Hace apenas una década, el objetivo del ecosistema emprendedor español era crear startups y captar inversión para hacerse valer en un sector emergente, dominado por la incontestable Silicon Valley y, en Europa, por polos como Londres, Berlín o París.
Aunque todavía lejos de poder competir con ellos, España atrae cada vez más talento internacional y cuenta con una red consolidada con más de 12.000 startups, cerca de 480 scaleups, el nacimiento de 18 unicornios y supera las 300 incubadoras y aceleradoras.
El panorama pinta bien según los datos de ICEX-Invest in Spain, recogidos en su informe Spain Global Startup Hub 2026, aunque con matices. Si hace unos años el reto era engrosar el número de empresas emergentes, ahora el objetivo es aumentar las referencias de las que consiguen convertirse en gigantes tecnológicos.
Es esa capacidad de escalar la que determinará si España está preparada para convertirse en uno de esos grandes polos europeos del ecosistema emprendedor internacional.
Una transición necesaria que también recoge el reciente Informe de Inversión en Startups H1 2026, del Observatorio de Fundación Innovación Bankinter, y que coincide con el ICEX en una idea: España ha ganado en tamaño y madurez, pero todavía le falta dar el salto al mercado global.
Cerca de la primera división europea
La combinación de talento tecnológico, calidad de vida, costes competitivos y el puente natural entre Latinoamérica y España han situado a nuestro país en buena posición en las preferencias de emprendedores internacionales y fondos de inversión.
A ello se suman factores como la Ley de Startups o la llegada, en los últimos años, de centros de innovación de grandes tecnológicas como los de Google en Málaga, la región de centros de datos de AWS en Aragón, o las de Microsoft con sus proyectos en Madrid y Aragón.
Además, el ecosistema español ya no compite únicamente por precio, tambíen empieza a especializarse en sectores como la biotecnología, el espacio o las tecnologías industriales, mientras que hace unos años los proyectos se concentraban sobre todo en el comercio electrónico y desarrollo de aplicaciones móviles.
El propio informe de ICEX apunta que el siguiente paso necesario es reforzar el escalado de las compañías y aumentar su presencia internacional en ámbitos con mayor valor añadido.
Cambios del mercado inversor
La evolución del ecosistema también se refleja en la financiación. Durante el primer semestre de 2026, las startups españolas captaron 2.059 millones de euros distribuidos en 193 operaciones, según la Fundación Innovación Bankinter.
Pero esto, por sí solo, no lo explica el cambio que se está produciendo porque no sólo cuenta el volumen de inversión. El crecimiento interanual fue del 5% en inversión y del 3% en número de operaciones.
A su vez, el documento refleja que, lejos de la intensa actividad vivida tras la pandemia, el mercado parece haber encontrado un nuevo equilibrio. De hecho, la operación media se situó en 11,6 millones de euros, mientras que la mediana permaneció estable en 2 millones, reflejo de un mercado en el que unas pocas operaciones concentran buena parte del capital.
Los fondos siguen apostando por la innovación, pero lo hacen con criterios mucho más exigentes. La rentabilidad, la capacidad de ejecución y los ingresos recurrentes pesan ahora más que las expectativas de crecimiento acelerado.
El resultado es un mercado más maduro, pero también más selectivo. Tanto es así que las 11 megarrondas cerradas durante el primer semestre concentraron 1.197 millones de euros, el 58% de toda la inversión realizada en España. Sin ellas, el mercado habría retrocedido un 9% en volumen, hasta los 862 millones de euros.
En el lado opuesto están las startups en sus primeras fases de crecimiento, a las que ahora les resulta más difícil que hace unos años captar financiación. Aun así, las operaciones seed lideraron el semestre con 81 rondas, un 50% más que un año antes, mientras que las preseed alcanzaron las 46 operaciones.
El monopolio de las grandes rondas
En cuanto a las grandes operaciones, PLD Space, con una ronda de 180 millones de euros, lideró ampliamente la clasificación, seguida por Twinco, con 165 millones, y Factorial, con 129 millones. Las tres tienen varios denominadores comunes: desarrollan tecnología propia, cuentan con capacidad industrial y tienen vocación internacional.
Tras ellas aparecen otras operaciones relevantes como Preply (128 millones), EOS-X Space (120 millones), Xoople (115 millones) o Citibox (100 millones), lo que confirma la tendencia.
Unos movimientos también reflejan ese cambio en las preferencias del capital riesgo, que da preferencia a sectores como tecnología y propiedad intelectual frente a otros más orientados al consumo, una evolución que acerca el ecosistema español a las tendencias que siguen otros mercados europeos.
De hecho, la inteligencia artificial ya no es una categoría más, sino que se ha convertido en un factor transversal que impulsa iniciativas en salud, finanzas, industria o defensa. Asimismo, el software se mantiene como el sector con mayor actividad cuando se excluyen las megarrondas, con 38 operaciones y 171,2 millones de euros invertidos, por delante de energía y nuevos materiales.
Madrid y Barcelona lideran
Madrid y Barcelona continúan monopolizando buena parte de la inversión nacional. Entre ambas concentran el grueso de las operaciones de mayor volumen y siguen ejerciendo como principales puertas de entrada para el capital internacional.
Madrid captó 738 millones de euros durante los seis primeros meses del año y superó por primera vez a Barcelona, que cerró con 717 millones. El liderazgo de la capital se explica, sobre todo, por cuatro de las principales megarrondas del semestre: Twinco, EOS-X Space, Xoople y Citibox.
No obstante, el mapa comienza a diversificarse y especializarse. Ciudades como Valencia, Málaga, Bilbao, o Galicia empiezan a especializarse en ámbitos muy concretos, que abarcan desde la ciberseguridad o la movilidad hasta las deep tech.
Más que competir con Madrid y Barcelona, estos polos están creando sus propias propuestas, lo que da lugar a un ecosistema más distribuido que el de hace cinco años.
