Emprendedor no es una tarea fácil. Y mucho menos si se tiene que hacer en entorno económico como el generado por la pandemia de la covid-19, que ha hecho que las ganas de empezar un nuevo negocio sean menores, así como que empeoren las condiciones en España para ello. 

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Estas son las principales conclusiones de la última edición del informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) sobre el estado del emprendimiento a nivel mundial, que ofrece una radiografía del este fenómeno en 46 economías, entre ellas la española, a partir de entrevistas y encuestas realizadas a casi 140.000 personas (de 18 a 64 años) y 36 expertos. 

En el caso de España, el panorama general que dibuja el informe constata que en 2020 el país experimentó "pequeños descensos" en muchos de los indicadores claves de su actividad emprendedora, cuya perspectiva futura se ha visto lógicamente ensombrecida por la pandemia de la covid-19.

El motivo principal que ha impactado en la confianza de los emprendedores ha sido el deterioro de la situación macroeconómica. Así, el informe apunta que el 43% de los españoles afirma haber sufrido un descenso en sus ingresos familiares el pasado año como consecuencia de la pandemia, uno de los porcentajes más altos de las economías europeas, pero inferior el de países como Grecia (55%) e Italia (52%). 

En este contexto marcado por la pandemia, el informe ofrece un dato muy relevante: el porcentaje de españoles que tienen intención de emprender un nuevo negocio el próximo año ha descendido hasta el 6,8%, frente al 7,4% de 2019.

Este es uno de los porcentajes más bajos de todos los países participantes en el estudio, pero es algo superior al de un país similar como es Italia (4,5%). Y dentro de este grupo, un 54% señala que la pandemia ha influido en su intención de emprender. 

Otro de los indicadores que se ha visto afectado por la covid-19 ha sido el índice de Actividad emprendedora total en fase inicial (TEA por sus siglas en inglés), que se refiere al porcentaje de adultos que están activamente comprometidos con la creación o la gestión de un nuevo negocio.

Menos emprendedores activos

En el caso de España, este porcentaje descendió ligeramente desde el 6,2% de 2019, hasta el 5,2% en 2020, el tercer dato más bajo de todas las economías europeas analizadas en el informe, solo por delante de Italia (1,9%) y Polonia (3,1%).

El informe señala la tasa TEA de España se ha mantenido en los últimos en torno a ese 5%-6%, lo que sugiere que existe un "conjunto bastante estable de adultos con orientación empresarial" en la economía dispuestos a participar en nuevas empresas comerciales.

Sin embargo, también apunta que será interesante hacer un seguimiento para ver si esta tasa se mantiene en el rango del 5% al 6%, ya que tres cuartas partes de los españoles involucrados en actividades emprendedoras afirmaron que no han visto nuevas oportunidades debido a la pandemia.

Así, advierte de que en función de lo severa que sea la pandemia en España, aquellos que no están preparados para adaptarse a la nueva situación podrían no seguir siendo emprendedores en próximos años, por lo que esta tasa podría descender aún más. 

Por su parte, la tasa de personas propietarias de negocios establecidos (EBO por sus siglas en inglés) aumentó cuatro décimas, desde el 6,3% de 2019 al 6,7% en 2020. Sin embargo, cuatro de cada cinco españoles que forman parte de esta categoría no ve oportunidades de emprender debido a la pandemia. 

"Será esencial analizar si tanto los dueños de negocios establecidos, como los emprendedores en etapa inicial, pueden continuar con su modelo comercial sin reaccionar a las oportunidades que presenta la pandemia durante la recuperación de la economía", remarca el informe. 

Otro dato que refleja el impacto de la covid-19 en el sector emprendedor es que es mucho mayor el número de personas que conoce a alguien que ha cerrado su negocio como consecuencia de la pandemia en España (41,8%), que a alguien que ha comenzado uno debido a la misma (12,7%). 

A nivel global, el porcentaje de encuestados que tiene conocimiento de una persona que no ha seguido adelante con su negocio por esta crisis es similar al de España (43%), pero en el caso de los que conocen a alguien que se ha puesto a emprender es mucho mayor (25%). 

Peores condiciones para emprender

Por otro lado, el informe apunta que, aunque la actividad emprendedora se mantuvo relativamente sin cambios durante 2020, dando la impresión de estabilidad, los expertos no tienen la misma opinión de la situación. Así, once de las doce variables analizadas en el informe registraron una peor puntación en comparación con 2019. 

En concreto, fue particularmente negativa la valoración del Gobierno español. En concreto, la nota (sobre 10) otorgada a la categoría de 'Política Gubernamental: apoyo y relevancia' descendió de 5,3 a 4,6; la de 'Política Gubernamental: impuestos y burocracia' , de 5,1 a 3,9; y la de 'Programas de emprendimiento gubernamentales', de 6,0 a 5,7. 

No sorprende, por tanto, que los expertos cocedan a la respuesta del Gobierno español a la pandemia una nota de solo 3,5, situando al país en el puesto 39 de todos los países analizados. La única condición que mejora es la de 'Infraestructura comercial y profesional', que sube su calificación de 6,0 a 6,5 puntos, colocándose en la quinta posición del total de economías. 

"La evaluación negativa de la respuesta del Gobierno español se corresponde con una evaluación negativa del desempeño emprendedor durante la pandemia. La nota de 6,2 puntos otorgada por los expertos a la respuesta de los emprendedores a la pandemia sitúa a España en el puesto 35 entre las economías del GEM", incide. 

El informe considera que esto presenta un "desafío único", dada la cantidad de condiciones que España necesitará mejorar para crear un contexto empresarial más favorable para el emprendimiento. "Las políticas que facilitan el acceso a nuevos mercados de clientes pueden ayudar, ya que muchos emprendedores no ven oportunidades como resultado de la pandemia", apunta. 

A nivel global, el presidente de la Junta de GEM, Niels Bosma, apunta que, debido a la covid-19, tanto los mercados como las reglas del juego han cambiado y los empresarios encontrarán cada vez más "nuevas soluciones para los desafíos a los que enfrenta el mundo".

"Estos hallazgos subrayan por qué es crucial que los gobiernos no solo se concentren en mantener vivas las empresas existentes, sino que también cultiven un terreno fértil para nuevos emprendimientos que puedan salvaguardar los trabajos del futuro", incide.