"Biel Glasses nace de la desesperación y la impotencia", afirma Constanza Lucero, doctora en Medicina, cofundadora y CMO de esta startup barcelonesa. "La tecnología existe, pero tiene el foco puesto en el sector del entretenimiento y de los videojuegos. Situarla al alcance de las personas con baja visión y hacer posible que retomen la movilidad y la autonomía es nuestro objetivo". Es un nuevo ejemplo de tecnología aplicada a la salud de nuestra visión.

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La baja visión es una afección discapacitante que no puede ser corregida ni con gafas convencionales, ni con medicamentos, ni con cirugía. Es siete veces más común que la ceguera y dificulta la realización de actividades de la vida cotidiana, como leer, evitar obstáculos o reconocer señales viarias. La sufren casi un millón de personas en España, siete millones en Europa y 70 millones en el mundo.

Biel Glasses fue creada en 2017 por Lucero y Jaume Puig, ingeniero en Telecomunicaciones y CEO de la firma, ambos padres de Biel, un niño de ocho años con baja visión congénita. A ellos se unió Eulàlia Sánchez, CSO y máster en Optometría y Ciencias de la Visión.

Lucero, Puig y Sánchez han creado un equipo de médicos especialistas en esta afección, optometristas e ingenieros informáticos y juntos han desarrollado, asesorados por reconocidos expertos en cada una de las materias, unas gafas inteligentes que utilizan la visión 3D y algoritmos de inteligencia artificial capaces de reconocer obstáculos y mostrarlos al usuario a través de realidad mixta.

Las gafas, todavía en fase de prototipo, mejoran la movilidad de las personas con baja visión. Les permite adquirir la autonomía que perdieron y señalan todos los elementos que suponen un riesgo para su seguridad. "Actualmente existen dispositivos que ayudan a estas personas en actividades concretas, como leer o ver la televisión con elevados contrastes, pero no resuelven la movilidad. Y esta crea dependencia", explica Lucero.

Desarrollo tecnológico

Las gafas inteligentes de Biel Glasses se componen de un módulo de captación, del tamaño de un móvil, que obtiene la información del entorno con dos cámaras, la procesa y analiza a través de un algoritmo, que es capaz de originar señales gráficas, que advierten al usuario de los obstáculos que encuentra en su camino, y las envía al módulo de visualización, la pantalla de las gafas.

La captación de imágenes se realiza en tiempo real, de manera continua cuando el sujeto está en movimiento. "Si tiene que bajar un bordillo, verá una imagen gráfica en la pantalla de las gafas que le indicará el desnivel; si tiene que cruzar la calle y el semáforo está en rojo, verá un stop o una imagen gráfica en rojo o una flecha que le indica que ha de parar; si necesita leer el cartel de una parada de metro, las gafas disponen de un zoom que le permite agrandar la imagen. Estos son componentes genéricos, pero los adaptamos a la falta de visión de cada usuario de forma personalizada", explica Lucero.

Diversos estudios indican que la dependencia por baja visión tiene un coste anual de 8.900 euros de media por persona. "Con Biel Glasses, además de favorecer que estas personas puedan retomar su vida cotidiana, significa un ahorro de costes en subvenciones para el sistema de salud público", afirma Lucero.

La baja visión puede ser congénita, pero estos casos representan un porcentaje mejor. La mayoría de las personas la padecen como consecuencia de diferentes patologías, como el glaucoma, la retinosis pigmentaria, la degeneración macular, las cataratas o la retinopatía diabética.

Este tipo de dolencias producen diversos grados de afectación a la visión, como la disminución en el contraste (se da en personas albinas), la agudeza y el campo visual. Es decir, poseen una menor capacidad de distinguir formas y objetos a cierta distancia, y una reducción del ángulo de visión de cada ojo.

Reducción del tamaño

Biel Glasses cerró una ronda de inversión de 350.000 euros en noviembre de 2020, que le permitirá iniciar las pruebas de fabricación de sus gafas inteligentes previas a la comercialización.

Una parte de la ronda fue cubierta con un préstamo de ENISA y también supuso la entrada en el capital de la startup biomédica de BHV Partners, primera venture builder del sector salud del sur de Europa; y de Wavecontrol, multinacional catalana dedicada a la fabricación de dispositivos electrónicos de alta tecnología para medir campos electromagnéticos.

"Necesitamos ajustar el tamaño del prototipo, actualmente similar al de unas gafas de realidad virtual para entretenimiento", explica Lucero, que apunta que la comercialización ser realizará en un primer periodo, este mismo año, en España y Dinamarca.

"El mercado español lo conocemos bien, pero en las subvenciones públicas este tipo de dispositivos quedan excluidos. En cambio, el sistema de salud público de Dinamarca, donde ya tenemos acuerdos de distribución firmados, sí que los tiene en cuenta y es relativamente sencillo que el paciente acceda a ellos de manera muy económica o gratuita".

El próximo paso de Biel Glasses es que los más pequeños que sufren baja visión también puedan disponer de unas gafas inteligentes adaptadas a su edad.