El día 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Me lo han recordado en alguna red social porque me sale publicidad de camisetas con lemas inspiradores como “Juntas hacemos ciencia” o “Ellas fueron musas porque no las dejaron ser artistas”. 

Me parece que es un tema muy importante que está muy relacionado con mi última columna, la de “La importancia de la ignorancia crítica”. ¿La razón?, que en las redes sociales podemos encontrar información útil o inútil, veraz o falsa, con segundas intenciones o no… y que, como hombre, me doy cuenta de cuántos mensajes tendenciosos me aparecen en las redes sociales.

Desconozco si existe el concepto de manipulación social, para mi nace combinando el concepto clásico de manipulación con las redes sociales. Lo que sí sé es que es evidente que a este ritmo los Metas y los ByteDances de turno tendrán un conocimiento tan grande de sus usuarios y de sus estados de ánimo que podrán manipularnos a todos. Sé que ya lo están haciendo conduciendo los mensajes que nos llegan, pero con un poco más de tiempo, su nivel de conocimiento de sus usuarios será tan grande que todos seremos víctimas suyas.  

Investigando sobre el funcionamiento de las sectas y sus similitudes con las redes sociales, he llegado a la conclusión de que el manual de la secta aplicado al algoritmo nos diría que debemos usar cinco palancas:

Notificaciones y likes: El refuerzo positivo intermitente. El algoritmo te da "visibilidad" al principio para que te enganches a la dopamina; cámaras de eco (algoritmo): No te prohíben ver otras cosas, simplemente dejan de mostrarlas. Solo ves lo que confirma tus sesgos; polarización: El algoritmo premia el conflicto. Te convence de que los que no piensan como tú son el enemigo, rompiendo puentes sociales reales; jerga de nicho y hashtags: Desde el lenguaje de la manoesfera hasta el de comunidades políticas extremas. Crea un sentimiento de "nosotros vs. ellos", y exhibicionismo digital: Nos sentimos impulsados a compartir nuestras vulnerabilidades para obtener validación, entregando datos íntimos que el algoritmo usa para perfilarnos.

Bueno, quien dice el algoritmo dice las redes sociales y sus clientes.

Volviendo al nombre de mi columna, me parece importante aclarar que cuando hablamos de la machoesfera y de la manosfera estamos hablando del mismo concepto, de una red de comunidades que dicen atender los problemas que aquejan a los hombres, que a menudo promueve consejos y actitudes cuanto menos nocivas.

El Informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre Violencia contra las mujeres y las niñas explica que estos grupos se unen en oposición al feminismo y presentan a los hombres como víctimas del actual clima social. Muchos de estos grupos comparten la metáfora de la película Matrix y consideran que los hombres debemos “tomar la píldora roja" para despertar, para darnos cuenta de que el mundo está sesgado a favor de las mujeres y que los hombres somos las verdaderas víctimas del sistema actual.

Me centro en la manosfera porque soy hombre y porque me indigno cada vez que me doy cuenta de cómo las redes sociales me están manipulando o como lo están intentando. Huelga decir que habrá muchas veces en las que ni me entero. Estas pseudo sectas aprovechan problemas reales como la soledad masculina, la falta de propósito, las altas tasas de suicidio y/o la confusión sobre los nuevos roles de género. Y ofrecen una solución basada en culpar a las mujeres y al feminismo; te conducen para que creas que la única manera de solucionarlo es volverte un macho alfa dominante, ganar mucho dinero y ver las relaciones como una transacción.

Subrayar que espero que nadie sea tan inocente como para pensar que esto sólo se aplica a los hombres, ya que el espectro de perfiles manipulables es mucho más amplio y todos formamos parte de múltiples.

Está claro que unir la manosfera, las tácticas de las sectas y el poder de los algoritmos es algo así como una tormenta perfecta. Igual que está claro que este sistema es súper efectivo porque no parece una secta. No tienes que mudarte a una granja en medio de la nada; la secta vive en tu bolsillo, te habla cientos de veces al día y utiliza tus propios sesgos y traumas personales para mantenerte conectado. 

¿Crees que estoy exagerando? No te dediques sólo a hacer scroll down, desengánchate un poco de la droga conductual que te suministran las redes sociales, analiza las imágenes y los videos que te van saliendo… y es probable que te des cuenta del problema que tenemos delante. ¿Qué hacemos para acabar con las sectas sociales modernas?