Este 2026 se acaban los fondos europeos, el regadío constante de dinero para PERTEs como el del chip que han quedado prácticamente desiertos y, con todo ello, decae también cualquier estrategia nacional en materia de digitalización para los próximos años. De ahí que la patronal Ametic haya querido comenzar el curso presentando su propia agenda 2026-2030, con la esperanza de que sea asumida como propia por el gobierno de Pedro Sánchez.
Según su diagnóstico, la transformación tecnológica avanza en nuestro país, pero lo hace de forma desigual, con una brecha persistente entre el potencial que ofrecen las tecnologías habilitadoras y su impacto real en productividad, competitividad y escalado empresarial.
“La brecha entre potencial y ejecución sigue siendo una barrera para convertir la digitalización en un verdadero motor de crecimiento”, afirma al respecto Francisco Hortigüela, presidente de la patronal.
Frente a ese escenario, la asociación plantea la mentada estrategia que se aleja deliberadamente del formato de plan técnico como tal. “La propuesta no es un documento cerrado, sino una visión país, una hoja de ruta que articula ambición, coherencia y acción”, señala Hortigüela, en el que sitúa la digitalización al mismo nivel que la transición energética o la autonomía estratégica.
El objetivo declarado es que España no se limite a adoptar tecnología, sino que sea capaz de liderarla y convertirla en una palanca de competitividad y soberanía.
Tres pilares generales, pendientes de concretar
La agenda en cuestión se estructura en torno a tres grandes pilares. El primero es la competitividad, entendida como la capacidad de generar valor en un entorno global cada vez más condicionado por la tecnología. El segundo es el refuerzo del estado del bienestar mediante la digitalización de los servicios públicos y la reducción de brechas de acceso y capacidades. El tercero es el liderazgo tecnológico, vinculado a la innovación, la anticipación y la autonomía estratégica.
“No basta con diseñar políticas, sino que debemos ejecutarlas con eficacia y con urgencia”, subrayan desde Ametic.
Dentro de ese marco, el documento despliega 218 medidas que cubren ámbitos como inteligencia artificial, cloud, ciberseguridad, datos, talento o digitalización de la administración. Entre ellas figuran propuestas como el lanzamiento de un Plan Nacional de Adopción de IA para pymes, el despliegue de una Red Nacional de Datos Abiertos Interoperables y Accesibles para la IA, la simplificación normativa para la instalación de centros de datos en España, el fortalecimiento operativo de ENISA, la creación de programas de capacitación y recualificación en competencias digitales avanzadas o el impulso de una contratación pública más orientada a resultados tecnológicos.
Eso sí, y pese al énfasis masivo en la ejecución, la agenda recoge estas medidas como líneas de acción, pero sin asociarlas todavía a calendarios cerrados, presupuestos concretos o responsables últimos del éxito o el fracaso de dichas iniciativas. Tampoco fija prioridades entre las distintas medidas ni anticipa qué ocurriría si los objetivos no se cumplen.
A ese respecto, y como detalla a su vez Celestino García, director general de la patronal, la agenda propone una nueva arquitectura de gobernanza basada en la colaboración público-privada ampliada. Se plantea la creación de un comité bajo la Administración General del Estado que integre a agentes sociales, especialistas de la industria digital y representantes de la actividad económica, con el objetivo de cocrear políticas y hacer seguimiento de su desarrollo.
Ese modelo de gobernanza se apoyaría en tres elementos: indicadores de impacto, informes periódicos y transparencia. Empero, todos ellos deberían consensuarse posteriormente en grupos de trabajo y comités de seguimiento para dotarlos de legitimidad, dado que el documento no aterriza ninguno de estos aspectos.
La falta de concreción se extiende también al ámbito financiero, como anticipábamos. La agenda evita cuantificar el volumen de recursos necesarios para desplegar sus propuestas en el escenario posterior a los fondos Next Generation. Desde Ametic defienden que cualquier estimación debe trabajarse con las administraciones públicas y otros sectores para que sea consensuada y no el resultado de “poner un número y ya está”.
Apoyo al régimen 28 y el 'ómnibus digital'
En paralelo a esta agenda, en las últimas semanas ha habido mucho ruido en torno a dos medidas legislativas que parecen ir en la dirección propuesta por Ametic: el régimen 28, anhelado por las pymes para operar con unas solas reglas en toda la UE, y el famoso 'ómnibus digital', que tiene especial calado en la rebaja de obligaciones a la polémica Ley de Inteligencia Artificial (AI Act).
En ambos casos, Antonio Cimorra (director de Comisiones de Ametic) defiende una “posición de apoyo”, al entender que comparten “como eje fundamental la simplificación regulatoria”, aunque subraya que aún está “trabajando en las respuestas” con sus miembros y con la Administración “que es al final quien tiene que representar a nuestro país en Europa”.
Cimorra encuentra, sin embargo, algunos matices al 'ómnibus'. Así, la asociación acepta la idea de “retrasar ciertas obligaciones que establece el Reglamento de Inteligencia Artificial”, pero reclama concreción: “Hay que concretar las fechas porque el sector necesita una previsibilidad de cuándo y cómo van a ocurrir las cosas”; advirtiendo además de que algunas propuestas “no deja claro cuáles son” las obligaciones afectadas.
En la misma línea, cuestiona el enfoque limitado a microempresas en la aplicación de dichas rebajas (“no solamente deben beneficiarse las más pequeñas, sino todo el conjunto de pymes en general”) y pide cautela ante posibles choques normativos: “Hay ciertas medidas que entran en contradicción con nuestro reglamento de protección de datos que deben aclararse”.
