El ecosistema startup español vive un momento de madurez que nadie discute. Sin embargo, en el seno de este prolífico sector reside una paradoja entre el crecimiento experimentado en los últimos años y ansiedad que enfrentan en su día a día los fundadores de startups.
Por un lado, los datos invitan al optimismo. En 2025, la intención de emprender en un horizonte de tres años ha pasado del 11,2% al 13,8%, lo que permite a nuestro país situarse cerca de los niveles de los países de referencia del entorno.
Sin embargo, bajo esa superficie de dinamismo late una barrera psicológica persistente donde el Informe GEM España 2025-2026 pone negro sobre blanco: el 53% de la población adulta en España reconoce que no pondría en marcha un negocio innovador o tecnológico por miedo a que pudiese fallar. Y apunta un matiz revelador: ese sentimiento se produce "pese a estar sobradamente preparados para ello".
Este miedo al fracaso no es un fenómeno homogéneo. Mientras que en regiones como Cataluña y el País Vasco la población se siente más capacitada para dar el paso, en el resto de España este sentimiento limita a más de la mitad de los ciudadanos.
Lo más preocupante de esta radiografía, no obstante, lo encontramos en cómo este temor escala cuando el emprendedor ya está "en el barro": entre quienes ya han fundado una empresa, el miedo al fracaso ha pasado del 33% en 2024 al 43% en 2025.
De la espada de Damocles a la factura del silencio
Para Diego Ballesteros, emprendedor en serie e impulsor de la iniciativa Ancla.Life, estas cifras apenas rascan la superficie de una realidad mucho más cruda. "Te voy a ser honesto: creo que el 53% se queda bastante corto... Una encuesta recoge lo que alguien está dispuesto a reconocer el día que se lo preguntan y el miedo al fracaso no funciona así", explica Ballesteros.
Según su experiencia, el miedo no es una opinión, sino "una espada de Damocles que sientes siempre ahí", que "reaparece con fuerza ante una ronda que se cae o la salida de un miembro clave del equipo".
"Lo español es el precio de caerse. España sale en el último cuartil del mundo en facilidades para emprender. Si te caes aquí, tardas más en levantarte y lo haces más solo"
Diego Ballesteros, emprendedor en serie e impulsor de Ancla.Life
Respecto al salto de diez puntos en el miedo entre quienes ya emprenden, Ballesteros ofrece una lectura reveladora: "No creo que la gente tenga de golpe más miedo... Considero que empieza a admitirlo y de ahí el aumento de las cifras".
"Aquí voy a decir algo que puede sonar raro... La respuesta de siempre es que en Estados Unidos fracasar es una línea del currículum y en España es una mancha. Pero según los datos oficiales, el miedo al fracaso en Estados Unidos es del 50%, en España del 53%, la media europea del 50%. El miedo es humano, no español".
El emprendedor en serie Diego Ballesteros en una imagen de archivo.
Para el experimentado emprendedor, "lo español es el precio de caerse. España sale en el último cuartil del mundo en facilidades para emprender. Si te caes aquí, tardas más en levantarte y lo haces más solo".
Este aislamiento es especialmente severo en los perfiles sénior. A partir de los 35 años, edad en la que una de cada tres personas comienza su aventura empresarial en España, el riesgo es mayor. Ballesteros apunta que, a esa edad, "tienes hipoteca, tienes hijos, tienes una reputación de veinte años... la experiencia te suma el miedo a caer desde más alto".
Evolución del miedo a emprender en la población española en los últimos quince años.
Esa factura de la que habla Ballesteros es la que intentan mitigar desde la Fundación Oryon. La entidad forma parte del fondo de inversión español Oryon Universal y complementa su actividad con el acompañamiento a personas que han fracasado en algún proyecto empresarial -fundadores de startups, pero también personas de perfil más sénior y mujeres con dificultades para regresar al mercado laboral- con el objetivo de brindarles una segunda oportunidad.
Víctor Giné, fundador y CEO del fondo de inversión Oryon Universal, destaca en entrevista con DISRUPTORES - EL ESPAÑOL que el problema en España es tanto cultural como sistémico. "Este país tenemos un problema cultural y de sistema con los emprendedores que no les va bien... el sistema le saca muchas veces fuera del circuito económico", advierte con dureza.
"Cuando sopesas emprender, tu primer enemigo es tu entorno; el segundo, tu cabeza"
Víctor Giné, fundador y CEO Oryon Universal
La realidad estadística respalda esta visión: entre el 80% y el 90% de los emprendimientos no superan los cuatro años de vida. Cuando eso ocurre, el fundador se enfrenta a una "montaña rusa emocional" y a un estigma social que Oryon trata de combatir a través de su fundación.
"Todo surgió hablando con los emprendedores a los que finalmente no les invertíamos desde Oryon. En estos procesos estableces una relación cercana y, cuando hablábamos con ellos pasado un tiempo y tras no haber decidido invertir, encontrábamos situaciones realmente difíciles y duras. De ahí que pusiéramos en marcha la Fundación Oryon", relata Víctor Giné a esta redacción.
Víctor Giné, CEO y fundador del fondo español Oryon Universal.
Según el CEO de Oryon Universal, el emprendedor se enfrenta a dos enemigos principales: "Tu primer enemigo es tu entorno, el segundo, tu cabeza" confiesa. En una cultura predominante en España que todavía prima la búsqueda de la seguridad a través del funcionariado o el trabajo por cuenta ajena, emprender se percibe todavía como una aventura peligrosa.
De ahí que, según insiste el representantes de Oryon, cuando la opción del emprendimiento esté sobre la mesa es necesario "contar con un socio estratégico que ayude a gestionar no solo el capital, sino también la soledad y las decisiones tomadas desde el miedo".
El precio de caerse en España
Bien conoce esta sensación Gloria Gubianas, cofundadora de Hemper, startup que anunció hace ahora un año el final de su apuesta emprendedora. El camino recorrido durante este tiempo no ha sido fácil. De alguna forma, la emprendedora ha tenido que pasar un duelo. "El cierre oficial aún llegó hace unas semanas", confiesa en la entrevista que concede a DISRUPTORES - EL ESPAÑOL.
"En este tiempo he vivido un viaje emocional. Pensé este año que estaba preparada para afrontar otro proyecto, pero al final desistí. Los especialistas me indicaron que vives un proceso de estrés postraumático y llegas a ver fantasmas donde no los hay. Así que he apostado por participar en algunos proyectos, pero no liderarlos. No es el momento aún".
Gloria Gubianas, emprendedora.
Sin embargo, Gloria Gubianas está hecha de esa pasta tan especial que ha forjado a generaciones de emprendedores con un prometedor futuro pese a las vicisitudes del camino. La emprendedora está inmersa en una iniciativa editorial donde plasmar todas sus vivencias a la hora de cerrar una startup.
Porque precisamente el desconocimiento a lo que pasa llegado ese momento es el germen del tabú y muchos estereotipos que subsisten en la actualidad y que retroalimentan el miedo a emprender en el ecosistema español.
"Faltan espacios para hablar de este tema. No se habla de lo que ocurre cuando has de cerrar la empresa y eso se transforma en miedo", puntualiza.
Gubianas asegura que, pese al gran abanico de información que existe al alcance del emprendedor en la actualidad, "nadie te enseña muchos escenarios que se presentan, como de qué manera mantener tu cabeza despejada en esos momentos, qué ocurre con la tensión de tesorería, o cómo gestionar la relación con los socios...".
"Faltan espacios para hablar de este tema. No se habla de lo que ocurre cuando has de cerrar la empresa y eso se transforma en miedo"
Gloria Gubianas, emprendedora
Ese miedo a lo desconocido es, paradójicamente, una realidad muy extendida en el sector, dado el gran número de startups que no llega al cuarto año de vida. "No se habla, ese es el problema", insiste de nuevo la emprendedora.
El camino hacia un emprendimiento más saludable pasa, según las fuentes consultadas, por romper el silencio sobre la salud mental y la "cara B" del éxito. Ballesteros se muestra cautamente optimista. "Hace cinco años esta conversación ni siquiera existía entre fondos y aceleradoras".
Su receta es clara: "Lo que falta es que los que salimos a contarlo, hablemos también de la factura, no solo del resultado. Mientras se cuente la mitad -aquello que luce en las redes sociales y que sólo muestra la cara amable del emprendimiento-, seguiremos produciendo fundadores que se rompen en silencio". Y ese es un coste de oportunidad que España no se puede permitir pagar.
