El avance de Europa hacia el anhelo del Mercado Único Digital pasa inexorablemente por la implantación definitiva de eIDAS2. Así de rotunda se muestra en esta afirmación María Dolores Pescador, presidenta ejecutiva de Grupo Logalty. A sus ojos, promocionar y reglamentar la identificación y firma electrónicas, y conseguir una cartera comunitaria masiva, va a marcar la diferencia competitiva del Viejo Continente en los próximos años.
Más allá de fomentar las transacciones transfronterizas y de simplificar operaciones como, por ejemplo, la concesión de una hipoteca, esta normativa escribe un capítulo más de la batalla de Bruselas frente a las grandes tecnológicas norteamericanas.
“Lo que pretende es devolver el control de nuestros datos a ciudadanos y empresas en una apuesta por la soberanía de nuestra entidad”, defiende la directiva de la legaltech española en conversación con DISRUPTORES – EL ESPAÑOL. “Estamos convencidos de que es el camino correcto; contar con este wallet, tanto de personas físicas como jurídicas, va a ser importantísimo para compartir sólo la información que queramos”.
Sin embargo, su llegada está siendo traumática. En 2014 lanzó el primer eIDAS con objetivos similares, pero problemas con la falta de interoperabilidad entre los sistemas de identificación nacionales, y críticas a la seguridad y privacidad de los datos, generaron la necesidad de contar con una segunda redacción y versión del texto. Ahora, la fecha definitiva de despliegue se fija para este ejercicio.
“Es verdad que ha habido dudas”, concuerda Pescador. “Pero yo creo que lo vamos a conseguir. Es una prioridad que los ciudadanos comunitarios podamos realizar cualquier trámite administrativo de una manera sencilla. También, las empresas”, dice. “Hoy en día, supone un verdadero lío hacer un contrato con una compañía que esté en Francia o Alemania”.
"El Reglamento apuesta por la soberanía de las personas físicas y jurídicas de Europa"
Otra de las razones por las que estima que eIDAS2 debe llegar a buen puerto pasa por esa sensación de preocupación por el aumento de la burocracia en el marco comunitario. De hecho, documentos de referencia como el Informe Draghi –elaborado anualmente por este economista italiano, expresidente del Banco Central Europeo (BCE)- alertan de la merma que puede suponer el exceso de papeleo, así como el ‘tsunami’ legislativo con más de 100 leyes digitales aprobadas en el último lustro, para la competitividad.
Amén de que según varios indicadores, “nos podemos ahorrar hasta 150.000 millones de euros simplemente por poner en marcha la cartera digital, el EUDI Wallet“. “Es dinero tirado a la basura porque la burocracia no te lleva a nada”.
Retos y oportunidades
En este sentido, Pescador pone de ejemplo los países nórdicos, “de los que hemos aprendido mucho”, sobre todo Estonia, en los que su nivel de transformación digital permite hacer operaciones que aquí son muy complejas en cuestión de minutos.
“Han articulado muy bien la colaboración público-privada”, prosigue Pescador. “El estado tiene que proveer la cartera, pero las compañías también tienen su parcela de responsabilidad, tienen que aportar esa complementariedad a la iniciativa pública y conformar un trabajo común”.
"El continente se puede ahorrar hasta 150.000 millones de euros solo con poner en marcha la cartera digital"
Además, sentencia, no solo se trata de eliminar barreras, sino de “generar nuevos negocios y oportunidades en la sociedad. Hoy, la normativa no nos permite eliminar el papel de un contrato, a lo digital no se le da la misma validez".
"Eso va a cambiar con eIDAS2. Entra la figura del archivo seguro, lo que en España nos va a poner a la altura de geografías como Italia, que ya formuló esa evolución en su momento”.
La clave: proteger las identidades
Para la ejecutiva, este reto de la economía digital se debe solventar, además, con tecnologías que aporten confianza. En un escenario de ciberataques desbocado y en auge gracias a la IA, tenemos la necesidad de protegernos de amenazas como los deepfakes.
Pescador vuelve al caso de las hipotecas, donde hay mucho fraude. “Los bancos suelen aumentar los precios para cubrirse de esas posibles cuotas de estafa. El camino hacia la confianza digital, por ejemplo, es que puedan aplicar mejores condiciones porque cuentan con fiabilidad a la hora de valorar los riesgos”.
Asimismo, prosigue, la inteligencia artificial cuenta con un valor emocional añadido por lo que cada vez es más fácil penetrar en las líneas de defensa de personas y entidades.
Para este panorama, la directiva se congratula de tener una regulación como DORA, que aplica al sector financiero y se extiende al resto del ecosistema económico. Una de las normas sobre resiliencia más exigentes del mundo que pone en el centro del foco a la cadena de suministro. Es decir, a todas las pymes y otras organizaciones que operan conjuntamente con estas empresas.
“Aplaudimos DORA”, concluye. “Esto va de que todos los proveedores nos pongamos al mismo nivel y aportemos, de nuevo, confianza”, reitera.
