Madrid

Había mucha expectación por conocer las líneas maestras de José Luis Escrivá al frente del inédito Ministerio de Transformación Digital, al que se añadieron luego las competencias de Función Pública. Finalmente, ha sido este 29 de enero, dos meses después de la remodelación del Ejecutivo, el día en que hemos podido desentrañar la estrategia que seguirá esta cartera durante la legislatura. Con varios conceptos clave: continuidad en la mayoría de líneas de trabajo, un claro foco en la ejecución de fondos europeos y algunas enmiendas sutiles a la labor realizada en la anterior etapa, con Calviño y Artigas al frente.

Escrivá estrena su cargo organizando los objetivos y prioridades de su ministerio en tres grandes consensos que espera alcanzar durante los próximos años. El primero de ellos relacionado con el impulso de la inteligencia artificial y su uso ético, mientras que el segundo hace lo propio con el desarrollo de las capacidades tecnológicas del país. El tercero es el reservado para la transformación de la Administración Pública, aunque de este último aspecto aún no ha revelado demasiado detalle más allá de querer llevar la IA al trabajo diario de los funcionarios.

Tanto el paraguas de la inteligencia artificial como el del desarrollo de las capacidades tecnológicas patrias son, en realidad, amplios cajones de sastre donde se engloban gran parte de los proyectos ya en marcha del Ejecutivo y algunas pinceladas de nueva creación, como una nueva ley de ciberseguridad o un marco regulatorio para los centros de datos sostenibles.

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Así pues, Escrivá ha comenzado su intervención en la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital del Congreso recordando el papel de liderazgo español en la aprobación de normas que regulen la IA en Europa y a escala global. Eso sí, con una puntualización: el ministro considera que queda "espacio para que cada país defina sus límites en su uso humanista y ético, que permita que la sociedad sienta que ha definido los límites a que las máquinas puedan tomar determinadas decisiones". Esto llevará a su equipo a iniciar "un debate y reflexión con todos los actores y agentes sociales para culminar en el Parlamento en la búsqueda de una puesta en común".

El ministro ha recordado algunas de las métricas que invitan a colocar la inteligencia artificial más allá del mantra, como una realidad imperiosa de políticas públicas en nuestro país. Se refirió, por ejemplo, al impacto en el empleo de esta tecnología (en tanto que las profesiones científico-técnicas crecen al doble que el global de España) o sobre el PIB (con una estimación de que la IA pueda aportar hasta cinco décimas adicionales al crecimiento de este parámetro en cinco años).

¿Cómo impulsar, pues, la inteligencia artificial en la empresa y la sociedad española? José Luis Escrivá defiende apalancarnos "sobre las capacidades y fortalezas ya existentes", como la gran capacidad de supercomputación en nuestro país ("Que debe evolucionar hacia una red de IA especializada por áreas de conocimiento y sectores productivos") o el ingente corpus lingüístico en español ("Uniendo las fortalezas de la RAE, la Biblioteca Nacional o el Instituto Cervantes, junto al Proyecto de Industrias del Español de La Rioja o las iniciativas con lenguas cooficiales"). 

Dos palabras clave destacan de su discurso y son una constante a lo largo de su visión para la legislatura que apenas está comenzando: aplicaciones industriales. Escrivá esgrime que se ha hecho demasiado foco en la parte de investigación en torno a la inteligencia artificial y que ya es momento de buscar sus aplicaciones comerciales y que sea un motor económico más para el país. En ese sentido se engloban los 500 millones de euros ya comprometidos en fomentar el talento especializado y que serán reorientados para favorecer esa visión más empresarial o la línea continuista que se va a mantener respecto a las Misiones de IA (50 millones de euros comprometidos) o el programa RETECH, que cogestiona con las Comunidades Autónomas.

Desde el Ministerio confirman este cambio de rumbo, y aluden a una búsqueda intensiva de sinergias entre el sinfín de proyectos existentes, favorecer el escalado de los más exitosos y rentabilizar sistemas y aplicaciones ya testadas.

A vueltas con la AESIA y el 'sandbox'

Sin embargo, son dos las grandes iniciativas pendientes en materia de inteligencia artificial -la Agencia Española de Supervisión de la IA, ubicada en A Coruña, y el sandbox regulatorio-. Y en torno a ambas se cierne una cierta sensación de enmienda al propósito con que fueron creadas por el anterior Ejecutivo.

Respecto a la AESIA, Escrivá defiende que debe convertirse en "la inteligencia de la inteligencia artificial", al menos mientras no haya ley alguna que supervisar. Esto es, en un centro de análisis y un think tank sobre las transformaciones e impactos de esta tecnología, con una importante labor pedagógica. Desde el Ministerio confirman a D+I - EL ESPAÑOL que, a pesar de que estaba obligada a operar desde el uno de diciembre, por ahora apenas hay un consejo rector ya constituido y una visión de la plantilla que se desea cubrir. También aluden a que, con la nueva visión que se tiene para este centro, seguramente habrá que volver a pasar por el Parlamento para hacer ajustes en su normativa.

Igual sucede con el sandbox regulatorio, anunciado como un campo de pruebas para startups y empresas que quisieran testar nuevas aplicaciones de IA bajo el paraguas de la ley europea de inteligencia artificial que aún no ha sido aprobada. Fuentes del Ministerio explican que le están dando una vuelta a este concepto para que esté más enfocado a casos de uso del sector público, no tanto del ámbito privado. De nuevo, no hay fechas estimadas para este cambio de rumbo.

Nuevas leyes en ciberseguridad y centros de datos

Como puede constatarse, el planteamiento de Escrivá pasa por mantener un perfil continuista y muy enfocado a la ejecución de los proyectos que han sido ideados en la anterior etapa. De hecho, apenas hay dos novedades de cierto calado en las líneas maestras que ha desglosado ante el Congreso.

Una de ellas es la puesta en marcha de una nueva Ley de Ciberseguridad. El ministro defiende que partimos de una situación de fortaleza en esta materia, especialmente gracias al empuje del INCIBE, pero que es necesario dar "una visión integral" a los retos en materia de ciberseguridad, para reducir la posibilidad de un ataque, acelerar el tiempo de respuesta y minimizar su impacto. 

Una nueva norma que fuentes del Ministerio esperan entre en tramitación en el próximo período de sesiones, esto es, en el segundo semestre del año. La norma -que será complementaria a las ya existentes en algunos verticales- irá acompañada de un impulso a la compra pública innovadora en este ámbito y se apalancará en los 1.500 millones de euros comprometidos en el Plan de Recuperación para la ciberseguridad en nuestro país.

También encontramos una propuesta normativa en lo que atañe a los centros de datos. José Luis Escrivá invita a crear un marco regulatorio para impulsar esta industria, con criterios de sostenibilidad. No hay plazo estimado para esta norma, sino que desde la cartera reconocen que apenas están empezando a trabajar en ella.

Kit Digital y fondo Next Tech

El Kit Digital fue, en la pasada legislatura, una de las banderas en digitalización del Ejecutivo, máxime en su empeño por hacer calar la tecnología entre las pymes nacionales. Pues bien, parece que esto va a seguir siendo así, aunque se cuela la democratización de la inteligencia artificial como un nuevo objetivo a alcanzar con estas ayudas.

Escrivá ha recordado que ya se han concedido 326.782 ayudas por valor de 1.449 millones de euros. Pero lo que es más importante: en los próximos días se abrirá una nueva convocatoria, destinada a empresas de 250 empleados, en la que se incluirá por primera vez la adopción de modelos de IA como una de las vertientes a las que se puede destinar esta ayuda.

También se mantiene el impulso al fondo Next Tech, destinado a financiar startups nacionales de la mano del venture capital privado. En este caso, se mantiene la partida de 4.000 millones de euros en colaboración público-privada, que se fomentó con una adenda del Plan de Recuperación.

PERTE Chip: "conversaciones discretas y complejas"

Tampoco hay grandes novedades en torno a uno de los PERTE más ambiciosos del Gobierno, el del Chip, dotado de 12.250 millones de euros (un 0,9% del PIB) para atraer fábricas de semiconductores e industria asociada a nuestro país. Se mantiene la apuesta por este campo, con nuevas Cátedras Chip y Misiones Chip de las que habrá novedades en febrero.

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Sin embargo, no hay ningún compromiso de inversión potente más allá del centro de I+D de IMEC (que estará ubicado finalmente en Málaga), la fábrica de sustratos de back-end de Broadcom o el centro de diseño de Cisco en Barcelona. Empero, fuentes del Ministerio aseguran que hay "muchas conversaciones, discretas y complejas" para poder ver "a lo largo de esta legislatura" operaciones muy importantes a este respecto.

Nueva sede, ahorro de 600.000 euros

Que el Ministerio de Transformación Digital y Función Pública es de nuevo cuño es algo que tiene incluso reflejo en su propia ubicación. Escrivá ha impulsado la consolidación de gran parte de las unidades de trabajo de este ámbito en una única sede ubicada en la Calle Mármol, en la orilla de Madrid Río.

Fuentes del Ministerio explican que el propósito es que el comité de dirección esté físicamente unido y revolucionar las formas de trabajar dentro del Ministerio, apostando por espacios abiertos más colaborativos y transparentes. Y lo más importante: al unificar diferentes grupos que tenían alquiladas oficinas en toda la capital, el Ministerio espera ahorrarse hasta 600.000 euros al año en esta partida.