Tras veinticinco años en la casa, doce de ellos en cargos internacionales que le llevaron desde Latinoamérica hasta Asia, Alberto Granados volvió a casa para ponerse al frente de la filial española de Microsoft. Un particular camino de ida y vuelta, en tanto que su antecesora -Pilar López- ponía rumbo a esos mismos despachos con vistas más allá de la península.

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“Es un gran momento para volver, con un cierto aspecto de nostalgia al país y también de compromiso ante la recuperación económica que me hizo preguntarme cómo podía contribuir”, reconoce Granados en entrevista con D+I. “Lo veo como un reto de carrera y personal”.

De Pilar López -con la que ha colaborado estrechamente en los últimos dos años- reconoce que ha heredado una “relación fantástica con los clientes” y un “equipo muy motivado y con ganas de aprender”. Él mismo admite que puede sonar a tópico, pero remarca que su intención es seguir esa línea de éxito con la adicción de algunas improntas de su propia cosecha.

“Creo que puedo aportar un grado más de innovación y también de creación de valor con los clientes y partners; en particular en áreas como la sostenibilidad ligada a resultados, el trabajo híbrido o el humanismo digital”, anticipa. “También quiero poner mucho énfasis en el sector público y la generación de empleo, donde podemos jugar un rol al cruzar los datos de LinkedIn con las cifras económicas de cada región particular”.

En torno al primer aspecto, Granados explica que se plantea “crear alianzas con los clientes, algo muy relevante para la nueva Microsoft. Será un planteamiento de tres horizontes, partiendo de la optimización de procesos a través de servicios digitales y la nube, pasando por ayudar a las empresas a diferenciarse mediante la transformación digital o la inteligencia artificial, hasta la comercialización conjunta de nuevos servicios”.

El nuevo presidente de Microsoft España pone de ejemplo la labor realizada por su firma junto a Pescanova, LaLiga Tech o Prosegur. Sobre esta última, detalla: “Les hemos ayudado a adoptar la nube, también a crear nuevas capacidades de cámaras de videoseguridad con inteligencia artificial para entornos industriales. Y ahora le estamos ayudando a comercializar nuevos productos y soluciones en nuestro marketplace. Literalmente estamos recorriendo juntos el camino desde una empresa de seguridad a una digital”.

Aspirar al liderazgo en el mercado 'cloud'

Microsoft vive un momento dulce gracias al apogeo de sus servicios en la nube, bajo el paraguas de Azure. Esta división de negocio, convertida en la joya de la corona desde que Satya Nadella ascendió al liderazgo de la compañía, se ha consolidado en la segunda posición del mercado (por detrás de Amazon Web Services y superando a Google Cloud o IBM) pero eso no es suficiente, ni mucho menos, para Alberto Granados.

Nuestra ambición no sólo es seguir creciendo, sino vencer y convertirnos en el jugador número uno. Queremos ir ganando cuota de mercado cada año, como estamos haciendo”, defiende el directivo.

Alberto Granados, presidente de Microsoft en España.

Para lograr esa ambiciosa meta, en una industria cada vez más concurrida, Granados confía en el despliegue territorial de su propuesta ‘cloud’ y en la definición de más capacidades dentro de oferta de servicios.

La región ‘cloud’ en España nos está ayudando ya a migrar cargas que costaría más de otro modo. También estamos innovando en una gran cantidad de servicios que hemos incorporado junto a terceros, desde proyectos de genómica a los datos en sí mismos, pasando por la inteligencia artificial, hipercomputación o aplicaciones de Oracle o SAP".

"Justo ahora estamos lanzando la posibilidad de dar el gobierno de los datos de la compañía y tener trazabilidad completa del dato desde el primer momento. También en lo que atañe a la integración de diferentes nubes, porque siendo realistas la mayoría de compañías van hacia un modelo ‘multicloud’ y nuestra labor es facilitar esa integración”, añade.

Más inversión en centros de datos en España

Al respecto de lo anterior, Microsoft fue de los primeros proveedores en la nube en abrir una región de datos en nuestro país. Hablamos de tres 'datacenters', desplegados en colaboración con Telefónica, en la misma línea de lo llevado a cabo por AWS, Google y, más recientemente, IBM.

Ante el empuje de sus contrincantes, cabe preguntarse si la firma de Redmond planea nuevas inversiones para ampliar su huella local en España. Y, entre medias sonrisas y como quien juega a sabiendas de que tiene las cartas ganadoras, Alberto Granados anticipa que el próximo año podría haber novedades al respecto. 

"Estamos trabajando en ello", dice en referencia a posibles anuncios en estas lides. "Por ahora sí que podemos decir que la inversión que nuestra región de datos ha traído es muy destacable, cifrada por IDC en 15.000 millones de impacto económico y 50.000 empleos adicionales".

Alberto Granados, presidente de Microsoft en España.

No se deja tentar a concretar más en este tema. Todo lo contrario que cuando habla del resto de inversiones de la multinacional en nuestro país: Alberto Granados presume sin ningún recelo ni pudor de su efecto tractor en la arena innovadora.

"Hemos anunciado un nuevo centro de inteligencia artificial en Barcelona, en el que trabajarán desde enero 30 personas y con la intención de incorporar hasta 100 nuevos profesionales en el corto plazo. Es uno de los ocho centros de este tipo a escala mundial, que demuestra la apuesta por España y por el talento español", afirma el ejecutivo.

Soberanía europea, defensa del dato y ética

Durante la entrevista de una hora, realizada a caballo entre Frankfurt y Bilbao gracias a la magia del trabajo remoto ("está aquí para quedarse, lo que requerirá un diálogo más amplio sobre cómo gestionar y motivar a los empleados, integrando los nuevos flujos de trabajo"), Alberto Granados saca pecho también de otro de los valores que Satya Nadella ha impregnado en toda la estructura de Microsoft: la responsabilidad como compañía que tanto se le echó en falta en los años 90 y 2000.

Primer campo de actuación: la defensa del dato. En plena contienda por el reinado de la nube, Microsoft busca diferenciarse del resto con una protección absoluta de la información de sus clientes y el hecho de presentarse como un actor completamente neutral de cara a cualquier compañía.

"Nos hemos comprometido, por escrito, a recurrir cualquier sentencia que afecte a un cliente nuestro por peticiones de acceso a datos de gobiernos extranjeros. También tenemos estipuladas indemnizaciones en los casos en que esto suceda", introduce Granados. "Además, y a diferencia de algunos rivales que tienen plataformas de comercio electrónico y otros negocios, nosotros no monetizamos ni monetizaremos los datos de los clientes".

"En el debate sobre si somos un factor de distribución o de producción, nosotros tenemos claro que estamos en este último", sentencia.

Tras el dardo a AWS, toca hablar de otro de los temas más candentes en los mentideros de la industria: la soberanía europea. Como empresa estadounidense pero de amplia capilaridad en el Viejo Continente, el rol de Microsoft se antoja pertinente a la hora de vislumbrar la viabilidad o no de esta eterna aspiración, materializada en la nube federada Gaia-X.

"Hemos sido de las primeras empresas en unirnos a Gaia-X y de impulsar estándares de datos para sectores como la industria o la energía. Además, vemos un gran potencial para España en esta iniciativa en el sector turístico, tal y como ha hecho Alemania en el mundo de la automoción", detalla el directivo.

Para completar el trío de ases, no podía faltar la pregunta referente a la ética y el humanismo en la tecnología, especialmente en áreas como la inteligencia artificial.

Microsoft fue una de las pioneras en establecer su propio código ético en el uso de estas herramientas, además de prohibir la venta de sistemas de reconocimiento facial a la policía por sus sesgos raciales. Todo ello lo recita de memoria Granados, antes de introducir un nuevo elemento a la ecuación: la responsabilidad en materia de sostenibilidad.

"Además de hablar de algoritmos sin sesgos, creemos que también debemos hablar de algoritmos verdes. El entrenamiento de la inteligencia artificial consume muchos ciclos de CPU, por lo que estamos trabajando para que se haga en momentos valle de consumo energético y siempre con fuentes renovables".