Santander (Cantabria)
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En esta bienvenida, Cantabria parece querernos provocar. Lluviosa, triste, tormentosa, sumida en un vendaval. Pero, al mismo tiempo, nos susurra algo al oído la experiencia: la provocación suele ser un buen reactivo para despertar, para remontar el vuelo.

Eso mismo es aplicable a cualquier empresario. En este canibalístico mundo tecnológico en el que nos movemos y en el que no siempre vienen bien dadas, un negocio quizá necesite una provocación certera para despegar.

Y eso es este evento. El C-Meet es una "provocación". Así lo define textualmente el presidente de CEOE-CEPYME Cantabria, Enrique Conde.

"En el contexto español, si no lo hacemos aquí, lo harán en Asturias o el País Vasco; en el contexto europeo, si no lo hacemos en España, lo harán en Francia o Alemania", indica.

Si esta frase no es una provocación, que pare ahora mismo de llover. Pero no lo hace, así que todo el mundo asume la instigación. Y nadie está aquí para presumir, sino para aportar. No es bien recibida la soberbia y sí la humildad.

En este foro de debate cabe cualquier mensaje motivador que ayude al empresario cántabro no solo a convencerse de la importancia de la innovación tecnológica –que ya la conoce– sino a asumir que lo que haga en este sentido posiciona a su región, refuerza la eclosión de talento y atrae más inversión. Y eso, al final, le va a acabar revirtiendo positivamente: no se muerde la cola la pescadilla, la saborea.

Todo en el congreso ha tenido sentido si se analiza desde ese punto de vista. Lo iniciaron el citado presidente de la CEOE-CEPYME y el consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, Eduardo Arasti.

"Hay una palanca fundamental de desarrollo, que es la investigación científica y tecnológica, por lo que, sin investigación, sin ciencia y sin tecnología, no hay desarrollo", ha opinado el consejero, quien ha añadido que para el desarrollo de esa palanca resulta "imprescindible" el apoyo de la inteligencia artificial, una tecnología que "no puede desarrollarse sin centros de datos", a los que se ha referido como "algo fundamental".

Asimismo, ha destacado el papel de C-Meet como espacio de encuentro entre la Administración, las empresas y el conjunto del ecosistema innovador "para parar, reflexionar y comprender, y más en estos momentos".

El presidente de CEOE-CEPYME Cantabria, Enrique Conde, y el consejero de Industria, Empleo, Innovación y Comercio, Eduardo Arasti. DISRUPTORES

Conde, por su parte, puso el acento en la composición de los participantes, ya que de las 500 empresas representadas en C-Meet, aproximadamente 400 no pertenecen al sector TIC. Un dato que, en su opinión, demuestra que la transformación digital "ya no es una cuestión exclusiva de las empresas tecnológicas, sino una necesidad transversal para el conjunto del tejido productivo".

Pero si lo que se buscaba era tocar la fibra empresarial, provocar e inspirar, nada mejor que escuchar a un mocoso de 18 años. Marc Revert, emprendedor desde los 9 años –sí, han leído bien–, dejó frases para pensar. "La suerte se crea generando movimiento" fue una de ellas; "se aprende del fracaso pero en España muchas veces lo vemos como algo que esconder" fue otra.

Revert fundó a los 16 años Orga AI, una plataforma de inteligencia artificial multimodal capaz de ver, oír y hablar con los usuarios. Lo dicho, una provocación para los empresarios más veteranos y una lección para los que a esa edad solo sabíamos comer pipas en el banco del parque.

En fin, que hay veces en las que hay que mirar más allá. Porque suele ser más emocional la provocación de quien nos conoce, pero más eficaz la que viene de quien no sabe ni cómo nos llamamos.

Este año el país invitado al C-Meet ha sido la República Checa. En una interesante mesa redonda, representantes del ecosistema de innovación checo compartieron sus buenas prácticas en digitalización y proyectos de Smart Cities.

Entre los aprendizajes de esta charla destacó el de que "para un país o región de tamaño medio, tejer redes internacionales permite validar tecnologías, transferir bases de datos y escalar soluciones".

"En la colaboración es donde se pueden crear tecnologías verdaderamente innovadoras"

Jan Pesta (Universidad Técnica de Praga)

Más aún: "En la colaboración entre profesionales, educadores e investigadores es donde se pueden crear tecnologías verdaderamente innovadoras", remarcó Jan Pešta (Universidad Técnica de Praga).

A estas alturas del congreso, que ha batido récord de participación con más de un millar de asistentes, con los blocs de notas echando humo y un sinfín de conversaciones privadas en las que el conocimiento se podía palpar, llegó el momento de escuchar a una de las principales figuras del cartel, Alicia Richart, Business Development Partner de IBM Consulting.

Abordó la transformación que requiere la administración pública ante la ola de jubilaciones en el sector público y el impacto de la inteligencia artificial (por si no hubiera habido suficientes provocaciones ya).

Su tesis: "Desdigitalizar la atención e hiperdigitalizar la burocracia". Introdujo la necesidad de ir incorporando agentes de IA a la administración y puso sobre la mesa una paradoja que, pensándolo bien, quizá no lo sea tanto: "Cuanto más digital sea la burocracia, más humana podrá ser la atención".

Una de las conferencias del C-Meet 2026. DISRUPTORES

Esquivada durante la primera jornada del evento la principal provocación del mismo –servir paella para comer y no cocido montañés–, fueron desfilando por el escenario voces de todo tipo.

Una de las principales enseñanzas, derivada de una interesante mesa redonda para analizar el futuro en Europa y Asia, fue la de que para no quedar rezagada frente al dinamismo y agilidad de Asia o Emiratos Árabes, Europa debe superar el temor a la IA y la rigidez burocrática, acelerando la formación práctica de sus trabajadores, la alianza universidad-empresa y la creación de entornos de prueba (sandboxes) más flexibles. Ana Lanza y Ángel Sánchez Movellán reflexionaron sobre ello.

Y más inteligencia artificial. Raúl Bartolomé, VP Líder Global de Portfolio de Soluciones Sectoriales con GenAI de Capgemini, resaltó que "integrar con éxito la inteligencia artificial en el ámbito empresarial no consiste en esperar magia, sino en aplicar principios rigurosos de ingeniería para rediseñar procesos fiables".

Y más mensajes inspiradores, a cargo de empresas ya punteras y que triunfaron tras ciertos errores iniciales, como Sepiia, con su CEO y fundador Federico Sainz de Robles. "No te enamores de la tecnología, sino de lo que es capaz de hacer o resolver" o "hay puertas que no sabes que se pueden abrir hasta que llamas" fueron dos ejemplos.

Y, por supuesto, más provocación, con una ponencia a cargo de Darío Samaniego, CEO de Synergy Tech, llamada 'El robot con sentimientos', con exhibición incluida de bailes ninjas, que sirvió de aperitivo para una charla, de nuevo sobre IA, a cargo del conocido divulgador Jon Hernández, que dejó una pregunta: "¿La IA es ola o tsunami?".

En la segunda jornada del C-Meet destacaron sobremanera las apariciones de Adrián Bertol, director de Tecnología e IA de Orange; Tiffany de la Torre, CEO y socia cofundadora de eDefense; José Antonio Díaz, CEO de Matrits; y Ángel Sáenz de Cenzano y Virginia Collera, en representación de LinkedIn. Y, con ellos, más lecciones y más chispas con las que intensificar la llama de la innovación en la mente disruptiva de los empresarios cántabros, que, por lo que se ha visto esta semana, haberla hayla.

"No te enamores de la tecnología, sino de lo que es capaz de hacer o resolver"

Federico Sainz de Robles, CEO de Sepiia.

Queda claro que el C-Meet de 2026 ha sido una positiva provocación para espolear a los empresarios. Pero que nadie se engañe. Cantabria también tiene mucho que enseñar al resto de regiones y al resto del mundo. Además de todos los programas de atracción de inversiones, de atracción de talento y de impulso de la innovación refrendadas el día anterior por el Gobierno de Cantabria, hay ciertos proyectos de índole privada que han contribuido a que mucha gente en Europa mire hacia esta tierra.

Y uno de esos proyectos es el Campus Altamira. Seamos sinceros, por lo escuchado en algún que otro corrillo esta semana en el evento, la gente no se cree que vaya a llegar una inversión de 3.600 millones de euros para desarrollar un complejo que contará con un centro de datos, un hub científico y tecnológico y un centro de supercomputación. Demasiada pequeña la región como para que quepa tanta perspectiva de progreso.

Campus y marcas

Pero lo cierto es que esta iniciativa no es una quimera y vive en estos momentos sus fases previas de tramitación. Durante el C-Meet se habló de él y de sus derivadas, tanto materia de sostenibilidad –las condiciones climáticas de Cantabria pueden favorecer el uso de sistemas de refrigeración mediante aire exterior, conocidos como free cooling, para los centros de datos–, como en materia de impulso al talento y a nuevas oportunidades empresariales asociadas al campus.

Por otra parte, se insistió durante la semana en la idea de que, al igual que a nivel turístico existe la marca 'Cantabria infinita', ha llegado la hora de potenciar su marca tecnológica: 'Green Valley Cantabria Tech'. En este sentido, C-Meet ha sido el escenario elegido para presentar al tejido tecnológico de la región la plataforma sobre la que gravitará esa marca. Será una herramienta global de inteligencia de mercado y análisis de datos enfocada en el ecosistema de startups, empresas de tecnología, fondos de inversión y capital riesgo. Un servicio que permitirá disponer de una visión completa y actualizada del ecosistema cántabro.

Disponer de una base de datos de empresas; realizar reportes y análisis sobre la actividad tecnológica de la región; facilitar la identificación de oportunidades de inversión y tendencias de mercado; o proporcionar datos fiables y estructurados que ayuden a medir el impacto del sector en el territorio son solo algunas de las funcionalidades de esta plataforma, desarrollada por la multinacional holandesa DealRoom.co.

Con una invitación al empresariado cántabro para que se sume a esta plataforma acaba una semana repleta de mensajes positivos, de reflexiones motivadoras y –ha quedado claro– de provocación. Y también queda el dulce sabor de comprobar cómo una región pequeña como Cantabria está intensificando sus esfuerzos para un posicionamiento más sólido a escala global.

En resumen, que nos vamos y, mira tú, ha salido el sol, aunque vuelve el susurro de la experiencia: nunca conviene perder de vista los nubarrones porque siempre están al acecho.