El contexto: la presentación de un informe sobre el impacto de los centros tecnológicos. El objetivo principal: sacar pecho del espíritu colaborativo entre la iniciativa privada y la pública. El objetivo secundario: hacer ver que la aportación pública del Gobierno de España es esencial. La protagonista: Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Y el lugar: Valencia.
Con estos ingredientes, la Federación Española de Centros Tecnológicos (Fedit) celebró este viernes en la capital del Turia un evento que dejó grandes cifras, pero también interesantes reflexiones. Algunas de las más celebradas, las pronunciadas por la ministra valenciana, que no dudó en afirmar, entre otras cosas, que la labor que están desarrollando los centros tecnológicos evidencia que "el talento español está respondiendo a retos que antes solo eran de Asia". Lo dijo en referencia a ámbitos más concretos de la tecnología como los semiconductores.
Pero hubo más. Siguiendo con el tema que ocupaba en la matinal del viernes, la ministra afirmó que "los centros tecnológicos están hoy más capacitados para fortalecer nuestras empresas y mejorar la vida de las personas”; remarcó que "el conocimiento termina convirtiéndose en mejores productos, empresas más competitivas que exportan más, más empleo de calidad y oportunidades para que muchas personas puedan quedarse a vivir en su tierra"; y aseguró que "el Gobierno de España lleva ocho años invirtiendo como nunca en ciencia, talento y transferencia de conocimiento, porque invertir en innovación es fortalecer la capacidad de un país para construir su futuro".
Diana Morant también aprovechó para recordar que durante el primer semestre de este año, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), ha comprometido más de 1.000 millones de euros en coinversiones directas e indirectas a través de Innvierte. Y puso de relieve el Programa Cervera "para que centros tecnológicos de distintas comunidades autónomas colaboren y desarrollen juntos soluciones que ninguno podría alcanzar por separado".
En declaraciones a los medios de comunicación, la ministra matizó, en relación con lo anterior, que "a mí me gusta siempre decir que no es casualidad que estemos invirtiendo tanto en ciencia y en innovación más que nunca en la historia y además este país esté creciendo en número de trabajadores, esté creciendo en trabajos más rentables, con mejores salarios y que esté creciendo la productividad de las empresas. No es una casualidad, es una consecuencia una cosa de la otra".
Pero el protagonista de la jornada era un informe. Un informe que habla a las claras del papel que juegan los centros tecnológicos en la nueva economía.
La sede de la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana (CEV) acogió la presentación del estudio 'Valor e impacto económico de los Centros Tecnológicos Fedit', elaborado por el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), que cuantifica por primera vez de forma integral la aportación de los centros tecnológicos asociados a Fedit al desarrollo económico y empresarial de España.
El informe concluye que los centros tecnológicos integrados en Fedit generan un impacto económico total de 7.702 millones de euros de PIB, sustentan 127.371 empleos equivalentes a tiempo completo y aportan 3.947 millones de euros de ingresos públicos, consolidándose como una de las infraestructuras de innovación con mayor capacidad de retorno económico del sistema español de I+D+i.
El análisis identifica dos grandes vías de impacto. La primera es el gasto de funcionamiento e inversión de los centros tecnológicos, que alcanzó en 2024 los 765,5 millones de euros, generando 1.079 millones de euros de PIB y 19.289 empleos. El incremento de ventas derivado de la colaboración tecnológica con las empresas, estimado en 6.414 millones de euros, que genera un impacto adicional de 6.623 millones de euros de PIB y 108.082 empleos.
Se trata de un informe que estudia el impacto en todo el territorio nacional, pero la Comunidad Valenciana es una de las autonomías con mayor número de Centros Tecnológicos -todos pertenecientes a la red Fedit- y tiene un peso muy importante en el impacto reflejado. Por tanto, en conjunto, el estudio concluye que por cada euro invertido en centros tecnológicos se generan 11 euros de PIB y que por cada millón de euros invertido se crean 181 empleos.
El informe analiza igualmente el impacto directo de la colaboración entre empresas y centros tecnológicos. La comparación entre empresas que trabajan con estas entidades y aquellas que no lo hacen evidencia importantes ventajas competitivas. Así, el 85% de las empresas consultadas afirma haber alcanzado los objetivos previstos con los proyectos desarrollados; el 93,5% destaca la calidad de la relación profesional y el 73,5% asegura que volvería a colaborar con su centro tecnológico. Además, las compañías atribuyen a esta colaboración un incremento mediano del 2% en sus ventas y de 0,8 puntos porcentuales en su rentabilidad.
Laura Olcina, presidenta de Fedit, indicó que "los centros tecnológicos somos una pieza clave para transformar conocimiento en innovación útil y hacer que llegue a las empresas. Los datos demuestran que esta colaboración se traduce en empresas más competitivas, empleo cualificado y tecnologías que alcanzan el mercado. Este informe nos permite poner cifras a una realidad que ya conocíamos: invertir en innovación aplicada es invertir en la capacidad de nuestro país para crecer, competir y afrontar los grandes retos del futuro".
Por su parte, el presidente de la Confederación de Empresarios Valencianos, Vicente Lafuente, puso en valor el papel que desempeñan los centros tecnológicos en una comunidad como la valenciana, donde el tejido empresarial está formado mayoritariamente por pymes.
"Para nuestras empresas representan el mejor socio estratégico, un aliado que facilita el acceso al conocimiento, a la investigación aplicada y a tecnologías que, de otro modo, serían difíciles de incorporar", reconoció. En el mismo sentido, señaló que responder a desafíos como la transformación digital, la reindustrialización o la autonomía tecnológica requiere fortalecer la colaboración entre administraciones, empresas, universidades y centros tecnológicos, "ninguno de estos actores puede avanzar en solitario".
