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Las claves

Al director general de Veeam en Iberia, Santiago Campuzano, le gusta particularmente una reflexión de Sam Altman, el popular dirigente de OpenAI, que define a la perfección el paradigma en que nos encontramos a nivel tecnológico, corporativo y social.

Esta viene a decir que, como ya pasó en su momento con otros bienes esenciales como la electricidad, la cuestión que encierra la inteligencia artificial no tiene tanto que ver con sus posibilidades, lo que podemos hacer, sino si podemos confiar en ella.

Trasladada al mundo de la ciberseguridad y a nuestros días más actuales, la máxima bien podría relacionarse con los agentes autónomos, a los que hay que proteger para garantizar la fiabilidad de sus operaciones.

Pero, matiza el directivo en conversación con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL: “La mayoría opta por proteger esa infraestructura, la parte agéntica, lo cual también es correcto, mientras que nosotros creemos que lo realmente crítico es controlar la IA desde la información. Tenemos que saber qué está ocurriendo con el dato que la alimenta”.

Es precisamente en esta etapa en la que vuelca su actividad Veeam tras una evolución que concede como “natural”, viendo los pasos que ha seguido la tecnología y el cibercrimen, desde que la compañía naciera en 2006 como proveedor de backup o copias de seguridad.

En esos primeros años, las amenazas procedían de la parte operativa. “Nuestra misión era guardar el dato y recuperarlo sin problema en caso de incidente. Era más un tema de almacenamiento físico que tecnológico”, explica.

Alrededor del 2015 explota el ransomware, ataque que se ha democratizado durante mucho tiempo y que se basa en el secuestro del dato y la paralización de los sistemas de TI para exigir un rescate millonario a las víctimas corporativas.

Este fenómeno exigía -y todavía lo hace porque las estadísticas dicen que su actividad no disminuye- pasar a posiciones más proactivas para garantizar la continuidad de las operaciones en tiempo real.

Y, ahora, la inteligencia artificial vuelve a cambiar el paso. “Con un mercado tres veces mayor que el de la industria legal, los ciberdelincuentes la utilizan para lanzar sus ataques. Así que nosotros también la tenemos que usar”.

La IA, prioridad absoluta de las empresas

Para Campuzano, estas son las tres fases “fashion” de la ciberseguridad. Eso sí, a su juicio, los riesgos que corren las compañías no cambian: posibles paradas técnicas de los negocios, daños reputacionales y consecuencias legales. “Los demás están todos embebidos en estos”, añade.

Aunque, este cambio tecnológico sí que ha cambiado las prioridades de los comités de dirección. “Cualquier CEO te dirá que su principal preocupación es cómo va a impactar la IA en su empresa, qué dirección tomar en torno a ella, los costes asociados y qué está haciendo la competencia”.

"Los ciberdelincuentes utilizan la IA para sus ataques. Los buenos también la tenemos que aprovechar"

Por ello, vemos a cada vez más roles pegados a las vicisitudes de esta tecnología, desde las posiciones puras de TI y especializadas en la IA hasta el jefe de cumplimiento y los perfiles de negocio. Y, por supuesto el responsable de seguridad, el CISO.

Este último, dice Campuzano, tiene que asegurarse de que el dato es el correcto para no correr los riesgos antes citados. “¿Es un jugador de seguridad el que tiene que comentarle todo esto?”, se pregunta el directivo. “Probablemente no y sólo deba encargarse de la protección perimetral. Pero nosotros, que estamos asociados a la recuperación del dato y su control somos quienes tenemos un diferencial para poder asegurar lo que se hace bien con ese dato y si es fiable o no”.

Porque, reitera: “Es posible que la información que utiliza la IA esté alterada. Y esto no depende de la protección de un agente autónomo, sino del dato. Hay que buscar dónde está, si es estructurado o desestructurado y cómo se va a usar o divulgar para no tener problemas adicionales”.

Compra de Securiti AI

Campuzano cree que Veeam se encuentra en una posición privilegiada para influenciar en este ecosistema debido a que, durante su trayectoria, ha crecido de forma nativa en la nube y en el mundo de la virtualización.

Pero lo que realmente les ha metido de lleno en la inteligencia artificial, refiere, ha sido la adquisición de Securiti AI el año pasado por 1.725 millones de dólares. “Antes teníamos algunas cosas, pero este movimiento nos adentra mucho más en esta tecnología”, asevera.

"Veeam ya es una compañía que entrega IA segura y fiable"

“Ya tomábamos medidas antes de que surgiesen los incidentes, pero ahora llevamos esto mucho más al extremo. Mientras que nuestra solución se situaba históricamente en el hardware, la compra de Securiti AI nos ha colocado dos módulos por encima, entre los LLM (modelos de lenguaje grandes, de sus siglas inglesas) y el dato”.

Y es que, concluye al respecto: “Hemos pasado de manera natural a ser una compañía que otorga inteligencia artificial segura y de confianza”.

Recorrido en el mercado español

Campuzano es todo un veterano de la industria tecnológica nacional. Tras estar 15 años en Citrix fichó por Veeam en abril de 2022 con una asignatura pendiente: calar en la gran empresa española.

Algo que, asegura, ya ha conseguido, puesto que la empresa tiene presencia en un 30% del IBEX 35 y cuando recaló en la enseña la cota era inferior al 10%.

"La madurez digital de España está creciendo en cotas muy importantes"

Pone el ejemplo del caso de éxito de Exolum, compañía especializada en logística y almacenamiento de hidrocarburos y biocombustibles, a la que ha aumentado sus capacidades de resiliencia y recuperación en un 52%, según sus cifras, en un proyecto realizado en conjunción con Econocom.

Esto es síntoma, también, de que la madurez digital de las organizaciones locales ha repuntado sobremanera con respecto a otras regiones europeas. “Sin duda. Una de las cosas que más se habla es del espectacular crecimiento de las compañías tecnológicas en España. La transformación que está haciendo el país es muy importante, y los CEOs se lo están tomando muy en serio”, sentencia.