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Empieza a aflorar en foros de emprendedores, redes sociales y blogs de destacados líderes de startups una de las derivadas de la inteligencia artificial que está ya impactando en la salud mental de los equipos.

La ola de esta tecnología tan disruptiva y transformadora, que comenzó a vislumbrarse allá por el otoño de 2022, ha aterrizado en la economía real y se ha colado en mayor o menor medida en todas las compañías.

De cacharrear con ella, los emprendedores han comenzado a explorar cómo implementarla en su día a día; tanto en sus proyectos como en su trabajo interno con una máxima hegemónica: ser más eficientes y más competitivos.

No es difícil escuchar una y otra vez que la inteligencia artificial brinda "superpoderes". Aquello que antes se hacía en semanas, ahora se solventa en días; lo que llevaba días, en horas... La consecuencia, al menos en la teoría, es disponer de más tiempo para volcar los talentos de los equipos en aquello que confiere valor a la startup, eso que -al menos de momento- es irremplazable por las máquinas.

En el Día Mundial de la Salud Mental, DISRUPTORES - EL ESPAÑOL retoma la clásica idea de que la tecnología no es per se, buena ni mala, todo depende del uso que de ella se haga.

Este 10 de octubre ponemos el foco en una realidad que comienza a repetirse en el ecosistema emprendedor español y que, de consolidarse, podría engrosar la pesada mochila que los fundadores soportan en su estabilidad psicológica, muy expuesta en su día a día al estrés, la ansiedad y, en más casos de los que afloran, a la depresión.

Hablamos de la cara B de la inteligencia artificial y la autoexigencia sobrevenida de ser a partir de este momento más productivos, más creativos, en definitiva, ser mejores sí o sí porque la tecnología ya lo permite.

El punto de partida de esta realidad, la salud mental del emprendedor, es en parte parte del problema. Porque ya antes de que la inteligencia artificial les exigiera casi tener superpoderes, los fundadores venían sufriendo -en la mayoría de veces en silencio, como venimos informando desde DISRUPTORES - EL ESPAÑOL- el coste -en demasiadas ocasiones muy elevado- de llevar una idea al mercado.

Una cultura empresarial mal entendida en España donde el error sigue estando mal visto y no se acepta como parte del aprendizaje, estereotipos, tabúes y la necesidad de mostrar sólo aquello positivo que nos pasa sigue estando a la orden del día en nuestro país. Aunque algunas cosas empiezan a cambiar.

Entidades como AnclaLife están visibilizando que la salud mental del emprendedor es una responsabilidad de toda la sociedad y que todos los agentes protagonistas de este prolífero ecosistema pueden contribuir a una relación sana con los equipos fundadores.

Así lo defiende Diego Ballesteros, emprendedor en serie, mentor, business angel y desde 2021 impulsor y volcado en la labor de Ancla.Life, quien describe esta realidad que impone la IA como una "paradoja".

"Antes el límite era el tiempo, pero ahora el límite empieza a ser nuestra propia exigencia"

Diego Ballesteros, emprendedor e impulsor de Ancla.Life

"La IA sí te da tiempo. La pregunta es qué hacemos con ese tiempo. Porque puedes utilizarlo para descansar, para estar con tus hijos, para pensar, para hacer mejor tu trabajo… o puedes llenarlo inmediatamente con más trabajo", detalla a esta redacción.

"Y creo que ahí tenemos un problema los emprendedores. Muchos tenemos demasiado pegada nuestra identidad a lo que hacemos. Si tenemos la capacidad de hacer diez cosas y hacemos cinco, podemos llegar a sentir que estamos desaprovechando nuestro potencial".

Su diagnóstico es clarificador: "Antes el límite era el tiempo, pero ahora el límite empieza a ser nuestra propia exigencia. Personalmente, me preocupa que acabemos comparándonos con la máquina. La IA no se cansa, no duerme, no necesita desconectar. Nosotros sí"

La pregunta que deja sobre la mesa invita a la reflexión y a tomar medidas cuanto antes. "El reto no va a ser conseguir que la IA nos haga más productivos, el reto va a ser aprender a decidir qué hacemos con todo ese tiempo que nos va a devolver".

El emprendedor en serie Diego Ballesteros en una imagen de archivo. DISRUPTORES

De alguna manera, la relación entre los emprendedores y la inteligencia artificial está marcada por el siempre conflictivo binomio amor-odio.

Ballesteros ve en esta tecnología claramente una "aliada", aunque avisa de las consecuencias de un uso incorrecto y desproporcionado.

"Bien utilizada, puede quitarte una cantidad enorme de carga mental. Puede ayudarte a pensar, a ordenar información, a ejecutar cosas que antes te llevaban horas y, en muchos casos, puede hacer que un emprendedor deje de sentirse tan solo ante determinados problemas", indica.

Pero también existe un lado menos positivo. "Me preocupa especialmente que cada vez más personas estén utilizando la IA como interlocutor para contarle cosas que no cuentan a nadie. Lo entiendo perfectamente porque siempre está disponible, no te juzga y puedes hablar con ella a cualquier hora… Puede ser incluso un primer paso para pedir ayuda".

"Si la IA se convierte en el único sitio donde hablas de lo que te pasa, tenemos un problema. La IA puede acompañarte, pero las personas son las que realmente te sostienen"

Diego Ballesteros, emprendedor e impulsor de Ancla.Life.

"Pero si se convierte en el único sitio donde hablas de lo que te pasa, entonces tenemos un problema. Porque puedes haber dejado de estar solo delante de una pantalla, pero sigues estando solo. La IA puede acompañarte, pero las personas son las que realmente te sostienen", recalca.

Y ese apoyo, antes o después, es necesario. Poner en marcha una empresa conlleva recorrer el largo camino del aprendizaje donde, más antes que después, el error llega. Conseguir que un error no sea un fracaso es la asignatura pendiente en España.

Bien lo sabe Carlos Delgado, CEO y fundador de Level Up, empresas fundada en 2012 con el objetivo de ofrecer formación especializada a autónomos, emprendedores y pequeñas y medianas empresas.

Delgado sostiene que en España la cultura empresarial sufre de un enfoque distorsionado sobre lo que supone equivocarse, el cual tiende a ser estigmatizado y penalizado en lugar de ser aprovechado como un motor de desarrollo.

Carlos Delgado, CEO y fundador de Level Up. DISRUPTORES

Según defiende en conversación con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL, una organización en la que sus miembros no cometen errores no refleja una ejecución perfecta, sino un estado de estancamiento o el ocultamiento activo de las equivocaciones por miedo a las consecuencias.

En este sentido, considera que dentro de la cultura corporativa el error "no solamente no debería estar penalizado, sino que debería estar premiado", ya que asumir riesgos y equivocarse resulta imprescindible para que un equipo pueda innovar y progresar.

El origen de este rechazo al fracaso radica, según argumenta, en "el sistema educativo y familiar español, donde tradicionalmente se castiga la equivocación desde la infancia mediante suspensos académicos y reprimendas".

"Esta pauta cultural consolida una profunda aversión al riesgo que inhibe la iniciativa emprendedora, provocando la pérdida de una gran cantidad de talento en el país".

"El error no solamente no debería estar penalizado, sino que debería estar premiado, ya que asumir riesgos y equivocarse resulta imprescindible para que un equipo pueda innovar y progresar"

Carlos Delgado, CEO y fundador de Level Up.

Además, este condicionamiento fomenta el desarrollo de perfiles profesionales que "caen en la trampa de paralizar sus proyectos hasta creer que lo tienen todo bajo control, postergando indefinidamente la acción por temor a no obtener los resultados esperados".

Para superar esta barrera, propone transformar la mentalidad empresarial hacia la aceptación del desacierto como parte inevitable del aprendizaje. Desde su perspectiva, resulta "iluso" pretender dominar todas las variables de un proyecto antes de lanzarlo, por lo que es necesario educar la mente para avanzar en entornos inciertos y gestionar la frustración de forma neutral.

Y lanza un mensaje a navegantes: "Has de tener la certeza de que va a salir mal, pero si estás preparado y capacitado para aquello que vayas a hacer, tendrás la capacidad de aprender y evolucionar", asevera.

Para ahondar en estas y otras cuestiones relacionadas con el liderazgo y la salud mental del emprendedor, Level Up celebrará el próximo 3 de noviembre en Valencia un evento que está llamado a no ser uno más en el haber de la compañía.

"Has de tener la certeza de que va a salir mal, pero si estás preparado y capacitado para aquello que vayas a hacer, tendrás la capacidad de aprender y evolucionar"

Carlos Delgado, CEO y fundador de Level Up.

El Roig Arena acogerá el Level UP Business Summit, un encuentro que reunirá a miles de empresarios y directivos de toda España con un doble objetivo: conseguir el Guinness World Records a la mayor conferencia empresarial presencial en habla hispana y lanzar un mensaje claro sobre la importancia de quienes cada día impulsan la economía del país.

Llegamos a este punto y en plena celebración del Día Mundial de la Salud Mental, ¿cuál es la foto fija en el emprendimiento español? Digamos que se ha avanzado, pero queda mucho camino por recorrer.

La foto fija en España

"Hace cinco años esta conversación prácticamente no existía entre fondos, aceleradoras y emprendedores. Hoy está en los eventos, se habla de ello y cada vez hay más gente dispuesta a contar lo que le ha pasado", indica Diego Ballesteros.

"En la actualidad es relativamente fácil hablar de salud mental en un panel. Lo difícil sigue siendo decir 'no estoy bien' un martes por la mañana cuando tu empresa tiene seis meses de caja, tienes un consejo de administración dentro de dos semanas y todo el mundo espera que tú tengas la respuesta. Ahí sigue habiendo mucho silencio".

Entidades como Ancla.Life o Level Up están siendo clave para visibilizar esta realidad y dar a emprendedores y empresarios las herramientas para afrontar el reto de la salud mental con más garantías de éxito.

"En Ancla seguimos viendo que detrás de muchos proyectos aparentemente exitosos hay personas que están pasando momentos muy difíciles. Emprender es difícil y eso forma parte del juego… pero lo que no debería ser parte de ese juego es romperte en silencio".

"En Ancla seguimos viendo que detrás de muchos proyectos aparentemente exitosos hay personas que están pasando momentos muy difíciles"

Diego Ballesteros, emprendedor e impulsor de Ancla.Life

Su reflexión final se convierte en toda una radiografía del momento que atraviesa el país: "Todavía nos queda mucho para que un emprendedor pueda decir que no está bien sin sentir que está poniendo en riesgo su empresa, su reputación o la confianza de sus inversores".

Para normalizar que estar mal y no poder con todo es parte del aprendizaje continúa haciendo falta días como este 10 de octubre y altavoces para seguir visibilizando que un ecosistema emprendedor maduro no será tal, ni estará completo, si el coste a pagar es la estabilidad emocional de aquellos que lo sostienen. Ahí, DISRUPTORES - EL ESPAÑOL estará siempre dispuesto a ejercer de altavoz del ecosistema.