“La sociedad del siglo XXI es la sociedad del conocimiento y su materia prima es el conocimiento digital. Para nosotros, el talento es un asunto de estado, porque solo aquellas empresas que sean capaces de atraer y retener a los mejores perfiles liderarán el futuro”. 

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Con estas palabras, Francisco Javier Latasa, presidente de la Fundación Vass, daba inicio a la presentación de la tercera edición del estudio ‘Empleabilidad y Talento Digital’, cuyo propósito es medir la cantidad y calidad del talento tecnológico en España.

Un informe elaborado en colaboración con la Fundación Universidad Autónoma de Madrid, cuyo director, Fidel Rodríguez Batalla, ha expresado en este evento “el compromiso que desde la universidad pública tenemos con la sociedad para mejorar la empleabilidad de los titulados y, en concreto, de las mujeres”.

El encuentro también ha contado con la presencia de Lucía Velasco, directora del Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI), quien ha recordado que “en estos últimos meses nos hemos dado cuenta del alcance de lo digital. Aquellos países que mejor han afrontado la pandemia han sido los que tenían una economía digital. De ahí la importancia de la formación en estas competencias para que la ciudadanía sea partícipe de la transformación y no solo un agente pasivo”, ha señalado Velasco. 

A lo que el director de la Fundación VASS y responsable de este estudio, Antonio Rueda, ha añadido: “El peso de la economía digital, siendo ya importante, tenderá a serlo cada vez más en los próximos años. La transformación digital es uno de los principales retos estructurales de la economía española”. Y para sacarlo adelante se necesitan perfiles con la formación adecuada.

Escasez de titulados

Una de las conclusiones positivas que arroja la tercera edición del estudio ‘Empleabilidad y Talento Digital’ es que España es el país de la UE donde más ha crecido la base de empresas que contratan especialistas del sector TIC, un 117% entre 2012 y 2020. Por el contrario, el número de titulados universitarios en estas ramas se ha reducido un 23,2%.

En el informe han participado expertos de 46 compañías e instituciones del sector TIC y cerca de mil estudiantes de últimos cursos de ingenierías de Telecomunicaciones e Informática pertenecientes a 21 universidades.

Antonio Rueda, director de la Fundación VASS; Elena Salgado, presidenta de la Asociación Española de Consultoría (AEC); Rebeca Navarro, directora de talento de Vodafone; y Pablo Trinidad, coatuor del informe y profesor titular de la Universidad de Sevilla, durante la presentación online del estudio.

Otro dato llamativo es que solo hay un total de 7.738 recién titulados de ingeniería informática para las más de 15.000 empresas que en España intentaron contratar especialistas del sector TIC en 2020. Esto supone que por cada dos compañías que requieren los servicios de un profesional en este campo, solo hay un perfil universitario para asumir este trabajo.

Como agravante a esta situación, en los últimos cinco años, el sistema de enseñanza superior ha dejado fuera de sus aulas a 20.914 jóvenes que solicitaron plaza para realizar el Grado en Informática. A esto se une que la tasa de abandono en estas disciplinas lidera la lista nacional con un 50% en los tres primeros cursos de la carrera de ingeniería e informática.

“Esta es una de las fricciones colaterales, la incapacidad de la enseñanza superior por encauzar las vocaciones en los ámbitos digitales. La expectativa de colocación parece no compensar a los jóvenes cuando la comparan con el esfuerzo requerido para terminar sus estudios superiores”, apunta Rueda. 

Formación más dinámica

El documento recoge que el gap de talento no solo existe en el terreno cuantitativo, también en el cualitativo. A pesar de que la cooperación entre la universidad y la empresa es cada vez mayor, se sigue ampliando la brecha entre lo que necesitan las compañías y lo que aportan los universitarios.

“La dificultad de alinear el conocimiento aprendido con las especialidades prácticas y aplicadas, que conforman la demanda actual de las empresas, vuelve a hacerse evidente. La rapidez con la que evoluciona la tecnología parece alimentar esa brecha respecto a la formación que adquieren los estudiantes que, inevitablemente, es menos dinámica”, explica el director del estudio.

Sobre esta cuestión, Elena Salgado, presidenta de la Asociación Española de Consultoría (AEC), también presente en el evento, ha señalado que “sería interesante que las organizaciones dotaran a sus empleados de las competencias que no se adquieren en la universidad. Y que lo hagan de forma permanente, contando también con las instituciones educativas”.

Por su parte, Rebeca Navarro, directora de talento de Vodafone, como representante del mundo de la empresa, cree que “el problema no está tanto en los contactos que las compañías mantenemos con los estudiantes universitarios, donde el uso de las redes sociales nos está ayudando mucho, sino en la relación que establecemos con los docentes. Es aquí donde debemos mejorar”.

En este punto, Pablo Trinidad, coautor del informe y profesor titular de la Universidad de Sevilla, reclama el diseño de planes de estudio marco más flexibles “que faciliten a los docentes adaptarse al ritmo de conocimientos que precisan los perfiles tecnológicos”. Y advierte que, hoy, “no tenemos la máquina engrasada para responder a esa demanda creciente. Se necesitan más profesores y recursos”.

 

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