El concepto más rompedor del momento en el mundo del arte se llama NFT (Non Fungible Token). Es una unidad de datos almacenada con un registro de blockchain que garantiza que es la pieza original. Es decir, que el objeto digital es propiamente el fichero (o conjunto de ficheros) que creó el autor originalmente.

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El pasado 11 de marzo, Christie's subastó por la escalofriante cifra de 69,3 millones de dólares un NFT de Mike Wonkelmann, alias Beeple, titulado 'Everydays: The First 5000 Days'. La obra es un collage digital que reúne 5.000 imágenes futuristas, añadidas por el 'artista' día a día desde el 1 de mayo de 2007 hasta el 7 de enero de 2021.

No es el primer NFT que se vende por una enormidad de dinero, pero sí un récord insospechado. ¿Es esta descoyuntada realidad virtual el tipo de matrimonio que cabe esperar entre el fenómeno cultural y la tecnología?

El Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT, por sus siglas en inglés) plantea otro tipo de respuesta y ha cumplido este jueves una promesa que fue formulada a finales de 2019.

En una rueda de prensa online ha anunciado la puesta en marcha de una nueva Comunidad de Conocimiento e Innovación (KIC, por sus siglas en inglés) dedicada a las industrias de la cultura y la creatividad.

Apoyo a la industria creativa

Hasta ahora, el EIT tiene ocho KICs sectoriales sobre clima, digital, alimentación, salud, energía sostenible, manufacturación, materias primas y movilidad urbana, "con 60 hubs por toda Europa y más de 2.000 excelentes socios, incluyendo empresas, instituciones educativas, centros de investigación y, cada vez más, ciudades y otras entidades", puntualiza su director, Martin Kern.  

El enfoque del nuevo KIC no tiene una relación directa con fenómenos como los NFT, salvo por la posibilidad de que surjan proyectos específicos con el propósito de desarrollarlos como una actividad innovadora, más allá de una acción 'artística' esporádica trasladada a una insólita subasta.

"En diez años, EIT se ha convertido en el mayor ecosistema de innovación en Europa y estamos entusiasmados con empezar a apoyar a los sectores e industrias cultural y creativa, que han resultado fuertemente golpeadas por la pandemia hasta en un 30% de sus actividades en 2020", explica Kern, convencido de su capacidad para "hacer una gran contribución al sector" con la experiencia adquirida en digitalización y fomento de la innovación.

Una contribución que supone la posibilidad de obtener financiación de los fondos Horizon Europe, que nutrirán la innovación comunitaria con más de 95.000 millones durante siete años. EIT actúa a la vez como un centro de educación de alto nivel, coordinador de consorcios tecnológicos, aceleradora de startups y canalizador de inversores, que suma ya 3.300 millones aportados a empresas apadrinadas por el Instituto. 

Esto supone, desde luego, abrir un gran 'horizonte europeo' para el desarrollo de actividades que van desde la edición de todo tipo de productos culturales, artes escénicas, libros, música, películas y videojuegos, hasta desarrollos de realidad virtual y aumentada, compatibles con divulgación, educación, museos, formación online...  

"Nuestra idea de innovación es que la clave está en la cooperación. No se produce en el vacío, sino que necesita que los players trabajen juntos y formen un poderoso ecosistema", añade Kern afirmando que "para la cooperación hay muchos factores importantes. No es sólo tener acceso a financiación y apoyo, también cuenta desde tener el acceso a tecnología hasta contar con gente que pueda asesorar. Y en Europa tenemos el problema de que hay demasiada fragmentación".

Calendario de presentación

El nuevo ecosistema necesitará ser realmente poderoso para ayudar a recuperar esa caída del 30% durante 2020 reseñada por el director del EIT que, a preguntas de D+I, especifica que es una industria de "unos 200.000 millones [globalmente], en la que la pérdida ha golpeado especialmente a la interpretación, el arte y la música. Es difícil calcular, en este momento, el impacto que el nuevo KIC puede producir a largo plazo. Sería demasiado prematuro".

La idea es encontrar socios para un plazo de siete años (la duración de Horizon Europe), que puedan elaborar estrategias pensadas para ese periodo.

La hoja de ruta "indicativa" del nuevo KIC, que formalmente tiene su punto de arranque en el primer trimestre de este año con este cronograma, marca una presentación pública, mediante un webinar, el próximo día 21. Durante el segundo trimestre, a finales de mayo, se espera que estén establecidos los criterios de convocatoria y evaluación, a efectos de poder aspirar a los fondos europeos.

El próximo septiembre se publicará el documento que describirá el modelo de innovación, seguido de la publicación de convocatorias y seminarios informativos, en el cuarto trimestre, entre octubre y diciembre. En marzo de 2022 se cerrará el plazo para presentar propuestas, que serán evaluadas hasta junio. Si se cumple lo previsto, en septiembre de 2022 se firmarán los contratos con las startups seleccionadas y el nuevo ecosistema de innovación echará a rodar de manera efectiva.

Autonomía, flexibilidad y empleo

¿Está decidido ya dónde se ubicará el núcleo del cuartel general del nuevo KIC?, le pregunta D+I a Kern. "Con esta primera convocatoria vamos a crear un marco de trabajo, buscando propuestas para el sector", responde. "Estos núcleos suelen integrarlos participantes capaces de desarrollarse con nuestro modelo y generar innovación en su campo. Como parte de sus propuestas también nos darán indicaciones de dónde ven el cuartel general.  La comunidad propondrá, nosotros ponemos el marco y luego ellos tendrán el margen de autonomía y flexibilidad para que los innovadores marquen su estrategia y enfoquen sus actividades".

Kern afirma que en la fase inicial han tenido ya conversaciones con medio centenar de posibles socios para el KIC, pero espera que llegarán a ser entre 200 y 300 "cuando esté funcionando a plena velocidad".

Según las estimaciones del EIT, cuando lanzó a la Comisión Europea la idea de crear este nuevo KIC, el sector abarcaba actividades que, en 2019, aportaban unos 12 millones de empleos en la UE, un 7,5% del total.

Lo que el instituto quiere aportar a los emprendedores no es sólo el apoyo para lanzar determinados productos y servicios nuevos. Con arreglo a su manera de actuar, tratará de identificar las ideas que pueden crear negocio, e incluso enseñar a esos emprendedores a ser empresarios. Y, además, generar sinergias de doble dirección con las otras actividades del instituto: añadir la dimensión tecnológica y experimental a la cultura y colaborar con otras áreas como manufactura, moda, diseño e incluso salud, en la vertiente de calidad de vida.

"Estamos pendientes de ver los consorcios que se han de formar con los participantes sobre el terreno. Es un campo muy amplio con muchas diversas industrias culturales y creativas, plenas de ideas y potencial de innovación. Esperamos ayudarles a avanzar y marcar una diferencia sin predeterminar en qué campo específico se tienen que enfocar las propuestas. Nuestro objetivo es crear comunidad", concluye Kern.