Las claves
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Pamplona lleva años teñida de verde, aplicando políticas innovadoras basadas en la sostenibilidad medioambiental. Y, lo más positivo, no tiene visos de frenar el ritmo.
Así lo demuestra un nuevo proyecto piloto que ha arrancado en este inicio de 2026 y que permite una gestión más eficiente de los residuos urbanos.
Concretamente, se trata del estreno de tres papeleras autocompactantes basadas en energía solar. Están ya colocadas en el espacio urbano como experiencia piloto. Cada papelera tiene 180 litros de capacidad, son prismas rectangulares de aproximadamente 1,20 metros de altura con una trampilla accionable tanto con el pie como manualmente para poder depositar en su interior los pequeños residuos que se vierten en papeleras; asimismo, tienen depósito específico para el vertido de colillas.
La parte superior del elemento alberga los receptores que captan la energía solar necesaria para su funcionamiento.
La característica diferencial de estas papeleras es que albergan un mecanismo que, accionado gracias a la energía solar que recoge el propio elemento, compacta la basura de su interior. Eso reduce los costes operativos (menos vaciados al día) al incrementarse la capacidad de recogida y a la larga, al disminuir la frecuencia de vaciado.
Las papeleras cuentan con sensores que monitorean el nivel de llenado en tiempo real y envían alertas a los operarios de limpieza cuando el elemento está al 75% de su capacidad mediante una aplicación móvil, lo que facilita una gestión más eficiente.
Así, estas papeleras aúnan dos características relevantes tanto para la gestión de la ciudad, como para la imagen de Pamplona, explican desde el Ayuntamiento: son una apuesta por explorar nuevos elementos para la sostenibilidad, además de enmarcarse en el trabajo de la ciudad para seguir dentro del ámbito de las Smart Cities.
Esta experiencia se incardina en la 'Marca Pamplona', un esfuerzo de definición que persigue involucrar a la ciudadanía y a los agentes sociales en la proyección de una ciudad que desde su historia y sus raíces busca consolidarse como una ciudad plural y de vanguardia.
Ese concepto, expresado gráficamente, forma parte de la identidad visual de las papeleras que están colocadas ya en la calle Bosquecillo en su cruce con la avenida Gipuzkoa; en el cruce de la calle Tudela con García Ximénez y en la avenida de Carlos III, cerca de la plaza de las Merindades. Las ubicaciones han sido elegidas por encontrarse en espacios muy céntricos que, además, son entornos en los que se ha detectado la producción de muchos desechos.
Será el servicio habitual de limpieza viaria de la ciudad el que se encargue de vaciar estas papeleras en la periodicidad adecuada que dicte el uso. De hecho, esta experiencia procede de una propuesta de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) adjudicataria, desde junio de 2025, del contrato de limpieza viaria.
Por el momento, esta es una prueba sin coste para el municipio; ahora, gracias a estos tres elementos, se estudiará el funcionamiento y eficacia de las papeleras autocompactadoras basadas en energía solar de cara a valorar su utilización en un futuro, ya que cada elemento tiene un coste que supera los 5.500 euros. En todo caso, Pamplona se suma a esta iniciativa ya probada en ciudades como Madrid, Barcelona, Vinaròs (Castellón), Miranda de Ebro (Burgos) o Colmenar Viejo (Madrid).
Mejora medioambiental
Estos elementos son parte de las propuestas de mejora medioambiental de la empresa, al igual que el suministro y colocación de papeleras amarillas para fracción de envases y plásticos que se han instalado recientemente en Rochapea y Txantrea, y que próximamente se efectuará en Beloso y Mendillorri.
También tiene ese carácter la próxima implantación, igualmente experimental, de tapas de papelera dotadas con cenicero separativo para intentar reducir el vertido de colillas al suelo que en caso de lluvia o baldeo terminan en muchas ocasiones en los cauces de los ríos.
Lo dicho, un esfuerzo innovador del Ayuntamiento de Pamplona en favor del medioambiente y que tiene interesantes precedentes en el programa Iruña Lab.
Así, cabe recordar cómo en el ámbito de la movilidad, se apoyaron proyectos de gestión de tráfico (de la empresa URAD); de información de conteo, velocidad, aceleración, sentido, número de ejes y pesado de vehículos en movimiento gracias a fibra embebida en calzada (MendiTech); la instalación de leds de señalización en calzada para reducir los accidentes de tráfico en vías urbanas (Stopled); o el sistema de i3i Ingeniería Avanzada Cordovilla que, mediante sensores de parking con comunicación inalámbrica, busca conocer las zonas de aparcamiento más utilizadas, tanto en tiempo real como para el estudio posterior de comportamiento.
Con respecto a la medición de la calidad del aire, algunos proyectos que se han ido apoyando en otras ediciones de esta iniciativa están los de Kunak Green Move e InBiot, en este último caso mediante análisis del aire del interior en edificios.
Finalmente, en eficiencia en el uso de los recursos, SmartAqua trabajó en riego inteligente; Defcon8, en una solución de eficiencia energética basada en el internet de las cosas que proporcionaba al usuario feedback sobre el consumo de agua en tiempo real; o la propuesta de Smarth-Prop, un sistema de termostato que puede implementar el control remoto de sistemas de calefacción o refrigeración multizonal a través de sensores conectados por Wi-Fi.
