digitalización, también ofrecen posibilidades y queremos aprovecharlas. Para hacerlo, tenemos que dejar que el Estado esté implicado en todos los aspectos de la economía. El Estado tiene que concentrarse en sus tareas centrales. A saber, garantizar la seguridad dentro y fuera de nuestras fronteras y en el mantenimiento y desarrollo de las infraestructuras. Alemania no ha hecho lo suficiente para garantizar su éxito económico en la actual fase de la digitalización de la economía. Para ello hace falta inversión en infraestructuras, en educación y en innovación. Hay que cambiar la mentalidad del país en lo que a innovación se refiere.

¿Peligra la posición de Alemania como uno de los referentes mundiales de la producción industrial en tiempos de la digitalización?

Desde hace 20 años hay falsos profetas que hablan del escaso futuro de la producción industrial. Dicen, por ejemplo, la sociedad de la información es el futuro o que los servicios son el futuro. Pero mucho del bienestar de Alemania viene, sin embargo, de la industria. Esta industria no es una industria tradicional, es una industria de productos de alta gama. Ahora el desafío es dar el salto de la digitalización. Para ello hay que adaptarse y evolucionar.

¿Qué paso es más importante en esa adaptación?

Por ejemplo, el acceso a la telefonía móvil 5G. En Europa hay ciudades como Helsinki, donde ya se ha implementado. Corea del Sur quiere extenderlo a todo el país próximamente y ser así la primera nación del mundo. Alemania se quiere lograr algo así para 2025. Eso es demasiado tarde.

¿Cómo se posiciona el FDP respecto al debate de la Agenda 2010? Me refiero esas reformas que en su día implementó el SPD del canciller Gerhard Schröder que ahora defiende la canciller Angela Merkel y que los socialdemócratas desean “corregir”.

A principios de este siglo, Alemania era el hombre enfermo de Europa. la Agenda 2010 de Schröder era necesaria. La buena situación económica actual del país, sin esa agenda, resulta impensable. A veces las reformas son dolorosas, y por eso es natural que haya críticas, especialmente de aquellas personas o sectores que más afectados resultan. Pero nosotros apoyamos esas reformas, dolorosas pero necesarias.

Necesitamos reformas en favor de la innovación, ventajas fiscales para la investigación además de una ofensiva en materia de educación e infraestructuras

¿Qué piensa usted de la intención de Martin Schulz, el candidato a canciller del SPD, de corregir esa agenda?

Sería un error dar marcha atrás, porque debilitarían la capacidad competitiva de Alemania, lo que implicaría poner puestos de trabajo en peligro, poner bajo presión los salarios y, en definitiva, lo peor que nos podría pasar. En el FDP apostamos por una agenda 2020, porque necesitamos reformas en favor de la innovación, ventajas fiscales para la investigación además de una ofensiva en materia de educación e infraestructuras, especialmente desde un punto de vista de las infraestructuras digitales.

¿De dónde vendría el dinero de esas inversiones?

Queremos que haya una mezcla del sector público y privado a la hora de asumir esas inversiones. Por ejemplo, queremos que el Estado venda las acciones que tiene en Deutsche Telekom [la mayor compañía de telecomunicaciones de Europa, de la que el Estado alemán tiene cerca de un 32% del capital, ndlr.]. El dinero que se obtenga de esa venta se podría utilizar en la inversión de las infraestructuras. Eso sí, las inversiones tendrían que venir de la movilización de capita privado.

El Gobierno comunista de Grecia no ha querido nunca poner en marcha reformas

A ustedes les gustaría ver implementado un equivalente en Alemania del plan Juncker de inversiones para Europa. Ese plan se lanzó hace dos años y medio. ¿Cómo valora usted sus resultados?

Así es. En el Parlamento Europeo nosotros hemos apoyado ese plan, que es una herramienta híbrida. Hay cosas positivas y otras que no lo son tanto. Todavía lo estamos evaluando, pero hay proyectos que han funcionado bien. En muchos Estados no ha traído resultados porque ha habido dificultades ya sea porque ha sido imposible llevar a cabo proyectos o porque faltan proyectos en los que realizar las inversiones.

Habla usted mucho de inversiones. También lo hacen en otros partidos. ¿Están abrazando los políticos alemanes el keynesianismo que tan pocos adeptos encuentra en su país?

Mantener unas cuentas públicas sólidas es un objetivo muy importante. A la larga, un país no puede gastar más recursos de los que consigue. Por eso pensamos que crisis como la de la deuda en Europa no se puede solucionar aportando más deudas. En el FDP siempre nos hemos posicionado en Europa de forma clara. Queremos que haya solidaridad para países europeos que estén sufriendo dificultades. Pero esas inyecciones de recursos financieros tienen que hacerse a cambio de reformas estructurales.

Este concepto se ha aplicado en España y Portugal con éxito. Donde no ha funcionado tanto es en Grecia. Pero en Grecia, según nuestra impresión en el FDP, esto se debe a que allí hay un Gobierno comunista que nunca ha querido poner en marcha esas reformas. Las inyecciones de dinero para los países en dificultades han de servir de inversiones para hacer reformas que permitan a la economía mejorar y ser más competitiva.

¿Qué piensa usted de la posibilidad de crear una herramienta como los eurobonos para hacer frente a futuras crisis?

Ésta es una idea respecto a la cual somos escépticos y, de hecho, la rechazamos. Mutualizar las deudas no tiene sentido.

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