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Las claves

Más allá de vicisitudes técnicas y científicas, el debate social que ha desatado el auge de la computación cuántica divide a los expertos en dos corrientes de pensamiento antagónicas. Una rama conservadora, que pide tiempo y prudencia para incidir en la economía real y en las vidas de los ciudadanos; y otra más osada que puede llegar a vaticinar, por ejemplo, una vacuna contra el cáncer en unos pocos años.

La conversación no frena, ni mucho menos, el avance a velocidad de crucero de la investigación. Una vez proclamada la supremacía cuántica en 2019 -realización de cálculos tan complejos que una computadora tradicional tardaría siglos en lograr-, son ya muchas las compañías que están aterrizando proyectos estables con unos resultados muy cercanos a la productividad.

Y aunque falten aún unas cuantas primaveras para poder contemplar la promesa hecha máquina cuántica a gran escala y con corrección de errores, sí que se ha anunciado una alerta inminente que pone de acuerdo -y en movimiento- a la comunidad global: los peligros que encierra esta nueva era para la seguridad.

Es más, para el CEO de Palo Alto Networks, Nikesh Arora, estamos ante uno de los desafíos más cruciales de la historia de la industria tecnológica: lo cuántico puede romper la criptografía actual con una sencillez tal que estarían amenazadas actividades tan asumidas en el orden cotidiano como la mensajería instantánea a través de WhatsApp o el sistema financiero erigido en internet con el bitcoin como enseña.

De no reaccionar y repensar el futuro, no habría salida posible si el nutrido negocio del cibercrimen empieza a cosechar claves y a descifrarlas cuando llegue el momento oportuno.

No obstante, matizaba el Premio Nobel de Física 2025, John Martinis, en un encuentro organizado por el fabricante de ciberseguridad con motivo de esta preocupación, aún no estamos en una carrera contrarreloj y hay tiempo para trabajar con mesura.

Eso sí, añadía sobre el terreno de juego al que ha dedicado prácticamente la totalidad de su carrera: “Odiaría que la computación cuántica saltara a la fama por romper internet”.

El NIST logra un sistema criptográfico postcuántico

Durante el evento, y amén de la alarma que supone la tesitura, los mensajes apocalípticos dejaron paso a la responsabilidad colectiva y a la compartición de los avances realizados hasta la fecha.

Uno de los entes más avezados en el estado del arte de la cuestión es el Gobierno de Estados Unidos. En concreto, el NIST (National Institute of Standards and Technology), dependiente del Departamento de Comercio.

Su director del proyecto de estandarización de criptografía poscuántica, Dustin Moody, contaba la labor de “reemplazo seguro” de los sistemas criptográficos que el Gobierno del país acogerá para 2035: “He participado en la dirección de nuestro equipo y en la interacción con el resto del mundo para tener lista una nueva solución”.

“Las empresas tienen muchísima información y secretos comerciales de larga duración que pueden ser útiles en el futuro”, afirmaba. “La amenaza radica en que los ‘malos’ podrían copiar sus datos cifrados hoy y acceder a ellos cuando salga un ordenador cuántico”.

Para conseguir este nuevo sistema, ha colaborado con investigadores y académicos de relevancia internacional para probarlos. “Ya tenemos los estándares”, comentaba. “Es un hito del que estamos muy orgullosos porque la gente puede empezar a migrar a ellos”.

Sin embargo, el NIST no se detiene en esto: “Todavía estamos realizando mucho trabajo de seguimiento y de orientación. Ya estamos pensando en la siguiente generación de algoritmos para estar listos cuando alguien idee nuevas técnicas de ataque”.

Esta noción se conoce como “criptoagilidad”. Es decir, cambiar y evolucionar con agilidad y eficiencia algoritmos criptográficos según vayan surgiendo nuevas necesidades.

Por último, concordaba Moody, “no estamos solos en el mundo. Muchos de nuestros socios, especialmente en Europa, Canadá y Australia utilizarán los mismos algoritmos que hemos estandarizado, y sus investigadores han participado en el proceso de diseño y evaluación”.

Actuar hoy para proteger el mañana

Otro de los ponentes gubernamentales durante la jornada fue Mike Duffy, CISO de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca. El directivo explicaba que la preparación para la tecnología cuántica ya lleva tiempo dentro del plan y la inversión de la oficina que rige.

“La Administración ha sido clara siempre en su objetivo de modernizar y proteger los sistemas federales. En esta agenda, la criptografía es fundamental para la seguridad, la confianza pública y la forma en que miramos hacia el futuro”.

En este sentido, apuntalaba: “La innovación no tiene sentido sin la criptografía poscuántica. Los sistemas gubernamentales están diseñados para funcionar durante años, incluso décadas, debido a su misión, y lo último que querríamos es construirlos sin tener en cuenta el futuro”.

Para el experto, tanto los líderes nacionales como empresariales tienen que pensar en asegurar el trabajo crítico. “¿Cómo podemos tomar medidas ahora? Primero, tenemos que considerar el impacto, los riesgos que enfrentamos y tener liderazgo. Superar la fase de lluvia de ideas y ponerse a trabajar”, concluía.