Alexei Vladishev, CEO y fundador de Zabbix.

Alexei Vladishev, CEO y fundador de Zabbix. Zabbix

Tecnológicas

Zabbix rentabiliza monitorizar el "petróleo" de los datos con código abierto y sin inteligencia artificial

El fundador y consejero delegado de la empresa, Alexei Vladishev, no se plantea convertirla en un unicornio con financiación externa.

12 octubre, 2023 01:34
Riga (Letonia)

Los datos son el petróleo del siglo XXI, dicen. Pero el negocio petrolífero no solo consiste en encontrar una bolsa de oro negro, perforar un agujero y sacarlo. Hay muchas otras actividades para convertirlo en una industria provechosa. Y con la información ocurre lo mismo.

Desde 2005, Alexei Vladishev empezó a ocupar su propio espacio en esta industria. Ese año fundó en Letonia Zabbix, una compañía que se ocupa de desarrollar un software muy específico para la monitorización del dato, la visualización y la reacción". 

Se trata de una empresa que, según explicó Vladishev a D+I El Español durante su cumbre anual en Riga, "tuvo en beneficios desde el primer año". "Fue creada como una firma local que proporcionaba cierta funcionalidad y eso nos facilitó suficiente financiación. Entonces era sólo una empresa de uno o dos empleados, así que no suponía demasiado dinero. Hoy, por supuesto, es muy diferente. Tenemos muchas corporaciones como clientes, clientes globales en todo el mundo y muchos asociados". 

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Entre ellos, se incluyen el Departamento de Estado de Estados Unidos, Dell, Telefónica Colombia, Vodacom South Africa y la Agencia Espacial Europea (ESA). Dispone de cuatro oficinas repartidas por el mundo, en Tokio, Nueva York, Porto Alegre (Brasil) y México, recién abierta en marzo de este año, "para llegar mejor a Latinoamérica". 

El fundador, CEO y propietario de la mayoría de la compañía, reconoce que Zabbix es un tanto peculiar. Tiene más de 250 partners por el mundo, más que empleados, que son algo más de 150. De los cuales, "ingenieros son, quizás, el 50% o 60%, no lo sé", dice. "Pero hay muchos otros que también hacen trabajos técnicos, por ejemplo, nuestro equipo de seguridad, los equipos que escriben la documentación… Ellos también pueden ser considerados como ingenieros". 

Y, según lo visto durante el Zabbix Summit, esos partners de los que habla Vladishev son auténticos fans de una empresa relativamente modesta, para lo que es el gran mundo del software, con algo más de 11 millones de dólares de ingresos anuales y más 10 millones de clientes. En Riga reunió a 453 entusiastas asistentes a su cónclave llegados de todo el planeta.

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Algunos se dedican a la implementación y mantenimiento del software en los clientes finales de todo el mundo, que es la gran estrategia de globalización asumida por Vladishev, otros desarrollan herramientas propias complementarias para tareas específicas, como la visualización en dispositivos móviles o análisis concretos de determinados flujos de datos.

"Tenemos muy poca gente de ventas, nuestro departamento de partenariados, y unos pocos en otros departamentos", añade. "Con el software open source es como un marketing que funciona de boca en boca". "Tenemos un departamento de ventas y marketing, en el que gastamos tiempo y dinero para dar a conocer nuestra marca, pero cuando hablas con grandes compañías tienes que convencerlas de que el producto es lo bastante bueno".  

100% código abierto

Es otra peculiaridad de Zabbix: es una empresa exclusivamente "de software, software de código abierto al 100%", ratifica su CEO. Aunque con una "única excepción en Japón". "Allí tenemos una oficina subsidiaria y hacemos un producto específico para el mercado japonés, es un servidor con Zabbix preinstalado, así que allí se puede comprar un hardware con el software nuestro". 

Aparte de esa excepción, el producto de monitorización que vende Vladishev es bastante agnóstico en lo referido a hardware. "Puedes ejecutar la aplicación en cualquier máquina normal con Linux. Puedes instalarlo en la nube, o hacerlo on prem en tu compañía [en la red privada], si no necesitas que corra en el cloud. No hay restricciones. Es una licencia GPL [General Public License] igual que el sistema operativo Linux. Es una herramienta para la monitorización que puede correr en un servidor grande, pequeño o incluso en una Raspberry Pi. Y en cualquier versión de Linux: Ubuntu, Debian, Red Hat, CentOS… Es universal". 

Un momento durante el  Zabbix Summit.

Un momento durante el Zabbix Summit. Zabbix

Lo que podría ser punto crítico, tratándose de un software que está en contacto directo con los datos, es que la licencia GPL permite el libre acceso al código fuente y también la posibilidad de modificarlo. Eso, desde el punto de vista de la ciberseguridad, pone la herramienta totalmente al alcance de los "chicos malos", del submundo informático.

"Sí, claro, está la seguridad por oscuridad, es decir, puedes esconder los problemas de seguridad cerrando tu código, pero siguen ahí para ser descubiertos por cualquiera. Creo que el código abierto produce una situación más honesta: sí, les facilitas tu software a los 'chicos malos', pero también a los buenos, que te pueden ayudar a hacerlo mejor", rebate Vladishev.

"Y, por supuesto, tenemos nuestro propio equipo de ciberseguridad, que es muy estricto con las políticas de desarrollo, y contamos con la revisión por expertos independientes. Usamos herramientas para el análisis de código estático y dinámico", prosigue. "Así, garantizamos que el código que producimos y distribuimos a nuestros clientes es super seguro. La calidad y la seguridad son muy importantes para que el código abierto merezca confianza".

Curva de aprendizaje

En cuanto a la funcionalidad del software, que Vladishev define como "una herramienta para profesionales", su uso plantea, como es inevitable, "una curva de aprendizaje", porque primero es necesario "entender algunos conceptos: qué se está monitorizando, cuál es el host, qué sucesos disparan las diferentes cosas que pasan…". 

Esa monitorización va desde el funcionamiento de máquinas, procedimientos, servicios y conexiones a bases de datos, hasta sensores o control de cualquier tipo de sucesos que puedan añadir información al flujo de datos.

Pero, precisamente sobre esto, la curva de aprendizaje, Zabbix añade una visión propia: "El coste de un producto no depende sólo del precio, es también el tiempo que hace falta para entenderlo y el entrenamiento para aprender a usarlo". De modo que, en su criterio, la herramienta se abarata a base de simplificar la manera en que puede utilizarse.

"A medida que pasa el tiempo, veo que hacemos nuestro producto mucho más fácil de usar, la curva de aprendizaje se hace más amable. Somos ingenieros desarrollando una herramienta para ingenieros. Aunque, hoy en día, si comparas los ingenieros de hace 20 años con los de ahora, no es por acusarles de nada, creo que los más viejos tienen una comprensión más profunda de la tecnología subyacente. Así que tenemos que hacerla, de algún modo, más sencilla de usar", asegura.

Un momento durante el Zabbix Summit.

Un momento durante el Zabbix Summit. Zabbix

"Creo que nuestra herramienta tiene que ser accesible como para que cualquiera que instale Zabbix pueda usarla fácilmente, que sea lo bastante intuitiva como para utilizarla sin tener que leer la documentación, ni recibir alguna sesión de entrenamiento, que sea lo suficientemente fácil para utilizarla desde el día uno. Es un gran desafío, pero me agrada ver cómo evoluciona ese producto". 

Además de los servicios de soporte técnico, integración, implementación y personalización de su herramienta que ofrece Zabbix, su otra actividad destacada es la oferta de enseñanza y entrenamiento profesional de sus clientes. Lo cortés no quita lo valiente. 

Inteligencia artificial… más adelante

No obstante, sobre "las nuevas generaciones de ingenieros", aclara Vladishev, lo que quiere decir es que "poseen un conocimiento más amplio sobre una gran variedad de tecnologías, aunque en algunos aspectos el conocimiento no sea suficientemente profundo". 

Hablando de esa ellas, es inevitable tomar en consideración la inteligencia artificial, cuya adopción Zabbix se la empieza a plantear a partir de su próxima versión 8 LTS, mientras que ahora está anunciando el despliegue de la versión siete de su software.

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"De una herramienta de monitorización y observación esperas que te ofrezca una notificación muy precisa, si el sistema está funcionando al 100%, o si está ralentizándose por algo, eso es algo que la inteligencia artificial no puede ofrecernos ahora mismo. Puede dar detalles internos adicionales, aparte de los datos que tienes y puede, sí, detectar anomalías, que es algo estupendo, pero eso nosotros ya lo hacemos", asevera Vladishev.

"La inteligencia artificial se puede utilizar como base de conocimiento, una red neural puede aprender qué problemas hubo en el pasado, cómo se resolvieron", continua. "Así que, cuando pasa algo puede darnos algunas respuestas sobre cómo resolverlo, dónde mirar, si es algo muy crítico o no, pero creo que no es una solución para todos los problemas". 

Un momento durante el Zabbix Summit.

Un momento durante el Zabbix Summit. Zabbix

Y si la IA está lejos de provocar urgencias al dueño de Zabbix, lo que no quiere Vladishev es ni oír hablar de inversores externos, financiaciones… ni de perseguir la idea de convertirse en un unicornio, que suele ser obsesiva en las empresas tecnológicas.

"Absolutamente, no. Somos muy diferentes en ese aspecto. Muchas compañías, en su viaje para llegar a unicornios tienen que incluir inversores en su consejo, tomar capital externo… El nuestro es un modelo de crecimiento mucho más predecible y estable, manteniendo las cosas bajo control, el futuro de nuestro producto y el de la compañía. La sostenibilidad [económica] de nuestra compañía es la manera de hacerlo, sin las turbulencias del capital riesgo. Ya hemos visto muchas compañías aparecer y desaparecer por ese otro camino".