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Las claves

En un mundo donde la inteligencia artificial se ha convertido en el nuevo campo de batalla geopolítico, Europa se encuentra en una encrucijada crítica entre la soberanía tecnológica y la dependencia absoluta de los gigantes estadounidenses. Mientras el discurso institucional aboga por la autonomía, la realidad en las trincheras digitales muestra una tendencia preocupante hacia la entrega de datos estratégicos a nubes extranjeras.

En este escenario de incertidumbre, Alias Robotics, una startup nacida en Vitoria, ha emergido no sólo como un pionero en la ciberseguridad robótica, sino como el bastión de lo que denominan "soberanía IA": una capacidad estratégica nacional que permite a gobiernos y ejércitos defenderse a "velocidad de máquina" sin filtrar un solo bit de información fuera de sus fronteras.

La ciberseguridad, tal como la conocíamos, ha muerto. Según explica a DISRUPTORES – EL ESPAÑOL, Víctor Mayoral-Vilches, fundador y director científico (Chief Scientist) de la compañía, la figura del experto humano analizando logs de forma manual ya no es suficiente para contener ataques que hoy se ejecutan a la velocidad del silicio.

El emprendedor es tajante: la única defensa viable es aquella que "devuelve el golpe en tiempo real". Sin embargo, esta necesidad de automatización ha empujado a muchas corporaciones europeas hacia una trampa peligrosa: el uso de modelos comerciales como los de OpenAI o Anthropic para tareas críticas de seguridad.

El riesgo no es solo ético, sino operativo. Al utilizar estas herramientas, las organizaciones se convierten, a menudo sin saberlo, "en recolectores de datos para terceros países".

Víctor Mayoral-Vilches, fundador y director científico (Chief Scientist) de Alias Robotics. Alias Robotics

Mayoral-Vilches advierte que los profesionales están compartiendo involuntariamente "credenciales corporativas, claves de acceso a infraestructuras bancarias y sistemas de telecomunicaciones con agentes de IA controlados por empresas que no se rigen por la legalidad europea de protección de datos".

Ante esto, Alias Robotics propone un cambio de paradigma: modelos 100% on-premise, que corren dentro del perímetro del cliente, garantizando la propiedad absoluta sobre la defensa y los datos.

La superinteligencia en ciberseguridad

Alias Robotics no es un recién llegado al hype de la IA. Fundada en 2017, la empresa comenzó atacando un sector entonces desatendido: la ciberseguridad en robótica.

En sus inicios, se especializaron en proteger sistemas críticos, desde brazos industriales de fabricantes como ABB, Kuka o Mitsubishi, hasta robots quirúrgicos que operan hoy en hospitales de Madrid y de toda España.

La premisa era sencilla pero vital: si un robot es hackeado, "las consecuencias no son solo digitales, sino físicas y potencialmente letales".

Esta experiencia en entornos de alta complejidad les permitió liderar la transición hacia lo que en la actualidad denominan Cybersecurity Super Intelligence (CSI).

"Si un robot es 'hackeado', las consecuencias no son sólo digitales, sino físicas y potencialmente letales"

Víctor Mayoral-Vilches, fundador y director científico de Alias Robotics

Según explica Mayoral-Vilches, a diferencia de los modelos de IA generalistas, los modelos de Alias están especializados exclusivamente en el "arte del hacking", tanto para defensa como para ataque.

Mediante la creación de alias2-mini, la startup ha demostrado que es posible superar en eficiencia a modelos masivos de Silicon Valley en tareas específicas de ciberdefensa.

Para alimentar esta inteligencia, Alias Robotics ha construido el que probablemente sea el dataset de ciberseguridad más grande de Europa, con 18,07 terabytes de telemetría real, según detalla el director científico de Alias Robotics en la entrevista con esta redacción.

Este conjunto de datos recoge más de 25 millones de prompts y trayectorias de miles de hackers de más de 100 países. Es esta ‘cantera’ de datos propia la que les permite entrenar modelos que no solo asisten, sino que operan de forma semiautónoma.

En solitario contra los Goliats de Silicon Valley

El éxito de Alias Robotics resulta contrasta con una realidad que no dejan de denunciar en el contexto nacional español.

Mientras la startup colabora con el Ejército de Tierra, la OTAN, el Gobierno Vasco, diversos cuerpos de seguridad nacionales y el Ejército Noruego, la compañía liderada científicamente por Víctor Mayoral-Vilches observa con frustración "cómo grandes líderes nacionales optan por el marketing antes que por la tecnología propia".

Directivos y miembros del equipo de Alias Robotics en su sede en Vitoria (País Vasco). Alias Robotics

"Europa inventó el concepto de privacidad digital y Estados Unidos decidió hacer dinero con ello", señala el fundador.

Alias Robotics, financiada en parte por la Unión Europea y con un equipo internacional de 20 personas distribuido por Italia, Países Bajos y España, defiende que la tecnología para competir ya existe aquí.

Sus modelos no solo están a la altura de gigantes como Mythos (Anthropic) o las últimas versiones de GPT, sino que en el ámbito de la ciberseguridad son, según sus benchmarks, superiores debido a su especialización técnica y a que, a diferencia de los modelos comerciales, no tienen filtros que les impidan ejecutar acciones ofensivas cuando el diagnóstico de seguridad lo requiere, detalla el emprendedor.

El futuro en el bolsillo: IA de 'hacking local'

El anuncio más disruptivo de la startup llega con su nueva línea de investigación en modelos extremadamente pequeños.

Se trata de un giro que desafía la creencia de que la IA potente requiere supercomputadores. Alias Robotics está a punto de lanzar "modelos de 5.000 millones de parámetros capaces de correr íntegramente en una CPU convencional, sin hardware especializado".

"Estamos a punto de lanzar modelos de 5.000 millones de parámetros capaces de correr íntegramente en una CPU convencional sin hardware especializado"

Víctor Mayoral-Vilches, fundador y director científico de Alias Robotics

La previsión es que para finales de 2026 estos modelos "puedan ejecutarse en un iPhone o incluso en un reloj inteligente".

Esta capacidad permitiría que cada dispositivo cuente con su propio agente de ciberseguridad privado, eliminando la necesidad de enviar datos personales a servidores externos.

Sin embargo, advierte Mayoral-Vilches, la potencia de estos modelos locales también tiene una cara B: "pueden convertir cualquier smartphone en una herramienta de hacking experta, capaz de superar al 80-90% de los hackers humanos".

De nuevo, se demuestra que la tecnología no es buena ni mala per se, sino dependiendo del uso que el ser humano quiera darle.

Prueba de fuego: Locked Shields (OTAN)

La eficacia de la "IA soberana" que defiende Alias Robotics trasciende el plano teórico. Durante Locked Shields 2026, el ejercicio de ciberdefensa más grande del mundo organizado por la OTAN, la tecnología de Alias Robotics demostró su capacidad de combate.

En el fragor de un ataque simulado a infraestructuras críticas, su IA logró acelerar la respuesta entre 5 y 10 veces respecto a los analistas humanos. Desafíos forenses que normalmente llevarían hasta 4 horas a un experto senior fueron resueltos por alias2-mini en menos de 30 minutos.

Alias Robotic participó con éxito esta primavera en Locked Shields 2026, el ejercicio de ciberdefensa más grande del mundo organizado por la OTAN. Alias Robotics

Lo más relevante de esta intervención fue que el sistema operó 100% on-premise, procesando 3.500 millones de tokens y apoyando a más de 60 analistas simultáneamente sin latencia, todo bajo supervisión humana, pero sin depender de una conexión a la nube externa.

Esta es la definición práctica de capacidad estratégica nacional que sostienen desde la startup alavesa: poseer la herramienta, auditar el código y controlar el hardware sin vulnerabilidades ante cortes de servicio externos o cambios de políticas de proveedores extranjeros.

Un llamado a la acción estratégica

Alias Robotics representa un verso suelto en el ecosistema europeo: una empresa que no solo compite en la vanguardia de la IA, sino que lo hace con una conciencia geopolítica profunda.

Su crecimiento, con una facturación que esperan multiplicar por diez este año y una base de más de 300 clientes industriales, demuestra que existe una demanda real de seguridad que no comprometa la soberanía.

"La soberanía tecnológica no se compra con licencias de nube extranjeras, se construye con talento local y apostando por soluciones que preserven el control de los datos"

Víctor Mayoral-Vilches, fundador y director científico de Alias Robotics

El mensaje para las instituciones y el sector privado es claro: "la soberanía tecnológica no se compra con licencias de nube extranjeras, se construye fomentando el talento local y apostando por soluciones que preserven el control sobre el activo más valioso del siglo XXI: los datos".

Como advierte Mayoral-Vilches, "en la próxima gran crisis digital, no serán los individuos, sino las naciones y sus capacidades de superinteligencia soberana las que decidirán el resultado de la partida".

Afortunadamente, España y Europa cuentan con talento de primer nivel para afrontar este desafío. ¿Seremos capaces de alentarlo y evitar la fuga de los perfiles más cualificados?