El sector legal español atraviesa una transformación sin precedentes. Tras una primera fase de curiosidad y "cacharreo" con herramientas de inteligencia artificial generalista, los despachos han chocado con una realidad incómoda: las "alucinaciones" tecnológicas.
Presentar ante un juez una demanda con sentencias inventadas ya no es un riesgo hipotético, sino una causa de sanción real por parte de instituciones como el Tribunal Supremo. En este contexto de necesidad de rigor extremo nace Prudencia.ai, una propuesta disruptora que busca devolver la confianza técnica al abogado a través de la precisión.
La génesis del proyecto emprendedor se remonta a noviembre de 2023, cuando Carlos Guerrero, abogado con 20 años de trayectoria y perfil emprendedor, identificó un peligro creciente en el uso de herramientas como ChatGPT dentro de los despachos.
Junto a su socio Jaume Bosch (CTO), con quien ya había fundado hace una década el marketplace Lexgoapp, decidieron crear una solución especialista. "Contacté con mi socio para ver si podíamos lanzar una IA especialista con la misión de ser mucho más precisos y rigurosos, por eso también el nombre de Prudencia", recuerda en conversación con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL Carlos Guerrero sobre el inicio de una aventura que vio la luz oficialmente el 2 de febrero de 2026.
A diferencia de los modelos generalistas, Prudencia.ai no "crea" leyes, sino que razona sobre una base de conocimiento oficial y actualizada al segundo. Su propuesta tecnológica se apoya en el sistema RAG (Generación Aumentada por Recuperación), que indexa diariamente el BOE, el CENDOJ (jurisprudencia del Poder Judicial), EUR-Lex, boletines autonómicos y resoluciones de la Agencia Tributaria.
Trazabilidad que genera confianza
El valor añadido reside en la trazabilidad. Cuando la IA cita una sentencia, el profesional puede acceder con un solo clic al PDF original proporcionado por el Poder Judicial para verificar el contexto.
Esta capa de seguridad ahorra horas de búsqueda documental y eleva la calidad técnica del profesional. Según explica el CEO de la compañía, la herramienta no sólo sustituye tareas mecánicas, sino que actúa como "un potenciador del criterio humano".
Las alucinaciones son el gran quebradero de cabeza de los despachos de abogados a la hora de utilizar la inteligencia artificial para desprenderse de las tareas más mecánicas y centrarse en aportar valor añadido a su trabajo.
"Al ahorrarte horas te da más tiempo para profundizar en un asunto que antes te ocupaba una semana. Ahora no sólo lo haces en un día, sino que mejoras en la calidad de tu trabajo porque tiene un criterio, te da nuevas estrategias, nuevos criterios jurídicos que también sorprenden por esa calidad".
Los números de Prudencia.ai respaldan el 'hambre' de digitalización del sector legaltech. En apenas tres meses desde su lanzamiento, la plataforma ha superado los 10.000 usuarios registrados y ya cuenta con más de 500 clientes de pago, lo que le ha permitido procesar más de 175.000 interacciones.
Crecimiento exponencial sin financiación externa
Lo más llamativo es que este crecimiento se ha logrado mediante bootstrapping, es decir, reinvirtiendo fondos propios sin recurrir a rondas de financiación externa hasta el momento.
Aunque su foco principal son los despachos de hasta 50 abogados -donde consideran que aportan mayor valor frente a gigantes internacionales-, su tecnología ha permeado en administraciones públicas, ayuntamientos y departamentos jurídicos de medianas empresas. La hoja de ruta para finales de 2026 es ambiciosa: alcanzar los 1.500 clientes de pago y una facturación recurrente de 1,5 millones de euros.
Portugal en el punto de mira
Con el mercado español en fase de adopción masiva, Prudencia.ai ya mira hacia la internacionalización, y ha fijado en Portugal su siguiente paso estratégico. Para ello, según explica el CEO. está cerrando acuerdos con despachos locales para afinar la herramienta a la normativa lusa.
A pesar del éxito temprano, los fundadores mantienen los pies en el suelo respecto a la estructura de la compañía, que actualmente opera con un equipo core de cinco personas. Guerrero no oculta que el sector legaltech europeo vive un momento de consolidación acelerada y que su estrategia podría evolucionar pronto: "Queremos aguantar hasta mitad del año que viene, un año y medio, y ver, si incluso, hubiera algún tipo de oferta o adquisición”.
Ya sea integrándose en un grupo mayor o abriendo la puerta a inversores en 2027, Prudencia.ai sigue pisando el acelerador para posicionarse como el copiloto indispensable para una abogacía que, por fin, puede confiar en la inteligencia artificial sin miedo a las alucinaciones.
