En 2022, cuando DISRUPTORES analizaba por primera vez el mercado emergente de los centros de datos, uno de los principales obstáculos era encontrar suelo para construir estas instalaciones.
Las parcelas, especialmente en Madrid y Barcelona, debían tener superficie suficiente para futuros crecimientos, acceso a grandes cantidades de energía y conexión con las redes de fibra. Entonces, ya se atisbaba que los data centers iban a dejar de ser un negocio puramente tecnológico, dominado por empresas especializadas, para despertar el interés de otros actores.
Cuatro años después, el sector inmobiliario, el energético y el de la construcción se han convertido en protagonistas de esta industria. El crecimiento previsto requiere mucho más que servidores, cables de telecomunicaciones y potentes sistemas de refrigeración.
En la cadena de valor, el suelo, la electricidad y el capital han ganado peso. Y es ahí donde mastodontes como Merlin Properties, Iberdrola, ACS y, más recientemente, Ferrovial y Acciona han comenzado a jugar sus cartas en una partida muy disputada.
Detrás de este cambio en las reglas del juego está la inteligencia artificial, con modelos cada vez más intensivos y que han disparado la demanda de la capacidad de procesamiento y almacenamiento. Y, en consecuencia, las necesidades energéticas.
Más actores y más territorios
Este cambio ya está recogido en el último informe de la patronal del sector, SpainDC. La asociación constata el auge de nuevos actores y desarrolladores que están aumentando la oferta de centros de datos en España. Especialmente con grandes campus preparados para soportar las cargas de la inteligencia artificial.
Gran parte de estos desarrollos se sitúan, además, fuera de los hubs tradicionales de Madrid y Barcelona. Extremadura, Castilla-La Mancha, País Vasco, Navarra y Aragón ya acogen un número cada vez más elevado de centros de datos. Sus ases en la manga: la disponibilidad de suelo y energía, además de trámites más ágiles y favorables en determinados territorios.
Sin embargo, desde SpainDC también advierten que la proliferación de anuncios no conlleva que todos los proyectos tengan todos los cabos atados. Hay compañías que pueden tener la parcela, pero todavía no han conseguido la conexión eléctrica; o que disponen de ambas, pero carecen de capacidad para su ejecución.
Porque anunciar megavatios no equivale a tenerlos operativos. Entre el proyecto sobre el papel y el centro de datos funcionando hay uno de los obstáculos que más complicado está resultando sortear al sector: la capacidad de la red eléctrica.
Y, precisamente, es esa dificultad para reunir todas las piezas la que está impulsando la entrada en el mercado a compañías que hasta hace poco no tenían estas infraestructuras entre sus principales negocios.
Aunque no todos acaban de llegar. Merlin lleva desde 2022 preparando el terreno y con proyectos operativos en España desde 2024, ACS e Iberdrola dieron el salto en 2025, y en 2026 la lista de grandes grupos se ha ampliado con Ferrovial y Acciona.
Merlin: del suelo a las infraestructuras digitales
Entre las compañías que mejor representan este cambio está Merlin Properties. La inmobiliaria española ha convertido los centros de datos en su mayor apuesta de crecimiento a futuro, hasta tal punto que prevé que esta actividad represente el 65% de sus ingresos en 2032 frente al 6% de 2025.
La entrada en este negocio es más que una diversificación: “Los centros de datos son una evolución estratégica de gran profundidad”, confirman fuentes de la compañía a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.
Merlin no quiere ser un actor más. Su objetivo es convertirse en “uno de los principales operadores de infraestructura digital de la península ibérica”.
Para ello, parte de una ventaja que ya era decisiva hace cuatro años: la adquisición y gestión de suelo; a lo que suma el resto de sus capacidades tradicionales (desarrollo de grandes proyectos, obtención de licencias, financiación y gestión de activos) y otras específicas en energía, diseño, construcción, tecnología y operación de centros de datos.
La estrategia ya empieza a materializarse. En julio había alcanzado 160 MW alquilados o prealquilados, y aseguran que la comercialización avanza por encima de sus previsiones iniciales, impulsada por el crecimiento del cloud y de la inteligencia artificial, la escasez de capacidad en los principales mercados europeos y la necesidad de los clientes de asegurarse capacidad con antelación.
También está cambiando el perfil de esos clientes. Inicialmente, la demanda procedía fundamentalmente de hiperescalares y neoclouds (data centers diseñados específicamente para la IA). "Ahora también están apareciendo compañías desarrolladoras de modelos de IA que quieren contratar directamente la infraestructura, operadores tecnológicos asiáticos y grandes empresas”, señalan desde Merlin.
Centro de datos de Merlin Properties en Barcelona.
Su cartera combina instalaciones ya operativas y nuevos desarrollos. La primera fase, con 64 MW, está completamente equipada y alquilada, mientras que la segunda contempla 254 MW y la tercera otros 406 MW. En conjunto, Merlin prevé alcanzar 730 MW y una inversión acumulada de 7.840 millones de euros.
La inteligencia artificial también está “transformando tanto la escala como el diseño técnico” de los centros, apuntan. Sus instalaciones soportan densidades de hasta 70 kW por rack con refrigeración por aire y hasta 200 kW mediante refrigeración líquida.
Uno de los ejemplos de esta nueva generación es Zaragoza-WIND, en Botorrita, con una inversión de 1.225 millones de euros, 144 MW IT en un único edificio y un 87% de autoconsumo renovable mediante generación eólica y solar.
Pero el salto más importante llegará con Navalmoral de la Mata, en Extremadura. Un campus que puede alcanzar 1,4 GW y que desde la compañía describen como “concebido para inteligencia artificial generativa y computación avanzada, con entre ocho y diez edificios de entre 100 y 200 MW cada uno”.
ACS: de construir a operar
El movimiento de ACS parte de una posición diferente. El grupo lleva años construyendo centros de datos y ahora quiere hacerse con parte del negocio que están generando esas infraestructuras.
Desde la compañía explican a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL que su posición como “líder mundial en la construcción de infraestructuras” supone “una oportunidad única para desplegar otras capacidades dentro de la cadena de valor”.
Como en el caso de Merlin, no comienzan desde cero. El conocimiento acumulado -en su caso, de los mercados y de los proveedores locales y globales, además del desarrollo de nuevas soluciones- es una ventaja para “desarrollar y operar centros de datos al máximo nivel de competitividad”, señalan.
A preguntas de este medio sobre las oportunidades que está abriendo el actual boom de la inteligencia artificial, descartan que sea el motivo que hay detrás: “No ha cambiado nada, es saber entender la evolución de la industria, tener el conocimiento para liderar la siguiente fase y apostar por hacerlo”, aseguran.
Construcción de uno de los centros de datos de ACS.
La estrategia de la constructora se articula a través de Coravel, la plataforma creada junto a Global Infrastructure Partners (GIP), que ya cuenta con una cartera de 1,7 GW de proyectos.
Según ACS, toda esa potencia corresponde a “proyectos que se encuentran en distintas fases de desarrollo”, con una comercialización “muy avanzada” en los activos previstos para el despliegue en 2028 o antes en diferentes regiones y países.
España representa más de 400 MW de esa capacidad, “con oportunidades adicionales de crecimiento”. Uno de los proyectos más destacados es el de La Puebla de Alfindén, en Aragón, que contempla inicialmente 150 MW y cuyo desarrollo, según ACS, avanza a un ritmo y con una inversión “sensiblemente superior al mercado”..
A este centro de datos se suman dos más en Madrid y Aragón, también impulsados por Coravel. El objetivo es alcanzar 3 GW de capacidad en España para 2030.
Iberdrola: la energía como puerta de entrada
Otro de los nuevos actores que está ganando peso en esta industria es Iberdrola. En su caso, la puerta de entrada es la energía.
Su estrategia se ha ido conociendo a lo largo de los últimos meses, después de que en julio de 2025 la energética anunciara una alianza junto a Echelon Data Centres para desarrollar y operar centros de datos a gran escala en España.
En esta sociedad conjunta, Iberdrola controla el 20% a través de su filial CPD4Green, y aporta terrenos con conexión a la red eléctrica y suministro energético 24/7. Echelon, con el 80% restante, se ocupa de los permisos, el diseño, la comercialización y la gestión de los centros.
Una vez cerrada la operación en noviembre de 2025, Iberdrola dio a conocer en una nota de prensa que la nueva sociedad, Echelon Iberdrola Digital Infra, prevé invertir más de 2.000 millones de euros en España. Cuenta con más de 700 MW asegurados y una cartera potencial de 5.000 MW.
Interior de un centro de datos de Iberdrola.
Su primer proyecto será Madrid Sur, un campus de 160.000 metros cuadrados, con 144 MW de capacidad de procesamiento y una conexión eléctrica asegurada de 230 MW.
Pero su estrategia no se queda ahí. En septiembre de 2025, antes del cierre de la operación, la compañía ya mencionaba más de 10 TWh de demanda de centros de datos en España y Portugal para 2030 y la existencia de siete proyectos adicionales en España con conexiones y terrenos asegurados, además de Madrid Sur.
Esta apuesta refleja hasta qué punto la energía se ha convertido en uno de los activos clave de esta industria.
Iberdrola puede suministrar la electricidad que necesitan los centros de datos, así como terrenos con conexión a la red y participar en el desarrollo de las propias infraestructuras.
Ferrovial y Acciona: los últimos en sumarse
En 2026, la carrera por los centros de datos ha incorporado a dos grandes grupos españoles procedentes de la construcción y las infraestructuras: Ferrovial y Acciona. Ambos cuentan con experiencia previa en este tipo de instalaciones, pero este año han dado un salto que sigue la estela de Merlin, ACS e Iberdrola: desarrollar proyectos propios y operarlos.
El movimiento de Ferrovial se hizo público en julio. La compañía anunció el desarrollo, a través de Ferrovial Digital Infrastructure, de un campus en Alcobendas, con una inversión estimada de 1.000 millones de euros y una capacidad superior a 100 MW.
El proyecto arrancará con FER MAD 01, en una primera fase de 60 MW de potencia, de los que 40 MW corresponderán a carga TI, y 153 millones de euros de capital. La primera instalación está prevista para 2028.
La compañía ya ha participado en la construcción de centros de datos para terceros, como el de Telefónica en Alcalá de Henares, un complejo desarrollado en cinco fases con 23 salas y 50 MW de potencia instalada.
En Acciona, el movimiento se hizo visible en febrero, cuando José Manuel Entrecanales confirmó que la compañía tenía 1,6 GW de centros de datos en desarrollo. La estrategia se concretó el pasado mes de agosto, cuando Acciona e Ignis formalizaron su participación conjunta en un proyecto de centro de datos en Segovia, que incorpora una planta fotovoltaica para cubrir su consumo eléctrico.
El negocio está cambiando. La necesidad de suelo, energía, capital y capacidad de ejecución está abriendo la puerta a grandes grupos que hasta ahora ocupaban otros eslabones de la cadena. Merlin, ACS, Iberdrola, Ferrovial y Acciona ya participan en una carrera a la que no tardarán en sumarse nuevos nombres.
En Profundidad : III RADIOGRAFÍA DE LOS
CENTROS DE DATOS EN ESPAÑA
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