Las claves
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Cuenta Antonio García que la compañía que dirige, la española Teldat, ha sido testigo -y protagonista-, a lo largo de sus más de 40 años de trayectoria, de la rápida mutación de las telecomunicaciones: de accesorio de consumo a infraestructura esencial de cualquier país.
De cómo una simple llamada telefónica ha pasado de ser un “artículo de lujo” a un elemento crítico que hay que proteger con denominación de origen por ser baluarte de la cruda batalla que hoy se libra en el tablero geopolítico de la tecnología.
“Un ejemplo clarividente de esta evolución se ve en el apagón que afectó al país el 28 de abril del año pasado”, explica a DISRUPTORES – EL ESPAÑOL. “La mayor parte de las centrales eléctricas están conectadas a equipos de telco”.
Algo similar sucede con determinados ciberataques a infraestructuras críticas, como plantas de agua, que pueden dejar sin este bien a núcleos urbanos enteros, o a hospitales, cuyas máquinas ya están todas prácticamente conectadas.
De hecho, la empresa se ha asentado en la convergencia de las telecomunicaciones con la ciberseguridad para ser actor principal de esa estrategia y resiliencia nacionales. En un mercado tan canibalizado por Estados Unidos y el sudeste asiático, sostiene, el concepto de soberanía cobra, especialmente en Europa, una relevancia fundamental.
"Somos muy pocas las empresas con capital íntegramente europeo y cuya cadena de suministro no esté bajo la inferencia de gobiernos extranjeros"
“Desafortunadamente, somos muy pocas las organizaciones con capital íntegramente español o europeo y cuya fabricación, diseño y cadena de suministro no estén bajo la injerencia de gobiernos extranjeros”, afirma, en un guiño al debate sobre el incremento de los presupuestos de defensa en el territorio. “A nosotros nos gusta decir que competimos contra los grandes monstruos de Silicon Valley”.
En su opinión, es vital que haya empresas como la suya en esta industria. Porque, como le gusta comparar, es como la agricultura, sector vital pero no muy rentable a ojos de muchos. Pero que, de desencadenarse una gran crisis o incluso una guerra, sería el sostén principal de la población. “Ahora”, continúa con el símil, “los ciberataques pueden ser mucho más dañinos que cualquier avión bombardero”. “Y en este sentido, nuestra propuesta puede ser muy interesante por esa especial sensibilidad a la hora de apostar por tecnología local”.
La siguiente milla: la computación cuántica
Más allá de la tecnología de moda, la inteligencia artificial, la próxima pugna en la confluencia entre telecomunicaciones y ciberseguridad se juega en el tablero de lo cuántico. Concretamente, en el cifrado poscuántico.
La amenaza de esta nueva era se cierne sobre el probable hecho de que cuando llegue un ordenador lo suficientemente potente y con corrección de errores a gran escala, sea muy sencillo descifrar las claves RSA que se emplean en la actualidad.
Ya hay un fuerte temor a que los ciberdelincuentes estén cosechando la criptografía actual para romperla llegado el caso. Por ello, el NIST (National Institute of Standards and Technology), dependiente del Departamento de Comercio de Estados Unidos, ya ha conseguido un modelo de “reemplazo seguro” que será adoptado por su Gobierno en 2035.
"Hay que abrazar la tecnología y, a su vez, velar porque esté reglada y sea inteligente"
En el Viejo Continente, reflexiona García, debemos estar hábiles para capturar la tendencia. “El paradigma es brutal, porque el día de mañana todas las comunicaciones pueden estar en entredicho”. Aunque, añade, todavía no hay una máquina con esa capacidad, sí que empieza a haber una fuerte preocupación en sectores como finanzas, administración pública y defensa.
Es más, refiere, gigantes de la tecnología como Microsoft, IBM y Google, entre otros, ya cuentan con equipos disponibles para su uso. “¿Eso significa que hay una democratización? No. No me atrevo a estipular plazos, pero es un hecho que hay iniciativas y se está comenzando por las funcionalidades más básicas”.
En este contexto, el CEO no cree que haya que ponerle puertas al campo por los riesgos que puede representar una innovación tan coyuntural como esta. “Hay que abrazar la tecnología y, a su vez, velar porque esta sea reglada e inteligente”.
La propuesta de Teldat
En este camino de la seguridad de la era poscuántica, Teldat ya trabaja en tres diferentes tipos de mecanismos. Uno primero, ya asumible para la mayoría de fabricantes, basado en añadir una capa adicional de cifrado poscuántico.
El segundo, que la compañía también sostiene, pasa por sustituir directamente el cifrado RSA por el poscuántico. “Es un paso adelante, vas al core de los negocios y cambias su arquitectura base. Es lo que más está siendo demandado”.
"Las comunicaciones seguirán evolucionando y Teldat se adaptará a los nuevos protocolos"
Por último, y todavía en estadio de laboratorio y universidad, se está investigando en un cifrado físico punto a punto a nivel de fibra. “Creo que esta tendencia se implementará más a futuro. Por el momento no es competitiva ni escalable debido a su alto valor económico”, apunta el directivo.
Estas fases dan cuenta de lo rápido que evoluciona el ecosistema digital. Es más, cuando se consolide la era cuántica habrá que seguir trabajando en nuevos estándares a medida en que se vayan sumando más desafíos.
“Cuando nacimos hace cuatro décadas no había ni siquiera tecnología RSA. Todo ha ido avanzando con la llegada de IPs, SD-WAN… No tengo una bola de cristal, pero las comunicaciones seguirán evolucionando y nosotros seguiremos apostando por la innovación y nos adaptaremos a los nuevos protocolos”, concluye.
