Milán (Italia)
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La celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno (JJOO) ha trasladado al norte de Italia el epicentro mundial del deporte durante dos semanas. Desde Milán-Cortina nos llega un sinfín de fotogramas que recubren, entre otros icónicos escenarios, la majestuosidad de los Alpes de celebraciones de récords, entregas de medallas y alguna que otra lágrima que, en forma de lesión, pone de manifiesto la cara más amarga de la competición al más alto nivel.

Unas instantáneas que nos recuerdan -porque no siempre es evidente- que lo más importante es lo que sucede delante de las cámaras: las gestas de los 3.000 atletas que participan en las 116 pruebas que completan las 19 disciplinas de esta edición.

Pero para llegar a la retina de millones de espectadores en todo el mundo cabe también subrayar que detrás de ellas hay montado un complejo conglomerado digital de vanguardia.

Sobre todo si nos encontramos ante el certamen más desafiante a nivel de dispersión geográfica de la historia olímpica invernal: 40 localizaciones diferentes repartidas en una extensión de 22.000 kilómetros cuadrados, más del 7% del territorio italiano.  

Estas particularidades han obligado a Hewlett Packard Enterprise (HPE) a construir lo que ha denominado la “red más avanzada” de esta cita cuatrienal. DISRUPTORES – EL ESPAÑOL se ha colado entre bastidores para conocer el corazón de esta infraestructura faraónica que no se explica sin el movimiento de mercado que el gigante tecnológico cerró el verano pasado por unos 14.000 millones de dólares: la compra de Juniper Networks.

El entramado tecnológico de Milán-Cortina

Para llegar a conseguir una arquitectura que suponga “la base digital de estos juegos”, con capacidades de inteligencia artificial y seguridad nativas, la compañía ha pasado por un proceso de integración de sus unidades en este terreno -también Aruba- durante los últimos meses en los que ha empezado a operar bajo el leit motiv de que “la red lo es todo”.

Ahora, su negocio de redes ya copa el 50% del total de su actividad en un paradigma en el que “lo tradicional ya no vale” y afronta retos como este con “redes definidas por y para la inteligencia artificial”. De hecho, la absorción de la propia Juniper le ha brindado capacidades autónomas que ha desplegado sobre el terreno olímpico.

En cifras, la red desplegada suma más de 4.900 puntos de acceso, unos 1.500 conmutadores de internet, más de 70 routers universales y distintos firewalls repartidos por toda la arquitectura.

En este contexto, aseguran los expertos de la multinacional, suministran imágenes en 8K a 200 emisoras con capacidad para analizar en tiempo real millones de datos procedentes de más de un millón de dispositivos conectados. El objetivo, apuntan, va más allá de lo técnico; pasa por brindar una buena “experiencia”.

Todo ello en un escenario en el que se contempla cualquier imprevisto; desde inclemencias meteorológicas hasta fallos que puedan afectar a la retransmisión, o incluso al rendimiento de algún competidor, pasando por un posible ciberataque. “Si hemos logrado este hito en los JJOO podemos trabajar con cualquier tipo de infraestructura”, deslizan los directivos.

Inteligencia artificial como gran habilitador

En los últimos tiempos, la promesa de la inteligencia artificial ha bajado de las musas al teatro, agentes autónomos incluidos, y empieza a convertirse en una realidad tangible. Para HPE, esta tecnología supone un “habilitador” que le permite estar cerca de la acción deportiva.

Desde la compañía son conscientes de que la IA está alimentada por los datos, “que tienen que ser los correctos” y que todo lo que está sucediendo al respecto en todo el mundo tiene que tener el respaldo de una red.

En este sentido, su apuesta para el certamen pasa por Marvis, un asistente conversacional que permite a los equipos de TI interactuar con la red para saber, por ejemplo, la experiencia de un usuario concreto o el rendimiento de una sede específica.

Los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, en números

La celebración de la XXV Edición de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 ha reunido a 3.000 atletas que participan en 116 pruebas de 19 disciplinas distintas, y 16 deportes, durante dos semanas.

Se trata de la cita más dispersa a nivel geográfico de la historia: hasta 40 sedes repartidas en una extensión de 22.000 kilómetros cuadrados, más del 7% del territorio italiano.  

Para la disposición técnica, HPE ha montado una infraestructura de red con más de 4.900 puntos de acceso, unos 1.500 conmutadores de internet y más de 70 routers universales.

“Marvis reduce el trabajo manual y simplifica la operativa para una región tan vasta como la de Milán-Cortina”, indican. “Las herramientas tradicionales miden conectividad; nosotros medimos experiencias”.

Algo que también aplican en el segmento de la ciberseguridad, que está presente “en toda la capa de la red”, con políticas que van desde el Zero Trust para el control de accesos hasta la detección y mitigación de amenazas automatizadas.

“Para los organizadores del evento es vital evitar incidentes, pero es igual de importante no degradar la experiencia de la red. Hay que crear un ecosistema que actúa como un sensor que identifica ataques y que tenga la capacidad de implementar políticas para bloquear y prevenir amenazas”.

¿Y después qué?

Los Juegos de Invierno duran solo 15 días. Muy poco tiempo, según muchos, como para generar este tipo de infraestructuras tanto físicas como digitales sin dejar huella una vez finalice la ceremonia de clausura.

De hecho, la preocupación por la sostenibilidad ha protagonizado varias protestas en la ciudad de Milán en los días previos a la inauguración. Una inquietud que entienden en HPE y que afrontan desde las bondades de la economía circular.

“No tenemos por qué dejar necesariamente un legado tecnológico. Todo lo que hemos construido se desmontará y los equipos serán remodelados con distintos estándares y revendidos en el futuro”, aseveran. “Esta es una buena manera de no dejar cosas heredadas y que los Juegos Olímpicos puedan ser recordados con éxito cuando se baje definitivamente el telón”.