Las claves
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Generado con IA
Eilert Hanoa apenas separa la mirada de la pantalla de su ordenador durante la conversación que mantiene con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL. Es quizás una muestra de timidez nórdica o, tal vez, un reflejo de su carácter pragmático. Hablamos de la persona que está al frente de Kahoot, la principal startup del sector 'edtech' y una de las grandes compañías europeas de la nueva hornada digital y, sin embargo, se muestra al mundo como un ejecutivo aterrizado en los números del día a día y el producto que promueve.
De hecho, ese rol mucho más pedestre que el de los gurús al uso es el que está reinventando Kahoot en algo más que una aplicación festiva de preguntas y respuestas, cuestionarios gamificados, esa misma que durante años colonizó aulas, oficinas y sesiones de formación de medio mundo. Ahora este ejecutivo, vinculado a la industria del software desde los años 80 y padre de tres criaturas, busca consolidar una plataforma educativa completa que integre la inteligencia artificial, complemente la labor docente y, de paso, amplíe sus horizontes a etapas educativas más maduras e incluso a la empresa.
Por ello, Hanoa defiende una idea bastante menos estridente de lo que suele prometer la industria edtech: ni la tecnología debe reemplazar al profesor, ni el aula debe entregarse sin más a la pantalla, ni la inteligencia artificial puede convertirse en un atajo irresponsable para producir contenido sin criterio. De nuevo, pragmatismo en estado puro. Su tesis es otra. Kahoot, viene a decir, debe servir para espolear la atención, ordenar mejor el trabajo del docente y hacer más expedita una experiencia de aprendizaje que sigue descansando, al final, en la autoridad humana de quien enseña.
“Me incorporé cuando Kahoot todavía era una idea en fase inicial. Mi experiencia proviene del software empresarial y por ello hemos construido la empresa de una forma un poco más, digamos, tradicional, frente a algunas compañías edtech que crecieron muy rápido durante la pandemia o a partir de 2015. Un negocio consistente y sólido, y eso es lo que hemos hecho", detalla a este medio desde sus oficinas en Oslo. " Y eso es muy representativo de cómo hemos construido la compañía, generando un retorno financiero relevante, pero al mismo tiempo con más del 50% de la plantilla en producto e ingeniería, más de 650 personas”.
Ese poso más industrial, menos mendaz que muchos ditirambos habituales del sector, ayuda a entender también la forma en que Hanoa describe la transformación de Kahoot. A su juicio, lo esencial no ha cambiado desde el principio. La misión sigue siendo convertir al profesor en el héroe del aula y ayudarle a construir una experiencia de aprendizaje más atractiva para estudiantes con niveles, idiomas y contextos cada vez más diversos.
“La base de todo eso no ha cambiado desde el inicio; lo que sí hemos hecho es añadir más funcionalidades. Hemos añadido Kahootopia para el uso en clase, hemos creado Kahoot 360 como edición profesional para empresas de todo el mundo, y también hemos incorporado funcionalidades mucho más sofisticadas para profesores, desde educación infantil hasta la universidad, como el modo precisión, el modo clase magistral, distintas formas de presentar un Kahoot como talleres, tareas, deberes, autoestudio, o incluso compartir documentos y vídeos como parte del contenido que envías a los alumnos. La base, el ADN, es el mismo, pero hemos mejorado la experiencia para empresas, educación superior y también para el aprendizaje en casa”, reza.
La mutación, por tanto, no consiste tanto en abandonar el espíritu original como en estirar sus vericuetos hasta convertirlo en una plataforma capaz de operar en más contextos. Hanoa no niega que esa ampliación de públicos entrañe complejidad y, por tanto, riesgo.
Lo reconoce de forma explícita: “Toda complejidad implica tanto potencial como riesgo, y gestionarlo es importante para cualquier empresa, independientemente de lo que produzca. Para nosotros, diría que las similitudes en cómo un profesor necesita captar la atención de un alumno, ya sea en primaria, secundaria o universidad, son las mismas. La necesidad de engagement en el aula o en una audiencia es la misma, y eso también es relevante para las empresas”. Y remacha esa idea: “Aporta ese componente de comunicación bidireccional en lugar de una presentación pasiva o un altavoz. Y permite que todos en la clase participen en igualdad de condiciones, no solo el que levanta la mano primero, sino el que sabe la respuesta y puede contribuir”.
Un 'modo clase' y no reemplazar al profesor
En ese punto conversamos sobre otra de las claves de su discurso: Kahoot no quiere presentarse como un sustituto de nada, ni del profesor, ni del currículo, ni del libro. Hanoa insiste en ello, también desde su experiencia personal como padre: “Creo que es fundamental que los estudiantes aprendan a leer libros, porque la forma en que te concentras y avanzas en un libro es distinta a la de una pantalla. No puedes simplemente dar un iPad a los niños y pensar que ya está todo hecho. No creo que esa sea la respuesta. Es un sí y, pero definitivamente no es un sí pero”.
Su propuesta es otra: “Quizá necesitamos un ‘modo clase’ en los dispositivos, de modo que si llevas el móvil al aula, el profesor pueda controlarlo y mostrar solo el contenido relevante, no Instagram o TikTok. Tener todo el poder del dispositivo, pero en manos del profesor y usado como complemento del libro, no como sustituto”.
Donde sí aprecia Hanoa una oportunidad mayúscula es en la inteligencia artificial, aunque de nuevo su discurso intenta apartarse del entusiasmo acrítico. El máximo responsable de Kahoot huye de presentarla como una revolución absoluta, sino tan sólo como una capa de eficiencia y mejora progresiva del producto: “Uno de los aspectos es optimizar las operaciones, pero igual de interesante es cómo podemos integrar la IA en distintas partes de la solución. La fase de creación, donde puedes hacer un Kahoot de forma extremadamente eficiente, ayuda mucho a los profesores. También cómo aumentar el nivel de engagement durante la sesión y, por último, cómo analizar los datos para hacer un mejor seguimiento del aprendizaje”.
Para él, la IA no sustituye el trabajo del docente, sino que lo acelera: “La IA no es una sola cosa, son muchas. No se trata de dejar de hacer lo que hacías, sino de darte una especie de inyección turbo al proceso que ya estabas haciendo”. Y lo resume con una formulación especialmente clara: “No queremos reemplazar al profesor ni su conocimiento o autoridad, sino ayudarle a llegar a una versión casi perfecta de su contenido en dos segundos”.
Esa insistencia en la autoridad del docente conecta directamente con otra de las preocupaciones centrales del momento: las alucinaciones de la inteligencia artificial. Aquí, Hanoa vuelve a adoptar un tono pragmático: “Si generas contenido a partir de una fuente aleatoria, depende de ti verificarlo. Ese es el sentido de trabajar con un PDF o con material propio. Si usas una fuente fiable, la probabilidad de error no es mayor que en cualquier otro método. Una fuente de confianza es la base para usar la IA, tanto para profesionales como para profesores o consumidores”.
España y el futuro de la 'edtech'
España ocupa un lugar relevante en esa estrategia, desde los colegios hasta el ámbito universitario. Eilert Hanoa insiste en que la adopción de Kahoot no ha dependido del marketing, sino de la propia comunidad educativa: “Nunca hemos gastado dinero en marketing. Kahoot se ha dado a conocer porque los profesores ven a otros profesores usarlo y quieren usarlo también. Tenemos más de 200 estudios revisados por pares sobre Kahoot en universidades de todo el mundo, y en España hemos visto un uso muy intensivo, lo que demuestra que funciona”.
Ese respaldo académico se produce en un contexto en el que el sector edtech atraviesa un momento de presión e incertidumbre. Hanoa no esquiva esa realidad, pero marca distancia con otras compañías: “Hemos tenido un desarrollo positivo, somos una empresa con una posición de caja muy sólida y hemos seguido creciendo tanto durante la pandemia como después. Nuestra oferta hoy es mucho más fuerte que hace unos años”. Y añade a renglón seguido: “Si vas a introducir una solución en tu clase, necesitas saber que esa solución va a seguir existiendo”.
