La tecnología no solo ha mejorado la productividad de las empresas, sino que también ha redefinido la forma en que estas colaboran y gestionan el talento, muchas veces situado en equipos distribuidos globalmente.
En concreto, la inteligencia artificial promete personalizar la experiencia del empleado, optimizar tareas y anticipar necesidades. Pero también plantea nuevos interrogantes: ¿cómo se equilibra la flexibilidad y la cohesión en entornos híbridos? ¿Cómo se mide el rendimiento en la actualidad? ¿Cómo cambia el diseño y el propósito de los espacios de oficinas? ¿Qué nuevas competencias exige el liderazgo digital?
En este sentido, los trabajadores europeos también están reclamando modelos laborales más abiertos. De hecho, hasta el 74% de los mismos tiene entre sus prioridades la búsqueda de una mayor flexibilidad, según un barómetro de Eurofund del año pasado.
Workplace 5.0 - Talento y colaboración en la era digital
Representantes de Axa, JLL, Coverflex, CBRE y JTI han analizado todos estos desafíos en una mesa redonda organizada recientemente por DISRUPTORES – EL ESPAÑOL.
“En este escenario, tenemos que ser todavía mucho más intencionales”, comenzaba Mireya Muñoz, directora de Cultura, Talento y Experiencia de Empleado en Axa. “En nuestro caso, cada equipo tiene su acuerdo de cocreación: deciden cuándo van a estar todos juntos, qué tipo de momentos compartir y cómo organizar el trabajo cuando se encuentran en remoto”.
La directiva señalaba también el reto de mantener la cohesión de las divisiones. Para afrontarlo, desde la empresa se organizan en torno a una metodología ágil, con estrategias de transformación en las diferentes áreas para generar unidad. Pero estos proyectos, subrayaba de nuevo, “han de tener un diseño realmente intencional”.
Al respecto, Raquel Guijarro, directora de Occupiers Consulting en JLL España, aportaba el dato de que el 80% de las organizaciones ya cuenta, a día de hoy, con un modelo de trabajo híbrido. “Pero no basta con plantear el modelo híbrido: hay que diseñar las condiciones, desde el propio modelo hasta el espacio de trabajo, para que la serendipia siga produciéndose de manera natural.”
Raquel Guijarro, directora de Occupiers Consulting en JLL España.
En este contexto, defendía el papel de las oficinas como espacios para favorecer la interacción. “La oficina es la principal palanca. Está demostrado que la calidad del espacio genera que el empleado quiera acudir de manera genuina y no por obligación”.
Una reflexión que compartía Jaime de Paz, senior director y responsable de Consultoría para Empresas de CBRE. “Al final la gente se tiene que encontrar en un lugar. En una empresa grande, es en las plantas más diáfanas donde pueden colaborar los diferentes equipos y donde se pueden generar encuentros naturales, con mucha más confianza y cohesión”.
Asimismo, decía: “Los edificios de mayor calidad cuentan con una serie de servicios que permiten hacer actividades como mesas redondas, lluvias de ideas… Son puntos de encuentro que crean cohesión”.
comenzaba Mireya Muñoz, directora de Cultura, Talento y Experiencia de Empleado en Axa.
El caso de Coverflex es distinto. Desde la plataforma de recursos humanos y gestión del trabajador han formalizado un modelo completo de teletrabajo. No en vano, su directora general en España, Julia Abarca, argumentaba que la flexibilidad ha de entenderse también en cuanto a horarios, carrera laboral y en términos de compensación.
“La cohesión va cada vez más encaminada hacia cómo se consiguen los objetivos, porque ahora somos personas de distintas generaciones trabajando con un mismo fin, por lo que tenemos que entender que no hace falta estar juntos para conseguirlo, sino saber cómo comunicarnos”.
La era de la IA
En el paradigma descrito hay que incluir, además, cómo la inteligencia artificial está redundando en la operativa de los distintos departamentos y cómo se establece un liderazgo digital en la era de las nuevas tecnologías.
Noa Cruz, Artificial Intelligence Expert en JTI, establecía que la IA está impactando ya en la productividad de los empleados, pero no tanto entendida como hacer más tareas, sino en facilitar a las personas que puedan dedicar más tiempo a actividades que realmente tienen valor.
Noa Cruz, Artificial Intelligence Expert en JTI.
“La vemos como un acelerador del potencial humano. Finalmente, somos los trabajadores los que podremos dedicarnos a esa parte más estratégica, la que cuenta con una mayor importancia añadida”. En este sentido, el advenimiento de la tecnología también puede ocasionar cierto miedo al cambio por parte de los empleados. Algo que, para la directiva se responde con una evolución del liderazgo.
“El miedo no nace de la tecnología en sí. Lo hace de entender el cambio que va a suponer para cada persona. Por ello, cuanto más digital sea el entorno, más humano tiene que ser el liderazgo. Y aquí cobran mucho sentido las denominadas soft skills. Conceptos como la comunicación, la empatía y la escucha activa”.
“La inteligencia artificial, y la tecnología en general, tiene que estar al servicio de estos modelos híbridos”, aseveraba Raquel Guijarro, de JLL España. “Todavía estamos viendo oficinas cuyas salas no están preparadas para tener equipos que están dentro y fuera de ellas a la vez”.
“Todavía no hay una armonización de esa convivencia, pero la disrupción tecnológica nos va a ayudar a terminar de cerrar el círculo”.
Por su parte, Jaime de Paz, de CBRE, indicaba que, a lo largo de este año, la IA ya ha mejorado la productividad de los servicios profesionales en un 9%. “Sin embargo, no vemos una reducción de costes asociada, o de metros cuadrados alquilados. Esto nos hace pensar que las compañías se están transformando hacia un mejor servicio y no quieren suprimir puestos”.
Jaime de Paz, senior director y responsable de Consultoría para Empresas de CBRE.
No obstante, aseguraba: “Cada mes en el desarrollo de la IA supone más de un año para cualquier otra tecnología. Hay que ver cómo es su evolución, pero seguramente tendrá impacto en cómo se distribuyen las oficinas”.
El futuro del puesto de trabajo
Precisamente, una de las cuestiones que se debatieron durante la jornada fue cómo será el futuro del puesto de trabajo en los próximos ejercicios.
Julia Abarca, de Coverflex, reflexionaba sobre tres pilares clave para el siguiente lustro: la flexibilidad de espacios y de compensación, el impacto de las nuevas tecnologías y la gestión del impacto. “La inteligencia artificial va a ayudar a personalizar cada vez más la experiencia de empleado, a fidelizarlo y a formarle dentro de cada empresa”.
Julia Abarca, country manager para España de Coverflex.
“El talento va a ser clave porque va a ser el que convierta las nuevas oleadas de tecnología en impacto real”, añadía Noa Cruz, de JTI. “Se va a poner muy de relieve el conocimiento del negocio; entender qué podemos hacer con las herramientas digitales para sacar valor”. Asimismo, la experta decía que las carreras laborales no van a ser tan lineales: por ejemplo, ahora, un rol relacionado con la tecnología evoluciona tan rápido que no sabemos ni cómo se va a llamar en unos pocos meses.
Por último, Mireya Muñoz, de Axa, concluía que, aún sin saber todo lo que va a pasar, “habrá nuevas estructuras organizativas, con más plantas, nuevos roles y habilidades diferentes. Habrá un cambio profundo en el que será vital contar con ecosistemas de aprendizaje continuos”.
