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Las claves

Durante décadas, aquellos que abandonaban Cádiz para buscar un futuro profesional fuera de casa apuntaba -casi siempre- a sectores como la hostelería, la construcción, la industria o las Fuerzas Armadas. Hoy, sin embargo, ese mapa empieza a dibujar nuevas rutas. Algunas terminan en Zaragoza o Huesca, lejos del mar y del clima gaditano, pero muy cerca de uno de los sectores con mayor proyección de la economía digital: los centros de datos.

La transformación responde a un cambio mucho más profundo que la apertura de nuevas instalaciones tecnológicas. La explosión de la inteligencia artificial, la computación en la nube y la creciente digitalización de empresas y administraciones están disparando la demanda de infraestructuras capaces de almacenar, procesar y mover cantidades ingentes de información. Y, como pueden imaginar, detrás de esas infraestructuras hacen falta cientos de profesionales especializados para mantenerlas operativas las 24 horas del día.

Así encontramos a una nueva generación de jóvenes que cambiaron el Atlántico por el valle del Ebro, que hicieron la maleta sin conocer apenas la ciudad donde iban a vivir y descubrieron un sector prácticamente ignoto hace apenas unos años.

Estas son las historias de Jesús Benítez, Carmelo Cabillas y Endika Santamaría, tres ejemplos de este trasvase de talento dentro de nuestro país, con muchos puntos en común: nacieron o crecieron en la provincia de Cádiz, cursaron estudios relacionados con la informática y los sistemas, y terminaron encontrando en los centros de datos de AWS una oportunidad para acelerar su carrera.

Jesús Benítez Ruiz: el formador de los nuevos técnicos

Jesús Benítez Ruiz tenía apenas 25 años cuando tomó la decisión de marcharse de casa para labrarse su futuro. Tras completar un grado medio en Sistemas Microinformáticos y Redes y un grado superior en Administración de Sistemas Informáticos en Red, comenzó a trabajar en una empresa tecnológica. Permaneció allí año y medio antes de decidir que necesitaba un cambio de aires.

El despegue dentro de AWS comenzó tras un proceso de selección rápido. Jesús inició su trayectoria como técnico de Operaciones de Centros de Datos y, tras año y medio en las salas de servidores, asumió el puesto de jefe del equipo de operaciones, coordinando las tareas de mantenimiento técnico e impartiendo sesiones de instrucción para la plantilla.

Carmelo Cabillas y Jesús Benítez. DISRUPTORES

"Mi trabajo consiste en coordinar y apoyar al equipo de Operaciones en el día a día, organizando prioridades, distribuyendo el trabajo y ayudando a mis compañeros cuando surgen dudas técnicas o situaciones que requieren experiencia. Además de mis funciones como jefe de equipo, también soy instructor, por lo que imparto formaciones tanto a nuevas incorporaciones como a compañeros con más experiencia cuando llegan nuevas tecnologías, procesos o herramientas. Es una parte de mi trabajo que disfruto mucho, porque me permite compartir conocimiento y ayudar al equipo a seguir creciendo", explica Benítez Ruiz a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.

"Pero no existe un único camino. En un centro de datos pueden encajar perfiles muy diferentes: personas con formación en electricidad, electrónica, telecomunicaciones, informática, redes, logística, mantenimiento industrial o experiencia técnica en otros sectores. Lo más importante es tener una buena base técnica, ganas de aprender, atención al detalle y compromiso con la seguridad", añade.

La falta de alternativas especializadas en su provincia natal motivó su salida de Andalucía, pero el salto geográfico exigió valorar los pros y contras de abandonar su entorno para apostar por un sector que empezaba a despuntar fuera de su región. "En aquel momento, las oportunidades profesionales relacionadas con tecnología no eran tan amplias como las que podía encontrar fuera. Cuando AWS contactó conmigo, vi una oportunidad real de crecimiento y decidí apostar por ella. No fue una decisión fácil, porque dejar tu tierra siempre cuesta, pero profesionalmente fue un paso muy importante", añade.

Aragón, gran 'hub' del sur de Europa

España se ha convertido en uno de los principales destinos europeos para las inversiones en centros de datos. Buena parte de ese impulso se concentra en Aragón, donde la disponibilidad de suelo industrial, capacidad eléctrica y una posición geográfica estratégica han favorecido la llegada de algunos de los mayores proyectos internacionales.

Entre ellos destaca AWS. La compañía anunció este mismo año que elevará hasta 33.700 millones de euros su inversión prevista en España hasta 2035, 18.000 millones más de lo comprometido inicialmente. Según sus estimaciones, el despliegue de esta infraestructura aportará más de 31.700 millones de euros al PIB nacional y sostendrá cerca de 30.000 empleos equivalentes a tiempo completo cada año entre puestos directos, indirectos e inducidos. Se proyecta que el conjunto de la inversión genere más de 13.000 empleos en la próxima década.

La expansión contempla tres nuevos centros de datos, incluyendo la primera incursión en Teruel, concretamente en La Puebla de Híjar, que se suma a Huesca, Villanueva de Gállego y El Burgo de Ebro. Además, la compañía planea abrir una fábrica de ensamblaje y reacondicionamiento de servidores que por sí sola generaría en torno a 1.800 empleos.

En ese sentido, su proceso de adaptación personal convivió con la asunción de mayores responsabilidades operativas: "Empezar a trabajar en Aragón supuso un cambio muy importante en mi vida, no solo a nivel profesional, sino también personal. Llegar a una nueva región, adaptarme a un nuevo entorno y formar parte de un proyecto tan grande como el de AWS en Aragón ha sido una experiencia muy enriquecedora. Me ha permitido crecer dentro de la compañía, asumir más responsabilidades y participar en el desarrollo de equipos y operaciones clave para los centros de datos".

Su recomendación para los técnicos que evalúan sus opciones desde otras regiones periféricas incide en la necesidad de superar los temores iniciales al traslado geográfico para poder consolidar una trayectoria laboral estable en tecnología.

"Muchas veces, desde lugares como Cádiz, puede parecer que ciertas oportunidades tecnológicas están muy lejos, pero no es así. Trabajar en un centro de datos puede ser una carrera muy interesante para personas con inquietud técnica, incluso aunque al principio no conozcan exactamente este sector. Hay oportunidades para aprender, crecer y desarrollar una carrera estable en tecnología. También le diría que salir de casa puede dar vértigo, pero a veces es el paso que te permite crecer. No significa renunciar a tus raíces; al contrario, significa llevarlas contigo mientras construyes nuevas oportunidades", concluye Benítez.

Carmelo Cabillas y la fábrica de chocolate

Carmelo Cabillas tiene 24 años y una trayectoria laboral variada que abarca trabajos como socorrista, botones y recepcionista. Un camino muy poco habitual para alguien que, después, acabaría incorporándose a la administración de sistemas en el centro de datos de Comvive, en Sevilla y desarrollando un proyecto de digitalización hospitalaria para Winfor. Todo ello antes de hacer las maletas rumbo a Aragón.

"Recuerdo mi primer día como ese niño que entra por primera vez en la fábrica de Willy Wonka, esa mezcla de asombro y de saber que estás en un lugar especial. AWS es una de las empresas con mayor prestigio y reputación a nivel mundial, y estar dentro de ella es algo que todavía me genera orgullo cada mañana. Como andaluz que soy, y que ama profundamente su tierra, no voy a mentir: marcharme de Cádiz fue duro. Dejar la familia, los amigos, el mar... eso pesa. Pero había una oportunidad enorme delante de mí y habría sido un error dejarla escapar. A veces hay que tomar decisiones difíciles para crecer, y esta fue una de ellas", recuerda Cabillas.

El operario realiza sus tareas diarias en el área de montaje de hardware, donde se manipulan los componentes físicos que sustentan los servicios de almacenamiento e información global: "Somos el equipo encargado de recibir, conectar y configurar los racks de servidores que posteriormente se pondrán a disposición de los clientes en el centro de datos. Es un trabajo muy metódico y técnico, donde cada paso importa, porque la infraestructura que montamos es la base sobre la que corren los servicios de millones de usuarios en todo el mundo".

Las pautas de trabajo de la corporación facilitan que profesionales con cualificaciones de partida diversas se incorporen a los centros de datos si muestran motivación y voluntad de aprendizaje. "En los centros de datos es bienvenida cualquier formación técnica relacionada con sistemas, redes o infraestructura. Sin embargo, lo que realmente marca la diferencia en AWS son sus principios de liderazgo: una serie de valores como la curiosidad, la exigencia o el pensamiento a largo plazo, que guían la forma de trabajar y de tomar decisiones. Son esos principios los que hacen que la incorporación a la empresa sea accesible para perfiles muy distintos, siempre que haya actitud, ganas de aprender y compromiso", argumenta Cabillas.

Endika Santamaría y la riqueza de los entornos

Endika Santamaría tiene 23 años, se crió en Chiclana de la Frontera y completó el grado medio de Sistemas Microinformáticos en el IES Picasso y el grado superior de Sistemas y Redes en el IES Triana de Sevilla. Antes de incorporarse a AWS en Huesca y en Villanueva de Gállego, trabajó para Inerco como especialista TI, en Proxia como ingeniero de validación de seguridad y en Alstom en Madrid.

La decisión de trasladarse al norte del país se tomó ante la debilidad del mercado técnico local, donde las propuestas de inserción laboral se limitaban a pequeños comercios y talleres de reparación.

"Un compañero del grado de informática me comentó acerca de la oportunidad. Tuve que buscar cuán lejos estaba Huesca en el mapa, para saber cuántas horas me llevaría volver para Navidad o para los cumpleaños de mis amigos. El momento en el que terminé el grado fue cuando me di cuenta de que tenía que salir de Cádiz, ya que las ofertas de prácticas eran opciones como una tienda de impresoras, venta electrónica u otra de reparación de teléfonos y yo sabía que quería algo más", recuerda Santamaría.

Endika Santamaria. DISRUPTORES

El contraste entre sus destinos previos y su situación actual abarca las costumbres de los equipos de trabajo y las particularidades del habla aragonesa, que ha incorporado de manera natural: "He estado trabajando en Sevilla y Madrid antes de estar en Aragón y tanto el entorno de trabajo como la gente es muy diferente, y ya ni hablemos de las expresiones oscenses. Como se diría aquí, me vine 'de propio' a Huesca para trabajar en AWS y en sus centros de datos".

Y de adaptarse al habla a hacerlo a un entorno tan exigente como el de esta multinacional, aunque remarca la democratización de perfiles que son necesarios en estas instalaciones.

"Yo pensaba que solo los ingenieros de élite podían postular a AWS, gente con dos másteres y años de experiencia, pero una vez dentro me he dado cuenta de que lo que más encuentro es gente con ambición y ganas de comerse el mundo… hay personas que han estudiado magisterio, enfermería e incluso audiovisuales que simplemente tuvieron la oportunidad y empezaron a aprender y a trabajar", detalla Santamaría. "El entorno de trabajo es de lo mejor que puedes imaginar. Tenemos múltiples eventos de voluntariado donde incluso tengo oportunidad de conocer a los compañeros de otros centros de datos. Además, cuento con el mejor y más variado equipo que podría desear, con grandes compañeros que ya son amigos, y además con orígenes muy distintos como Jaca, Mérida o Brasil".

Sus planes futuros se orientan a progresar en el desarrollo de herramientas de optimización interna para los centros de datos aragoneses, completando su capacitación en tecnologías de red.

"Quiero evolucionar como técnico y desarrollador, para mejorar y automatizar los procesos actuales en los centros de datos de Aragón y minimizar gastos, impacto en cliente y gestión de servidores. De la mano con formación en cloud para poder entender cómo funciona desde que la electricidad entra en el servidor, hasta que el servicio llega al cliente ya sea guardar una gran base de datos, potencia computacional o las fotos de tus últimas vacaciones en Amazon Photos", concluye Santamaría.

Las raíces gaditanas conviven con el viento cierzo del valle del Ebro

Jesús, Carmelo y Endika regresan a la provincia de Cádiz siempre que sus compromisos laborales lo permiten para reencontrarse con su familia, sus amigos y la cercanía del mar. El contraste entre la luz del sur y el trabajo diario en los centros de datos aragoneses ilustra el coste personal de la movilidad geográfica en la economía digital.

Sin embargo, sus respectivas trayectorias confirman la consolidación de un nuevo polo de atracción de empleo técnico en el norte de España. Mientras la nube informática de AWS continúa su expansión con inversiones milmillonarias, estos tres técnicos andaluces sostienen el funcionamiento diario de una infraestructura que conecta a millones de usuarios en todo el mundo.