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Las claves

Juan Pablo Vivas lleva 60 años de historia (corporativa, aclaremos) a sus espaldas. Son las seis décadas de Mastercard como compañía, pero a él le tocan pocos minutos para explicar por qué esta etapa se siente distinta a todas las anteriores por las que ha pasado la multinacional, que no son pocas: de la tarjeta de plástico al pago electrónico, el pago móvil, los wearables, la prometida tokenización... Ahora, los mantras absolutos son, como es menester, la inteligencia artificial y los pagos agénticos, junto al auge de las stablecoins como herederas del poso positivo que dejó la especulación con criptomonedas.

El director general de la compañía en España no necesita mucha más introducción para ir al grano: "La velocidad de los cambios es mucho más acelerada que lo que era antes. Antes los ciclos duraban 12, 14, 18 meses. Se están acortando cada vez más".

El directivo sitúa el origen de esa aceleración en el particular despertar de estas tecnologías, que no son nuevas, pero sí han cobrado formas distintas a las que estábamos acostumbrados. Por ejemplo, la inteligencia artificial no es una recién llegada al sector de los pagos, aunque su aplicación haya cambiado de naturaleza: "Nosotros veníamos utilizando inteligencia artificial. Sí, es cierto, muy aplicada al mundo del fraude, como en la gestión de riesgos, desde la parte de los comercios", recuerda Vivas. Lo diferente ahora, matiza, es que esa misma tecnología ha saltado de la trinchera del control de riesgo a la primera línea de la transacción: "Esa inteligencia artificial, ahora aplicada a los pagos agénticos, está acelerándose".

Vivas no oculta que esa adopción de las nuevas fórmulas de pagos no es uniforme en el mapa. En entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, durante su reciente Innovation Summit en Madrid, el directivo admite que "probablemente en Estados Unidos y en Latinoamérica han crecido de forma más rápida y quizás menos en Europa", aunque insiste en que el diferencial geográfico no resta magnitud al fenómeno global: "La adopción que estamos viendo es absolutamente brutal".

A su juicio, el consumidor está adoptando la tecnología casi al mismo ritmo que la industria la despliega, y ahí reside la clave de por qué esta etapa no admite comparación con las anteriores: "Los sistemas inteligentes están ayudando al consumidor final a hacer su vida más fácil, que es para lo que debería servir la tecnología en última instancia".

Ese avance, sin embargo, viene con una advertencia que el directivo repite como principio casi doctrinal, mantra a su vez de la enseña que representa: la innovación sin seguridad no vale nada para Mastercard.

Los pagos agénticos y la confianza

El concepto estrella del evento en que acontece esta entrevista no es otro que el de los pagos agénticos: la idea de que agentes de inteligencia artificial -y no solo personas- inicien y ejecuten transacciones en nombre del consumidor.

Juan Pablo Vivas adelanta que Mastercard está construyendo toda una capa de infraestructura para que ese salto no se convierta en una puerta abierta al fraude: "Ahora también rige todo lo que tiene que ver con asegurar que la gente es un agente real, que no es un fake agent, certificarlo, asegurándonos de alguna manera que toda esa parte está bien".

La tecnología que sostiene ese proceso no es nueva en su origen, aunque sí en su aplicación. Los tokens que durante años sirvieron para proteger los pagos con el móvil o mediante NFC se están reconvirtiendo ahora en la columna vertebral de la verificación de agentes. A sumar la adquisición de Vivien Key, anunciada hace aproximadamente un año y que, según precisa, "se acaba de confirmar recientemente". El directivo resume el propósito de esa compra en dos palabras que repite a lo largo de toda la conversación: seguridad e interoperabilidad, "que son absolutamente críticas para que los pagos agénticos se integren dentro del sistema financiero".

Preguntado por cómo se reconfigura la cadena de valor de los pagos cuando los agentes de IA empiezan a intermediar entre el consumidor y el comercio -un ecosistema donde durante décadas el papel de intermediario recayó en la banca y luego en gigantes tecnológicos como Google o Apple-, Vivas admite que predecir quién entrará al ecosistema es un ejercicio arriesgado, pero sí está convencido de lo que no va a cambiar: el rol de Mastercard: "Nuestra obligación y nuestra responsabilidad sigue siendo la misma: habilitar y asegurar que nuestro sistema de pagos pueda, en estos casos, asegurar la confianza de todas las partes".

El directivo detalla que esa confianza se traduce en estándares muy concretos que la compañía aplica a cada nuevo actor que se suma al ecosistema, empezando por el filtro de entrada. "La parte de certificación de los agentes es crítica, hacer el onboarding de los agentes y hacerlo de forma adecuada para asegurar que no hay agentes maliciosos en este ecosistema", explica.

Pero el reto no termina con la verificación inicial, matiza, porque la intención de compra del cliente tiene que sobrevivir intacta durante todo el recorrido de la transacción, no solo en el instante en que se formula: "Sólo teniendo esa memoria de la intención de compra, encapsulada en todo momento, luego podremos aplicar con éxito el mismo proceso de gestión de disputas del que hoy disfrutamos como consumidores, cuando vamos a pagar a una tienda o cuando vamos a pagar en un comercio electrónico".

Resulta paradigmático estar hablando de un futuro plagado de agentes autónomos comprando por nosotros mientras Juan Pablo Vivas recupera una y otra vez las proclamas tradicionales del sector. No es casual: el ejecutivo está convencido de que todo este despliegue de tecnología emergente no puede hacer perder de vista los cimientos que sostienen el sistema desde hace años.

"A veces la innovación te lleva demasiado a mirar al futuro, y siempre tenemos que ir hacia el futuro, pero no olvidemos los pilares fundamentales", razona, citando entre ellos la protección de contraseñas, la autenticación biométrica y el propio Click to Pay, la solución de pago sin introducción manual de datos que la compañía lanzó hace años y que, según explica, ha adquirido ahora una función distinta a la que tenía en su origen.

"Click to Pay se está convirtiendo en un repositorio de credenciales. Los agentes van a acudir a estos repositorios de credenciales certificadas, donde encontrarán credenciales seguras, autenticadas, tokenizadas para poder ejecutar sus transacciones. Y aquí es donde la tokenización es absolutamente crítica", añade a este medio.

Fraude, ciberseguridad y protección de datos

Si la innovación sin seguridad no es nada es por una razón muy sencilla: porque ninguna oleada tecnológica puede tener sentido sin que el consumidor la abrace. Y eso cobra especial relevancia cuando hablamos de algo tan sensible, tan crítico para cualquiera, como es el dinero.

"El consumidor está preocupado por el fraude, cada vez más está preocupado porque sus datos estén protegidos, está preocupado por que no se vea de alguna manera respaldado por cualquier potencial ataque de ciberseguridad", enumera Juan Pablo Vivas. El diagnóstico es lo suficientemente amplio como para ser compartido por toda la industria; queda saber qué se puede hacer para resolver esos desafíos.

Juan Pablo Vivas y Paloma Real, en el Mastercard Innovation Forum 2026. DISRUPTORES

El directivo recurre a una adquisición reciente de la compañía para ilustrar el salto que se ha producido en la manera de combatir estas amenazas. Se refiere a Recorded Future, la empresa especializada en inteligencia de amenazas que Mastercard incorporó a su porfolio y cuya función, según explica, ya no consiste en resolver el problema en el momento en que ocurre: "Lo que hace ya no es solamente buscar o intentar resolver los problemas de fraude justo antes de que se produzca o una vez que se haya producido, sino anticiparnos. Gracias al acceso a fuentes de datos, en muchos casos de la Dark Web, podemos identificar qué es lo que está ocurriendo con el objetivo de anticipar qué credenciales potencialmente se pudieran estar comprometiendo para futuras transacciones".

Las stablecoins en los pagos transfronterizos

Para muchos de los lectores, hablar de stablecoins les llevará irremediablemente a las criptomonedas como bitcoin o Ethereum. Es normal: la dinámica del último lustro ha sido asociar ambos conceptos -al igual que el del padre de todos ellos, blockchain- a la especulación y, en demasiados casos, a las estafas piramidales.

Empero, la conversación está cambiando, con el apoyo de los organismos internacionales de las propias entidades financieras, para aprovechar los aspectos positivos de esta tecnología en su favor. De ahí las stablecoins que Juan Pablo Vivas considera están cobrando especial fuerza en los últimos tiempos.

"De diez meses a esta parte lo que estamos viendo es, por un lado, que están surgiendo casos de uso reales, tangibles, sobre todo en todo lo que tiene que ver con pagos transfronterizos", defiende. En otras palabras: podemos olvidarnos de pagar con criptomonedas en comercios minoristas, donde esta tecnología no supone ninguna ventaja, pero sí que comenzará a ser usada -de manera invisible para el ciudadano- en usos B2B y de mayor calado.

Ese giro hacia la utilidad tangible ha traído consigo un movimiento colectivo de la industria que el directivo describe con notorio detalle.

Las entidades bancarias, señala Vivas, se han lanzado a construir consorcios y alianzas para compartir el coste de una apuesta que, a su juicio, nadie puede levantar en solitario. "También nosotros estamos de alguna manera formando parte de esos consorcios, de esas alianzas, iniciando o lanzando nuevas iniciativas". Porque si algo está claro es que la inversión en infraestructura blockchain no siempre busca un retorno inmediato. "En nuestro caso lo estamos haciendo como una inversión probono, es decir, porque alguien tiene que invertir en la infraestructura, y en el mundo de stablecoins, evidentemente tienen que hacerlo idealmente actores globales, como nosotros".

La tokenización como línea de meta

La tokenización -esto es, la sustitución de los datos sensibles de una tarjeta por un código cifrado que impide su uso fraudulento- funciona como telón de fondo de todo el proceso de modernización que describe Vivas. La propia Mastercard mantiene un firme objetivo del 100% de tokenización del comercio electrónico en Europa para el año 2030.

"Hace 12 meses yo creo que hablábamos de que habíamos llegado o estábamos llegando a un 50% de transacciones tokenizadas. Ahora ya tenemos tres de cada cinco en Europa", afirma el ejecutivo. Un nivel en el que España se sitúa "exactamente en ese nivel o ligeramente por encima", según precisa a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

Así que la meta se mantiene en el horizonte; un compromiso que Vivas atribuye a la naturaleza colectiva del ecosistema de pagos más que a la voluntad unilateral de Mastercard. "Al final recordemos que es un ecosistema en el que ningún jugador de forma individual puede de alguna manera hacer que las cosas funcionen".

Juan Pablo Vivas, director general de Mastercard España. DISRUPTORES

Preguntado explícitamente sobre si la buena marcha permitiría adelantar incluso el plazo promulgado, Vivas no se moja: "No soy yo quien lo vaya a establecer, hay otros líderes de la organización. En cualquier caso, no es tanto un tema de intentar acelerarlo, sino de asegurar que vamos paso a paso, que hacemos las cosas bien".

Facilitar la llegada de las fintech

En todo lo anterior, plagado de grandilocuentes tecnologías que aspiran a cambiar toda nuestra concepción de los pagos, cabe preguntarse qué lugar les espera a los actores pequeños, desde los comercios hasta las entidades financieras más pequeñas, incluso las fintech que tratan de despuntar en este competido mercado.

Vivas defiende que Mastercard mantiene relación con todos los eslabones de esa cadena, desde acuerdos con grandes superficies -cita expresamente los que la compañía mantiene con El Corte Inglés y con Carrefour- hasta el trabajo con adquirentes, aunque reserva su argumento más contundente para el segmento fintech. "Si hay algo en lo que tradicionalmente hemos sido líderes es en el mundo de las fintech, y en el fondo son pequeños jugadores, pequeñas y medianas empresas o a veces iniciativas que surgen de un autónomo".

El reto para esos actores más pequeños, añade el directivo, no es tanto de voluntad como de capacidad técnica, y ahí es donde sitúa el trabajo actual de Mastercard: simplificar el acceso a las últimas soluciones y plataformas tecnológicas que hasta hace poco exigía integraciones a medida; algo indispensable en estos tiempos de IA y agentes por doquier.

"Estamos adaptando toda la tecnología para que sea consumible por esas pequeñas empresas que entran en el ecosistema y que tienen que jugar un papel importante", explica. "Antes lo hacíamos con APIs diferentes; ahora es un entorno muy fácil para los desarrolladores, muy cómodo, con SDK que engloban múltiples soluciones y que con una sola conexión, ya sea on premise dentro de nuestro cliente o también potencialmente colaborando con nosotros, facilita la adopción".

"Lo que queremos al final es que cualquier jugador del mercado pueda potencialmente operar de forma fácil, sencilla, y que pueda ir al mercado rápido con el objetivo de testar nuevas soluciones y obtener ingresos", concluye Juan Pablo Vivas.