De un lado, una sociedad pública con un potente instrumento financiero para empresas; de otro, una de esas empresas, con potencial innovador en un sector de vanguardia. Hablamos de la Sociedad para el Desarrollo Industrial de Aragón (Sodiar), de su Fondo de Innovación y de la compañía Aragón Photonics Labs.
Esta empresa nació en 2004 en Zaragoza, fruto de la colaboración estratégica entre la empresa Fibercom y el Grupo de Tecnologías Fotónicas (GTF) de la Universidad de Zaragoza, con el objetivo de transferir la investigación científica generada en el ámbito académico al mercado de las telecomunicaciones ópticas.
Su evolución natural acabó por circunscribir su prometedora actividad al llamado Sensado Distribuido sobre Fibra Óptica (DFOS), que hoy en día tiene importantes aplicaciones en el sector de la defensa.
Sodiar, a través del Fondo de Innovación, ha respaldado a esta tecnológica aragonesa para el desarrollo de Innovamina-RS. Un proyecto europeo centrado en la monitorización constante de desprendimientos en relaves mineros para garantizar la seguridad en este campo.
Esta iniciativa impulsada por el instituto europeo EIT RawMaterials y ejecutada en consorcio internacional junto a otras empresas y universidades. Con 150.000 euros del Fondo de Innovación de Sodiar, espera conseguir un efecto tractor que atraiga más financiación para un campo que no para de evolucionar y desarrollarse.
Explica el proyecto con más detalle Elena López, portavoz de la compañía. "Por medio de fibras ópticas enterradas en torno al relave en las que introducimos pulsos de luz que captan las vibraciones del terreno, nuestra tecnología HDAS genera mapas 3D de la estructura geofísica circundante que permiten analizar su evolución con el tiempo", concede.
López también destaca otros proyectos sobre los que está trabajando o ha trabajado la compañía. "Entre sus iniciativas más destacadas se encuentran el Proyecto SAFE, enfocado en la protección de comunidades costeras mediante un sistema de alerta temprana de tsunamis basado en sensores DAS de alta fidelidad", explican desde la empresa aragonesa.
Asimismo, recuerdan el Proyecto PSI, dedicado a la creación de un sistema de monitorización para la protección y el mantenimiento predictivo de infraestructuras de cable submarino.
O el Proyecto REMO, centrado en desarrollar tecnologías fotónicas para la monitorización remota de la sismicidad en almacenes geológicos marinos en el marco de la transición energética.
Pero si importantes son los proyectos, no menos lo es el apoyo prestado, por ejemplo, por Sodiar. Así lo reconocen en Aragón Photonics Labs: "El apoyo de Sodiar es clave para el desarrollo eficiente de cualquier proyecto. En concreto, este tipo de proyectos colaborativos europeos implican un alto porcentaje de co-financiación que debe aportar la propia empresa y Sodiar nos facilita financiar esa otra parte. Sin el apoyo de Sodiar sería mucho más complicado dedicar todos los recursos suficientes para poder desarrollar este proyecto de manera eficiente y competitiva".
Lo cierto es que esta línea de apoyo a la innovación creada por Sodiar también tiene su propio origen y su propio desarrollo. Lo explica su portavoz, Susana Miralbés: "La creación de esta línea en el año 2011, enmarcada en el programa estratégico Innovaragón del Gobierno de Aragón, respondió a una visión de futuro y a una necesidad detectada en el tejido regional, apostar por la diversificación económica en plena época de crisis económica general que se arrastraba desde el año 2008".
La directora general Industria, Competitividad, Innovación y Transformación Digital Empresarial, la directora de Sodiar y el director general de Aragon Photonics en el momento de la firma del acuerdo.
Y añade: "En aquel momento, Sodiar entendió que el crecimiento a largo plazo de Aragón dependía de dotar de herramientas financieras específicas a aquellas empresas que arriesgaban con productos, procesos o modelos de negocio diferenciadores".
Lo que ha venido después ya es historia y la evolución tecnológica, su principal protagonista. "Sodiar ha actuado en todo este proceso como un observador privilegiado y, al mismo tiempo, como un catalizador activo", explica Miralbés.
Hace 15 años, recuerdan desde Sodiar, los proyectos innovadores o de base tecnológica "luchaban contra un doble muro: la incomprensión de un mercado tradicional y la escasez absoluta de fuentes de financiación".
Y ahí entró el fondo. "El Fondo de Innovación actúa como el puente necesario entre la gran idea y su realidad comercial. Su labor principal consiste en mitigar el riesgo financiero inicial al que se enfrentan las empresas emergentes y los proyectos disruptivos, además de respaldar y acompañar el crecimiento de las empresas innovadoras. Más allá de aportar capital, aporta confianza y validación institucional", resumen desde Sodiar.
El principal reto
Si se mira al futuro, "el principal reto ahora es agilizar, para llegar al mayor número posible de proyectos, y escalar". Admiten las mismas fuentes que "el ritmo al que evoluciona la tecnología actual, con la irrupción masiva de la inteligencia artificial, la descarbonización o la biotecnología avanzada, exige respuestas financieras aún más rápidas y dinámicas", reconocen.
Mientras se soluciona este desafío, los datos demuestran que el camino es el adecuado. Este instrumento financiero destinado a apoyar a las empresas aragonesas que desarrollen proyectos innovadores e iniciativas con potencial de crecimiento, competitividad y generación de empleo ha financiado a 100 proyectos empresariales contribuyendo a la creación o mantenimiento de 2.293 empleos.
Desde su creación en 2011, en el marco del programa Innovaragón, la línea de Innovación se ha convertido en un referente para la financiación pública de la I+D y el impulso al desarrollo tecnológico en Aragón. Dotado inicialmente con siete millones de euros, el Fondo de Innovación ha financiado proyectos empresariales por un importe total de más de 12 millones de euros. Esta financiación ha movilizado una inversión empresarial conjunta de 49,5 millones de euros.
