"¿Qué clase de futuro quieren ver?". Con esta sencilla, contundente y complicada pregunta abría su ponencia Chuck Robbins, CEO de Cisco, en el evento anual de la histórica multinacional de las redes.

Noticias relacionadas

"Soy consciente de que hay mucha presión para reimaginar y rediseñar las arquitecturas tecnológicas hacia la nube, de empoderar a los equipos en un mundo híbrido", añadía a renglón seguido.

Solo era el comienzo de una ponencia con la que la firma estadounidense abría el paraguas de sus lanzamientos y estrategias para este curso. A diferencia de otros años, la empresa ha decidido en esta ocasión unificar las tres ediciones de su Cisco Live (EMEA, global y Latam) en una única cita. Y eso implica que toda la artillería del curso ha sido sacada a relucir en un solo día.

Empecemos por el principio, como mandan los cánones. Robbins apeló en numerosas ocasiones al camino emprendido por las compañías hacia la nube, ya sea pública o privada. Algo que irremediablemente conlleva replantear las redes que transmiten esos datos hacia y desde el cloud.

Y es esta arquitectura, tanto en lo técnico como en el modelo de negocio -como servicio-, la que se configura como el común denominador de la estrategia de Cisco para ese futuro al que apela su máximo directivo.

Redes como servicio

La industria tecnológica lleva varios años inmersa en una particular evolución de su forma de comercializar productos, convirtiéndolos en servicios. Pasar de las licencias a las suscripciones, de la gran venta única a una pequeña cuota recurrente. En el mundo de las redes de comunicaciones se sigue el mismo patrón: algunos nombres como HPE Aruba ya han prometido que el 100% de sus productos estarán disponibles en este formato en un futuro próximo.

Cisco no era una excepción y ya había hecho sus pinitos en estas lides. La firma contaba con diversas propuestas de hardware y software como servicio, así como de Network-as-a-Service (o NaaS, como se las conoce popularmente), pero estaba falta de un gran paraguas que las aglutinara a todas ellas.

Eso es justo lo que Chuck Robbins ha querido remediar con el lanzamiento de Cisco Plus. Se trata de una plataforma como servicio, con su preceptivo portal de autoservicio, que simplifica la experiencia a través de tecnologías nativas de la nube, con el apoyo de los partners locales y una propuesta de compra flexible y con costes -los oficiales y los ocultos- fácilmente predecibles.

Un 'santo grial' de las redes como servicio que, por el momento, estará centrada en los dos campos antes mencionados: la visibilidad completa de los entornos de nube híbrida (algo a lo que contribuirá notablemente la reciente compra de ThousandEyes en agosto del pasado año) y la ciberseguridad, con la próxima incorporación de su propuesta SASE (la última generación de arquitecturas de red, que combina VPN y SD-WAN con, adivinen, capacidades cloud).

En un futuro, adelantan desde la multinacional, se irán incorporando más módulos a esta plataforma, cuyo propósito es el de ser el único punto de contacto para los CIO en este campo.

Eso sí, el lanzamiento se ve descafeinado por su disponibilidad. Así, Cisco Plus estará disponible a partir de junio, pero solo para algunos países (Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Países Bajos, Canadá...). Para el resto de mercados, incluido el español, no se tiene fecha aproximada para su aterrizaje, lo que daría ventaja a los rivales que ya tienen propuestas similares sobre la mesa.

Sentando las bases

Cisco Plus es, sin duda, el gran caballo de la compañía para afianzar su tradicional liderazgo en networking. Pero no ha sido ni de lejos el único anuncio de Robbins y su equipo en su gran y única cita anual. Y es que, la multinacional ha sentado muchas de las bases y esos pequeños grandes detalles que posibilitarán el futuro de inmensas posibilidades con el que sueña Robbins.

Por ejemplo, en ciberseguridad, Cisco aspira no sólo a integrar SASE como un elemento fundamental de su estrategia, sino también mantiene su apuesta por SecureX, la plataforma de ciberseguridad en la nube de la enseña, capaz de orquestar, automatizar y dotar de visibilidad al complejo y heterogéneo ecosistema de soluciones de seguridad con que cuentan las empresas (75 herramientas de media en una empresa, asegura Cisco).

También en esta arena, la empresa norteamericana busca acabar con las contraseñas (esa vieja aspiración de la industria TIC), con un abordaje a través de Cisco Duo que aúna el doble factor de autenticación con la biometría a la que nos estamos acostumbrando a través de nuestros smartphones.

Cambiando de tercio, Cisco tampoco se olvida del hardware, ese que les ha hecho brillar desde sus orígenes. Para "transformar para siempre la economía de internet", como decía José Vigil, director de Ingeniería de la firma en España, se necesitan cambios sustanciales no sólo en el modelo de negocio o en la captación de las nuevas tendencias tecnológicas, sino también en el corazón mismo de la ingeniería convencional.

En ese sentido, Cisco ha anunciado mejoras en su propuesta de silicio de diseño propio (presentada en diciembre de 2019), que en apenas año y medio ya cuenta con 10 chips distintos que cubren desde el enrutamiento hasta la conmutación, con velocidades que van desde los 3,2 Tbps a 25,6 Tbps. También en la arena de la óptica hay avances sustanciales, uniendo estas capacidades a las redes IP hasta conseguir una aproximación hasta un 46% más económica que los sistemas anteriores.