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Hoy en día, pagar con el móvil o con un reloj inteligente parece cosa baladí, algo ya interiorizado por los consumidores como una opción más junto a la tarjeta de plástico o el efectivo. Sin embargo, estas innovaciones son extraordinariamente recientes en una prueba más de la enorme velocidad a la que el sector de los pagos se está transformando en los últimos años.

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Testigo en primera fila de estos cambios, primero en el segmento de consumo y ahora en el profesional, es James Anderson, vicepresidente ejecutivo de Productos Comerciales Globales en Mastercard. El directivo se unió a la multinacional en 2007 y el resto, como suele decirse, ya es historia.

"Yo venía de la industria de telecomunicaciones, donde hacíamos pagos móviles. Y me uní a Mastercard para hacer móviles los pagos. De todos modos, en aquel momento no era tan evidente cuán omnipresente se volvería el nivel de digitalización. Era muy temprano en la industria de los pagos para pensar en todo lo que tenemos hoy, en el software que se come al mundo. Lo cual a su vez trae consigo una gran cantidad de datos que han impulsado el uso de inteligencia artificial y de nuevas formas de analítica, siempre agregada y anonimizada", detalla Anderson a D+I.

Hace 10 años no era tan evidente cuán omnipresente se volvería la digitalización en los pagos

En el segmento de consumo, el de los ciudadanos de a pie, el cambio de hábitos hacia lo digital ha sido veloz, muy veloz. "Durante la última década, nos hemos asegurado de que podemos transferir la cuenta de Mastercard a los dispositivos que los consumidores utilizan para realizar pagos, desde el ordenador hasta los smartphones y, cada vez más, el Internet de las cosas. Hemos tomado una serie de decisiones muy conscientes para transferir todo el valor asociado a la tarjeta de plástico a estos entornos", remarca el ejecutivo. "Más recientemente, en los últimos tres o cuatro años, nos hemos focalizado en la idea de que estamos pasando de ser una gran compañía de tarjetas a una tecnológica de pagos. Aprovechamos múltiples vías para facilitar estas transacciones y no sólo el pago, sino los datos asociados a él".

La insistencia en la importancia de los datos no es casual: James Anderson lidera actualmente la estrategia de Mastercard para el segmento empresarial, en el que tener información sobre las transacciones que recibe y emite un cliente o proveedor puede ser fundamental para las operaciones de una compañía.

"En los pagos comerciales, cada empresa tiene que equilibrar sus libros al final del trimestre o a final de mes. Necesitan saber no sólo que recibieron o pagaron dinero, sino también a qué se refiere cada transacción. Por eso los datos ahí son más valiosos si cabe", explica Anderson. "Estamos averiguando cómo aprovechar nuestras habilidades y capacidades como empresa en el negocio de pagos para mover esos datos y generar valor".

Interacción y nuevo valor

En este terreno, la joya de la corona de Anderson y Mastercard tiene nombre propio: Track Business Payment Service. Lanzada este mismo año, se trata de una plataforma de pago comercial que monitorizar los pagos cuenta a cuenta pero, lo más importante, añadir una capa de interacción y flexibilidad entre los distintos actores de la cadena que no existía hasta ahora.

Los clientes y proveedores no tenían información sobre cómo preferían realizar los pagos

"Estamos aprovechando algunas de las técnicas que ya hemos desarrollado en el negocio de consumo para aplicarlas al de pagos comerciales", admite el directivo. "Nos dimos cuenta de que había varias brechas en este terreno, como que los clientes y proveedores no saben cómo quieren recibir o realizar un pago, respectivamente. No había ningún mecanismo para descubrir estas preferencias. Por eso hemos incorporado un sistema que permite publicar esta información, de manera muy granular y dinámica".

Con eso se resuelve la parte de interacción entre los agentes de la cadena de valor pero, ¿qué pasa si el método o los plazos marcados por una de las partes no convence a la otra? "Lo vemos claramente con los plazos de los pagos. El proveedor obviamente quiere recibir el dinero cuanto antes y cerrar la factura, pero puede que el cliente quiera dilatar los tiempos. En ese caso, lo que Track BPS posibilita es añadir un elemento más, una capa de financiación en la que nuestros socios -como los bancos o las fintech- pueden ofrecer servicios de adelanto de la factura para el proveedor y de préstamos al cliente, creando así una nueva oportunidad de negocio", explica Anderson.

Resulta cristalino que para que esta plataforma funcione, la clave estará en la escala que pueda alcanzar, en que la mayor cantidad de compañías funcionen sobre ella. James Anderson es consciente de ello: "Es una propuesta global y en la que nos estamos apoyando en una gran cantidad de socios, como venimos haciendo en el segmento de los pagos de consumo. Hablo de socios como los propios bancos, pero también fintech, agentes de pago, empresas tecnológicas que nos ayudan a integrarnos con los ERP de las empresas, etc.".

Queremos ser el orquestador de los pagos entre empresas, el estándar de la industria

Una ambición, la de convertirse en el estándar de facto de este segmento de actividad, que por ahora ya ha atraído a 20 partners a escala global, incluyendo varios en el mercado europeo. 

En cualquier caso, y más allá de las capacidades propias de este servicio, la propuesta de Mastercard puede traer aparejado otro fenómeno sumamente interesante: el de acelerar la digitalización de los pagos entre empresas, no tan modernizado como podría parecer a simple vista.

"El grado de digitalización difiere bastante según la zona geográfica. En Estados Unidos, por ejemplo, todavía se usan muchos cheques para pagos entre empresas, que no vemos en Europa. Hay una grandísima oportunidad en transformar todos estos procesos", sentencia Anderson.