El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado hoy un nuevo plan para la responsabilidad de la IA ('IA360: Plan para un despliegue responsable de la IA') por el que buscará impulsar un nuevo contrato social para esta tecnología. “Un gran acuerdo de país”, tal y como lo ha denominado, que incluya a empresarios, trabajadores, sindicatos y poderes públicos frente a la “IA sin regulación” y “en muy pocas manos”, representada, a su juicio, por los ‘tecnoligarcas’.
Por ello, ha señalado que el próximo mes convocará a los agentes sociales a la mesa de negociación con el objetivo de fijar una hoja de ruta que devuelva la confianza a compañías y ciudadanos: “Tenemos que actuar con urgencia y orientar la IA al bienestar y la prosperidad colectiva […] Su magnitud necesita reglas claras y alineadas con valores y principios humanistas”.
Asimismo, ha añadido: “Si su poder queda concentrado en unas cuantas compañías y países, su impacto en la democracia puede ser devastador”.
El nuevo plan, que se ejecutará durante los próximos 12 meses, también contempla reforzar el “músculo” tecnológico nacional, con proyectos como acoger una de las siete gigafactorías de IA en Europa o la nueva y polémica regulación para la industria de centros de datos, y convertir la rápida adopción social de esta tecnología -España ocupa el puesto número siete, según un ranking de la Universidad de Stanford- en “motor” económico.
En este sentido, el Ejecutivo lanzará un nuevo bono para pymes y autónomos con el propósito de que para 2030 más de la mitad de las compañías hayan integrado la inteligencia artificial en su operativa diaria. Según datos del propio Gobierno, el 44,2% de la población en edad de trabajar ya utiliza IA generativa. También se adaptarán los currículums de Educación Secundaria y Formación Profesional para lanzar más talento joven al mercado.
Por otra parte, Sánchez ha subrayado la importancia de garantizar la seguridad y la gobernanza aumentando la inversión “ante los modelos de frontera más ofensivos”.
“España no puede ser un convidado de piedra en este juego”, ha enfatizado. “Hemos entendido desde el principio que innovación y derechos no son caminos divergentes. Si lo hacemos bien, la IA puede democratizar, hacernos más valiosos y crear más oportunidades que riesgos”.
Por último, Sánchez ha vuelto a cargar contra las “prácticas abusivas” de estas oligarquías. “Tenemos cierta autoridad moral como país para impulsar una agenda valiente frente a los que quieren crear barreras de entrada para seguir con el monopolio. Nadie está por encima del interés público”.
Protagonismo en la legislación
En el acto también ha participado el ministro de Economía, Comercio y Empresa y vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo. En la misma línea que Sánchez, el político ha defendido participar en la toma de decisiones sobre una tecnología “capaz de transformar nuestras vidas” pero cuya mera existencia “no es suficiente para que sus beneficios se distribuyan de manera justa”.
“Si nosotros no lo hacemos, nadie va a preocuparse de que la IA hable nuestras lenguas o llegue a una pyme de Cáceres como lo hace en California”, ha dicho. “Nosotros ya hemos tomado el camino de decidir las reglas y no heredarlas. Tenemos que fijar con nuestros socios el estándar internacional”.
Al respecto, ha comentado que “un país que solo consume tecnología ajena no redistribuye nada, sino que genera dependencia. Por eso, nuestro plan es sentarnos con todos los expertos de la sociedad. La confianza no se decreta, aparece cuando el ciudadano se siente protegido y entiende lo que la máquina puede y no puede hacer”.
