Las claves
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Generado con IA
La organización interna de un centro hospitalario puede convertirse en un complejo rompecabezas que consume demasiadas horas de trabajo clínico. Para reducir esa enorme carga invisible, dos instituciones británicas, el instituto de investigaciones Hartree Centre y la fundación del hospital infantil Alder Hey, en Liverpool, han creado un sistema de planificación de turnos basado en inteligencia artificial. La herramienta genera rotaciones equilibradas de manera automática y considera variables como guardias, vacaciones o patrones de trabajo para, así, reducir el tiempo invertido en estas tareas y maximizar el de atención prestada a pacientes.
Esta es solo una de las innovaciones que reúne esta semana Wake Up BOX, la herramienta de reskilling que aloja el índice de digitalización Inndux 500 y publica los análisis más completos de decenas informes internacionales, agrupados en el Consenso de Tendencias. En el top 10 de esta semana, y además de la gestión eficaz de los turnos hospitalarios con la ayuda de la IA, es posible encontrar un hidrogel que elimina bacterias resistentes, una nueva técnica de impresión en 3D que amplía las posibilidades en la fabricación de microestructuras, y un método que mejora el aprendizaje de los robots en tareas cotidianas como doblar la ropa.
Al mismo tiempo, y mientras que la inteligencia artificial es ya un factor diferencial para las grandes empresas, la evidencia reciente muestra una brecha persistente entre la inversión y los resultados, como se desprende del último informe sobre casos de éxito disponible en Wake Up BOX. Según Accenture, aunque el 86 % de los líderes planea aumentar su inversión en IA y el 78 % la asocia directamente al crecimiento de ingresos, solo el 32 % de las organizaciones logra impacto sostenido a escala organizacional. Una paradoja que se repite de forma sistemática en distintos sectores, regiones y modelos de negocio.
La IA que libera cargas administrativas en hospitales
El proyecto de estas dos instituciones británicas se enmarca en un amplio acuerdo estratégico que busca aplicar la supercomputación y el análisis avanzado de datos a un reto habitual del sistema público de salud: la organización de las plantillas en entornos de alta presión asistencial.
Y en el caso del Alder Hey, uno de los mayores hospitales pediátricos de Europa, a ello se le añade el hecho de que se programan cirugías durante las 24 horas del día, por lo que su actividad es aún más intensa. Con este sistema, que se presenta como una plataforma digital, se sustituye el proceso casi artesanal de la gestión de turnos y rotaciones por una solución tecnológica que libera grandes cantidades de tiempo y puede incluso ampliarse a la gestión integral del personal.
Y sin salir de los límites del sector sanitario, un equipo de investigadores de la Escuela Politécnica Federal (ETGH) de Zúrich y de la Universidad de Shanghái ha desarrollado un innovador hidrogel que atrapa y elimina bacterias resistentes y al mismo tiempo acelera la regeneración del tejido dañado.
Fabricado a partir de proteínas como la lisozima y activado mediante luz infrarroja, este material libera enzimas antibacterianas y compuestos que reducen la inflamación, y ofrecen una solución alternativa al tratamiento de las infecciones bacterianas, que pueden agravarse por el aumento de la resistencia a los antibióticos y todavía hoy causan millones de muertes al año en todo el mundo.
Robots que ejecutan tareas cotidianas
Enseñar a un robot a colgar una camisa puede parecer una tarea sencilla, pero replicar los pequeños detalles y movimientos de una persona exige en realidad una gran precisión algorítmica. En la Universidad Carnegie Mellon, situada en Pittsburgh (EEUU), una estudiante ha dado con un sistema de brazos robóticos dobles que aprende tareas cotidianas de forma más eficaz a partir de control remoto o redes neuronales. Su investigación se centra en analizar cómo se puede mejorar el entrenamiento de estas máquinas para que corrijan errores, optimicen la recogida de datos y avancen hacia robots asistencias capaces de desenvolverse en entornos reales.
Mientras, la impresión 3D continúa su avance imparable con el desarrollo de una nueva técnica de fabricación que multiplica las posibilidades de la creación de estructuras más pequeñas que un cabello humano. Hasta ahora, prácticamente la única opción disponible pasaba por usar polímeros como material, pero un equipo del Instituto Max Planck, en Alemania, y la Universidad Nacional de Singapur han ideado una potente alternativa. Mediante un láser que genera flujos en un líquido, han logrado ensamblar partículas de metales, óxidos o semiconductores dentro de moldes microscópicos, lo que ha dado lugar a microestructuras estables e incluso microrrobots capaces de moverse con luz o campos magnéticos.
La brecha de la IA
La distancia entre inversión y resultados aún persiste en el campo de la inteligencia artificial. Más allá del entusiasmo por incorporarla a los procesos empresariales, el último informe sobre casos de éxito disponible en Wake Up BOX muestra que el verdadero diferencial está en cómo se integra en el núcleo del negocio.
Muchas son las organizaciones que han activado pilotos y casos de uso aislados, pero pocas las que han logrado traducir esa experimentación en impacto estructural. La diferencia radica en convertir la IA en palanca operativa y no solo tecnológica, conectándola con procesos críticos, métricas de negocio y responsabilidad directa en resultados medibles y sostenidos en el tiempo.
En este sentido, los datos apuntan a que el salto cualitativo se produce cuando las organizaciones adoptan enfoques AI-first e integran la tecnología en procesos críticos de extremo a extremo. En esos casos, los resultados son tangibles: ciclos que pasan de días a minutos, aumentos del 53 % en ventas cruzadas, reducciones del 25 % en abandono y caídas del 30 % en costes operativos. No son excepciones aisladas, sino patrones observados de forma consistente en ámbitos como los seguros, el software y los servicios B2B.
El mismo patrón se repite en las transformaciones organizativas. Aunque menos de un tercio logra resultados duraderos, quienes combinan disciplina operativa y rendición de cuentas alcanzan mejoras en el EBITDA hasta 2,7 veces superiores. Casos como los de Foxconn o Wumart, recogidos en el informe, evidencian aumentos de la productividad de entre el 30 % y el 50 %. A nivel geopolítico, estrategias como las de Singapur o India muestran que la ventaja dependerá de orquestar infraestructuras, datos y alianzas en un mercado que podría movilizar 1,5 billones anuales en 2030.
