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Las claves

La inteligencia artificial ha convertido los centros de datos en una de las infraestructuras más codiciadas del planeta. Pero el trabajo que hace posible que todo ese ecosistema funcione es mucho menos visible. Y detrás de cada consulta a un modelo de IA, pero también de cada videollamada, cada operación bancaria o cada plataforma de streaming, existe una infraestructura física cuya complejidad exige perfiles altamente especializados.

Durante décadas la ingeniería asociada a estas instalaciones ha estado dominada por hombres, aunque (por suerte) ese escenario comienza a cambiar. Los nuevos campus de centros de datos que se están desplegando en España están dando visibilidad a una generación de mujeres ingenieras que lideran operaciones críticas, gestionan equipos y toman decisiones de las que depende el funcionamiento ininterrumpido de algunos de los servicios digitales más utilizados del planeta.

Ese cambio trasciende la tan necesaria igualdad de oportunidades y refleja algo mucho más pragmático e imprescindible: la transformación de un sector que demanda cada vez más talento cualificado y perfiles diversos para operar unas infraestructuras convertidas en pieza estratégica de la actual economía digital.

Un contexto en el que compañías como AWS han situado Aragón como uno de los grandes polos europeos para este tipo de instalaciones, abriendo además una oportunidad para que muchas profesionales desarrollen carreras internacionales sin abandonar nuestro país y pudiendo conciliar su vida personal y laboral.

Hablamos de perfiles con enormes responsabilidades dentro de estos centros de datos, cuyo alcance comienza mucho antes de que un servidor procese información y termina mucho después de que un usuario cierre una aplicación. Esa es la magia de los centros de datos, donde operarlos supone además coordinar sistemas eléctricos, refrigeración, seguridad, mantenimiento preventivo, respuesta ante incidencias o la planificación de nuevas capacidades sin margen para el error.

En ello desarrolla su labor Blanca González, responsable de uno de los centros de datos de AWS en Aragón

Su recorrido en AWS y en esta particular industria comenzó con unas prácticas de verano y ha evolucionado hasta liderar equipos y proyectos de elevada complejidad: "No ha sido un camino lineal, pero creo que precisamente eso me ha hecho aprender tanto. Uno de los mayores retos ha sido aprender a confiar en mí misma en entornos donde muchas veces la rapidez es crítica. También gestionar la presión de proyectos enormes, situaciones urgentes y aprender que no puedes hacerlo todo perfecto siempre. Muchas veces se aprende a base de golpes y de problemas reales", explica a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

Lejos de la imagen romántica de quien descubre su profesión desde la infancia, para Blanca González fue la curiosidad la que terminó orientando su carrera. En su caso, el interés por el dibujo técnico, las matemáticas y la tecnología acabó inclinando la balanza hacia la ingeniería. "No tuve un momento de 'quiero ser ingeniera', pero sí sabía que quería algo dinámico, con retos y donde no hiciera exactamente lo mismo todos los días. Y la verdad es que acerté porque no hay dos días iguales", recuerda.

Blanca González, ingeniera de AWS. DISRUPTORES

Victoria Ocaña, actualmente responsable del Departamento Ingeniería de Operaciones, llegó a ese mismo punto cuando intentaba mantener abiertas todas las opciones posibles: "Escogiese lo que escogiese, quería asegurarme de que me abriese puertas y opciones. Puedes especializarte más adelante o seguir abriendo nuevas vías, partiendo de una carrera que lo que realmente te enseña es a aprender", señala a su vez.

A esa reflexión se sumó una influencia familiar que acabaría marcando su trayectoria: "Mi madre, que es economista, tenía un equipo de ingenieros a su cargo. Recuerdo oírle hablar de lo versátiles que eran y de lo capaces que son. Creo que eso quedó en parte en mi subconsciente a la hora de tomar la decisión".

Por su parte, Clara Toledo comparte una experiencia similar: "No tuve una revelación. Era buena estudiante, me gustaban las ciencias y las matemáticas, pero no tenía claro un camino concreto. Lo que me convenció de la ingeniería fue precisamente su amplitud: no te cierra puertas, te abre un abanico enorme de posibilidades. Pensé: 'si no sé exactamente qué quiero hacer, elijamos algo que me deje elegir después'. Y fue la mejor decisión que tomé".

Los referentes siguen siendo una asignatura pendiente

Si el aterrizaje en el sector de la ingeniería y los centros de datos fue parecido entre nuestras tres protagonistas, todas ellas coinciden en otro aspecto elemental: crecieron viendo muy pocas mujeres ocupando posiciones técnicas. Una ausencia de referentes que condiciona todavía hoy la percepción que muchas jóvenes tienen sobre las carreras STEM y su cabida en esta industria.

"La verdad es que no tuve muchos referentes femeninos en tecnología cuando era pequeña y creo que eso pasa mucho. Veías muy pocas mujeres en carreras técnicas o en puestos tecnológicos. Por eso ahora me parece importante que las niñas puedan ver que sí hay mujeres trabajando en este mundo", afirma González.

Victoria Ocaña, ingeniera de AWS. DISRUPTORES

Ocaña considera que esa representación genera un efecto multiplicador conforme aumenta la presencia femenina en posiciones de responsabilidad: "Todavía queda camino por recorrer, pero cuanta más representación tenemos, más representación generamos. Es un efecto multiplicador que ya está en marcha. Muchas veces el problema es que no se sabe todo lo que hay detrás de una carrera STEM. Si mostramos la realidad del día a día, lo diverso y estimulante que es, el interés viene solo".

Para Toledo, la visibilidad tiene además un impacto directo sobre las futuras generaciones locales: "Cuando una chica de Aragón ve que hay mujeres ingenieras trabajando en roles de liderazgo en una empresa como AWS, en su comunidad, eso cambia lo que ella cree que es posible para ella".

Convivir con la presión

Es evidente que no es oro todo lo que reluce. Y aunque los centros de datos permanecen alejados del usuario final, el margen para el error es prácticamente inexistente porque la operación no puede detenerse y cualquier decisión técnica tiene consecuencias inmediatas. Así que la presión entra en juego y es, igualmente, un factor a tener en cuenta en el desarrollo profesional de estas y muchas otras ingenieras.

"El mayor reto ha sido reinventarme en cada transición. Cada cambio de sector o de rol exige empezar desde una base diferente, demostrar que puedes aprender rápido y generar impacto antes de tener pleno dominio del contexto. También el reto de liderar equipos técnicos en entornos donde la operación no puede parar, tomar decisiones con información incompleta, bajo presión y con consecuencias reales. Eso te forma de una manera que ningún libro te prepara", reconoce Ocaña.

Clara Toledo, ingeniera de AWS. DISRUPTORES

Toledo comparte esa visión: "En ingeniería de infraestructura crítica, las decisiones tienen un impacto real e inmediato, y eso exige mucha responsabilidad. Además, hay una parte que me apasiona especialmente: acompañar y formar a los compañeros que están creciendo en sus carreras. Lo considero un privilegio".

Ya no hay que emigrar para tener una carrera tecnológica

Blanca González, Victoria Ocaña y Clara Toledo no evitan la importancia que ha tenido en su devenir profesional el hecho de que las infraestructuras críticas de una firma como Amazon Web Services se encuentren en Aragón, en España, cerca de casa.

Durante años, quienes aspiraban a desarrollar una carrera tecnológica asumían que debían trasladarse a Madrid, Barcelona o -en muchos casos- al extranjero. Empero, la llegada de grandes inversiones en infraestructuras digitales a regiones como Aragón ha comenzado a modificar esa percepción y a reinventar la relación histórica del mundo digital con el territorio más próximo.

Las ingenieras de AWS Blanca González, Victoria Ocaña y Clara Toledo, en el centro de datos de la multinacional en Aragón. DISRUPTORES

"Poder desarrollar nuestra carrera profesional en una empresa tecnológica de primer nivel desde Aragón es una gran oportunidad, ya que durante mucho tiempo parecía que para tener una carrera tecnológica potente tenías que irte sí o sí. Demostrar que desde Aragón también se pueden hacer cosas enormes cambia mucho la percepción, y es un orgullo", sostiene González.

Ocaña se suma a la mayor: "Significa que el talento no tiene que emigrar para encontrar oportunidades de primer nivel. Para mí personalmente es la prueba de que puedes construir una carrera ambiciosa, internacional, sin tener que renunciar a tu lugar".

El liderazgo también les pertenece

Más allá de los programas de diversidad o las campañas institucionales, las tres ingenieras creen que la mejor manera de incorporar más mujeres a la ingeniería consiste en mostrar ejemplos reales de quienes ya ocupan esas posiciones.

"No hace falta ser la más lista de la clase ni encajar en el típico perfil que nos imaginamos cuando pensamos en ingeniería. Hace falta esfuerzo, ganas de superarte, curiosidad, ganas de aprender y no tener miedo a equivocarse. Y, sobre todo, que no se limiten pensando que ciertos trabajos no son para ellas", defiende González.

Ocaña lanza un mensaje parecido dirigido a quienes comienzan su carrera profesional: "No esperes a sentirte completamente preparada para dar el siguiente paso. Que levante la mano, que pida ese proyecto, que se presente a esa posición. El síndrome del impostor es real y afecta desproporcionadamente a las mujeres en entornos técnicos, pero la única forma de superarlo es avanzando".

"Confíe en su criterio técnico. Que busque mentores, tanto hombres como mujeres, que la vean crecer. Que no interprete cada obstáculo como un motivo para no seguir, porque los obstáculos tenemos todos. Que la curiosidad por la ciencia y la tecnología le abrirá muchas puertas", sentencia Toledo.

Inversiones de récord en centros de datos en España

AWS anunció este mismo año que elevará hasta 33.700 millones de euros su inversión prevista en centros de datos en España hasta 2035, 18.000 millones más de lo comprometido inicialmente.

Según sus estimaciones, el despliegue de esta infraestructura aportará más de 31.700 millones de euros al PIB nacional y sostendrá cerca de 30.000 empleos equivalentes a tiempo completo cada año entre puestos directos, indirectos e inducidos. Se proyecta que el conjunto de la inversión genere más de 13.000 empleos en la próxima década.

La expansión contempla nuevos centros de datos, incluyendo la primera incursión en Teruel, concretamente en La Puebla de Híjar, que se suma a Huesca, Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro y que también llegará a San Mateo de Gállego.