El 13 de enero de 2012 el buque Costa Concordia chocó contra una roca frente a la isla de Giglio, en Toscana (Italia). Más de 4.200 pasajeros tuvieron que ser rescatados en una operación de salvamento sin precedentes por las enormes dimensiones del navío. Un total de 32 personas fallecieron en el siniestro y 64 resultaron heridas.

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El Costa Concordia era el barco más grande construido en Italia hasta ese momento. El accidente, que escribió un luctuoso hito en la historia naval transalpina, se convirtió en el germen de la startup española Archangelus y de su software que desarrolla planes de evacuación a medida gracias a la más puntera tecnología.

Sus fundadores pertenecen a la Armada Española y, tras el suceso del Costa Concordia, supieron que debían poner sus conocimientos al servicio de la ciudadanía. Del carácter emprendedor de Carlos Llamas Linares, uno de los impulsores de la idea junto a Alberto Duro -quien se incorporaría más adelante-, nació en 2015 el embrión de lo que hoy es Archangelus.

Todo tipo de emergencias y edificios

"En principio estábamos enfocados en exclusividad a los buques, que era nuestra mayor preocupación. En 2019 me incorporé al proyecto y le dimos otro enfoque. ¿Por qué centrarnos en exclusividad en los barcos? En cualquier lugar que necesite un plan de evacuación, Archangelus es perfectamente viable y necesario", afirma Alberto Duro, cofundador de la startup.

Su tecnología se basa en un hardware/software común para el desarrollo de dispositivos interconectados, capaz de dirigir a las personas por las rutas más seguras y cercanas. Para ello se utilizan diferentes tipos de comunicación haciendo que el sistema sea más estable y seguro.

El campo potencial de aplicación es infintivo. "Aunque nuestros primeros desarrollos fueron para buques, pronto nos dimos cuenta de que en cualquier lugar que se precise un sistema de evacuación podríamos instalarlo; hospitales, hoteles, centros comerciales, fábricas, museos, minas…", relata Duro.

El tipo de emergencia donde el dispositivo de Archangelus podría salvar vidas también es muy amplio. "Dependerá de la sensorización que quiera instalar el cliente. Se podría utilizar con sensores que prevengan contra incendios, inundaciones, presencia de CO2, atmósferas inflamables… El software y la pcb es la misma, la única diferencia sería en la señal que envía el sensor al sistema", puntualiza el cofundador.

Un código de luces hacia la salida

En la actualidad, Archangelus centra sus esfuerzos en dos ambiciosos prototipos. El primero se trata de unos escalones inteligentes lumínicos que guían a las personas mediante su código de luces hacia la salida más cercana y segura.

"En las situaciones de emergencia, las escaleras suelen ser grandes ratoneras. Imaginemos un incendio por ejemplo; el humo, el estrés (que nos hace perder capacidades cognitivas)… para solucionar este problema, hemos diseñado estos escalones inteligentes", puntualiza.

Al mismo tiempo, la startup está ultimando las pruebas para que el sistema, además de luminoso, sea sonoro. "Pretendemos ser capaces de guiar a las personas invidentes hacia una salida segura, de forma que les guiemos mediante los pitidos que emitiría cada luminaria".

Por otra parte, otro de los prototipos de la empresa consiste en un wearable en forma de pulsera para el personal que entra en espacios confinados durante los rescates.

El prototipo surgió tras un encuentro con una empresa multinacional en 2020. "Nos preguntaron si era posible desarrollar un dispositivo que, interconectado a las luminarias, pudiera localizar a personas pero, sobre todo, que fuese capaz de avisar a un tercero (que se encargaría del control y vigilancia de acceso a espacios confinados) y al propio trabajador, de que se estaban realizando trabajos no compatibles entre sí", relatan desde la empresa.

"Por poner un ejemplo, imaginemos que un soldador no puede estar en el mismo espacio que un pintor. Así que nos pusimos manos a la obra y desarrollamos el wereable y software del que, actualmente, disponemos de un prototipo funcional", añaden.

Trabajos por parte del equipo de Archangelus con los equipos desarrollados por la startup.

Hasta el momento, la financiación está llegando exclusivamente de manos de los socios, lo que conlleva un esfuerzo mayúsculo para convertir su idea en un proyecto viable, algo que estos emprendedores no dudan sucederá en un futuro no muy lejano. 

"Hace un mes aproximadamente, los socios decidimos hacer una ampliación de capital para comprar material y tener las luminarias necesarias para instalar nuestro primer piloto. Con este producto mínimo viable, y una vez realizadas todas las pruebas pertinentes -nos han cedido para ello un centro médico privado en San Fernando (Cádiz)- pretendemos realizar nuestro salto al mercado", relata el cofundador.

En principio, la comercialización de su software, del que aún no hay una fecha concreta, se realizaría con instalaciones pilotos para posteriormente desarrollar proyectos más ambiciosos.

"Todo ha salido de nuestro bolsillo y nuestros ahorros. Hemos apostado por ello, y estamos seguros de que más pronto que tarde se verán recompensados todos los esfuerzos", recalca el responsable de Archangelus.

Financiación con recursos propios

Los contactos con posibles partners y fondos de capital riesgo están en marcha pero todavía "no hay nada cerrado". Archangelus avanza sin prisa, pero sin pausa.

"Hay varias vías de negociación abiertas con futuros partners. Esperemos que en un corto periodo de tiempo podamos dar la notica que Archangelus es una realidad. Y que ya está cumpliendo con la función para la que fue creada, que no es otra que salvar vidas en situaciones de emergencia".

En la creación de sus prototipos ha sido crucial su paso por el programa de aceleración de Minerva. "Nos abrió una puerta hasta el momento desconocida. Teníamos una patente (modelo de utilidad) e infinitas ganas por hacer cosas, pero no sabíamos cómo. Desconocíamos por completo todo lo relativo al mundo empresarial, marketing, legalidad, comunicación…", reconoce Alberto Duro.

"El trato humano y cercano del equipo Minerva es lo que, sin duda alguna, nos gustaría resaltar, además de la comunidad que se crea con los otros proyectos, y eso que nos tocó vivir nuestra aceleración en plena pandemia", añade.

Premio Innovación de la Armada Española

En su corta trayectoria, Archangelus ya ha recibido reconocimientos a su proyecto para salvar vidas en situaciones de emergencia. En 2020 obtuvo el Premio de Innovación 2020 de la Armada Española, estamento militar al que pertenecen dos de sus fundadores.

"Nos queda la satisfacción de poder contribuir con nuestra innovación a una mayor seguridad a bordo de los buques. Además, remitimos a la oficina de innovación de la Armada Española cinco prototipos con su despieces y esquemas para, una vez realizada todas las pruebas y solicitados sus certificaciones pertinentes, se fabriquen e implementen a bordo", reconoce con orgullo Alberto Duro.