Las claves
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Generado con IA
Cantabria necesitaba una solución concreta en salud digital. Convocó una licitación y eligió proyecto. Se trata de una interesante iniciativa que permite realizar un seguimiento inteligente y telemático de cualquier paciente para monitorizar que cumple con lo establecido por su médico.
La alianza entre UpHill y T-Systems es la responsable de esta solución, que ha logrado también un alineamiento entre las partes desde el inicio del proyecto, tanto desde el punto de vista estratégico como tecnológico.
"Cantabria ofrece un contexto especialmente favorable desde el punto de vista de la infraestructura tecnológica y la madurez de sus sistemas de información sanitaria, lo que facilita la integración de la solución con las historias clínicas electrónicas y permite un despliegue eficiente, seguro y a escala", resume Antonio Martí, Lead Account Executive de UpHill.
Pero ¿de qué estamos hablando exactamente? Lo explica de manera muy comprensible el propio Martí. "Es una solución tecnológica que funciona como un GPS clínico para pacientes y profesionales de la salud. Al igual que un GPS indica la mejor ruta y avisa cuando es necesario corregir el camino, esta herramienta guía el seguimiento clínico de los pacientes de forma continua, remota y segura", indica.
La solución se integra con las historias clínicas electrónicas del Servicio Cántabro de Salud, lo que permite a los profesionales sanitarios acompañar la evolución de cada paciente en tiempo real y saber, en cada momento, si es necesario intervenir.
Por ejemplo, el sistema ayuda a identificar cuándo conviene ajustar una medicación, contacta al paciente o adelanta una consulta presencial antes de que la situación empeore. Desde una perspectiva poblacional, el GPS clínico permite al equipo de salud tener una visión global de todos los pacientes en seguimiento y saber cuáles presentan más síntomas o mayor riesgo, facilitando así la priorización de aquellos que necesitan atención más urgente.
La herramienta incorpora además funcionalidades de automatización que simplifican el trabajo clínico. Por ejemplo, puede enviar cuestionarios clínicos a los pacientes, analizar automáticamente las respuestas, realizar una evaluación clínica preliminar y presentar al profesional sanitario alertas y una sugerencia de acción, siempre manteniendo al clínico en el centro de la toma de decisiones.
Se trata de un proyecto contratado por el Servicio Cántabro de Salud, con una inversión superior a 500.000 euros y conviene dejar claro que no se trata de una prueba piloto. El contrato tiene una duración inicial de dos años y medio, con posibilidad de ampliación y renovación.
"Más allá de la implementación de una tecnología concreta, este proyecto responde a una visión a medio y largo plazo para avanzar hacia un modelo de prestación de cuidados más eficiente, sostenible y escalable. El objetivo es reforzar la continuidad asistencial y adoptar una nueva aproximación a la gestión de la enfermedad crónica, más proactiva y basada en la estratificación efectiva del riesgo, permitiendo anticipar necesidades clínicas y optimizar el uso de los recursos sanitarios", explica Antonio Martí.
En este sentido, el plazo del proyecto está concebido para "consolidar un cambio estructural en la forma de prestar cuidados, integrando la tecnología como un elemento clave de apoyo a la toma de decisiones clínicas y a la mejora de los resultados en salud".
Lo que es evidente es que afloran las ventajas al analizar qué supone este proyecto. "Para los profesionales de la salud, una de las principales ventajas es la posibilidad de gestionar la agenda clínica de manera más eficiente mediante la estratificación del riesgo de los pacientes. Esto permite que los médicos dediquen su tiempo y atención a quienes más lo necesitan en cada momento, optimizando así la efectividad de su trabajo", resume Martí.
Al mismo tiempo, al automatizar tareas repetitivas y administrativas, los profesionales altamente especializados pueden centrarse en lo que realmente marca la diferencia: el razonamiento clínico, la toma de decisiones complejas y la planificación personalizada de la atención.
Para los pacientes, por su parte, estas herramientas "facilitan la autogestión de la enfermedad", ofreciendo mayor comodidad y seguridad. Poder monitorizar su estado de manera remota y recibir alertas tempranas o indicaciones personalizadas reduce la necesidad de desplazamientos frecuentes a centros de salud y permite una intervención más rápida ante cualquier cambio en su condición, mejorando tanto la calidad de vida como la confianza en el manejo de su enfermedad.
Beneficios
Desde la perspectiva del sistema sanitario, los beneficios se manifiestan, explican desde UpHill, en varios niveles. "La monitorización continua y el seguimiento más cercano permiten reducir el número de hospitalizaciones y visitas a urgencias de pacientes crónicos, lo que impacta directamente en la disminución de costes", añade Martí.
Hay que tener en cuenta que, tal y como confirman los impulsores del proyecto, actualmente, la balanza entre las necesidades de la población y la capacidad de los equipos clínicos se encuentra "extremadamente desequilibrada" y la plataforma busca precisamente ayudar a reducir esa brecha mediante soluciones que optimizan recursos y permiten un seguimiento más proactivo de los pacientes.
Lo cierto es que esta plataforma nace con unas altas expectativas y además, por lo que se desprende de la opinión de UpHill, lo ha hecho con cierto beneplácito y predisposición de los facultativos cántabros.
"La relación ha sido muy cercana y colaborativa, basada en un sólido alineamiento clínico. Además, se han llevado a cabo sesiones de formación y entrenamiento específicas para los equipos clínicos, garantizando un correcto on boarding y la utilización adecuada de la plataforma. Estas sesiones no solo permiten familiarizarse con la tecnología, sino también entender cómo aprovecharla para mejorar la gestión de los pacientes, priorizar intervenciones y optimizar la carga asistencial", explica el Lead Account Executive de UpHill.
Al fin y al cabo, la implantación de tecnología en el sistema sanitario es un hecho. "Desde UpHill, creemos que la adopción de tecnología en el ámbito sanitario depende en gran medida de la percepción de valor que tanto profesionales como pacientes obtienen de la misma. La clave está en demostrar que la plataforma aporta mejoras tangibles a los procesos asistenciales y facilita la atención, en lugar de complicarla", resumen.
Sobre el futuro del proyecto más allá de Cantabria, desde UpHill también lo tienen claro. "En cuanto a su posible extensión a otras comunidades autónomas, la solución desarrollada es plenamente escalable y replicable en otros territorios. Está concebida para adaptarse a distintos contextos regionales y sistemas de salud y, está previsto que pueda utilizarse en otras comunidades en el futuro. Esperamos tener noticias de posibles extensiones pronto", concluyen.
