La biotecnología es el conjunto de técnicas, procesos y métodos que utilizan organismos vivos o sus partes para producir una amplia variedad de productos y servicios en favor de la sociedad a través de la alimentación, industria, sanidad, etc.

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A partir de esta definición surge la pregunta: ¿cómo se invierte en la I+D biotecnológica en nuestro país? Pues bien, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó ayer miércoles la foto fija del sector.

Los últimos datos disponibles corresponden a 2019 con lo que habrá que esperar un año para saber cómo influyó la pandemia en la biotecnología. Sin embargo, la radiografía publicada ayer permite ver cómo se trata de un sector al alza y con un prometedor futuro por delante.

¿En qué región se invierte más?

Uno de los primeros aspectos que se puede destacar desde el ámbito regional es que Cataluña es la región donde más se ha invertido. Sus 601,6 millones de euros invertidos en 2019 suponen el 29,5% de la inversión realizada en España.

Las comunidades autónomas que le siguen son Madrid (560,5 millones -el 27,5% del total nacional-), Andalucía (207,3 millones -el 10,2% del total-), Comunidad Valenciana (173,4 millones -8,5% del total-) y País Vasco (116,9 millones -5,7% del total).

En la parte baja, la región menos inversora en biotecnología fue Extremadura (4,3 millones). Cantabria (6,8 millones) y La Rioja (8,3 millones) completan la parte baja, siendo las tres únicas comunidades que no llegan a los 10 millones de inversión anual.

Cabe destacar que la estadística sobre el uso de biotecnología tiene como objetivo medir el esfuerzo nacional en actividades relacionadas con la biotecnología, de manera que pueda suministrar la información necesaria para la toma adecuada de decisiones en política científico-tecnológica. En este sentido, parece lógico pensar que las regiones cántabra, extremeña y riojana aún tienen deberes por hacer en este sentido.

En términos globales, el gasto en actividades de I+D relacionadas con la biotecnología alcanzó los 2.040 millones de euros en el año 2019, con un incremento del 14,4% respecto a 2018. Este gasto supuso el 13,1% del gasto total en actividades de I+D, según el INE.

¿Quién ejecuta los proyectos?

Sobre estos datos, cabe mencionar que la ejecución de estos proyectos puede correr a cargo tanto de la iniciativa privada como de la administración pública, así como del sector de la enseñanza superior.

Así, según el informe publicado ayer, el sector empresas aumentó un 22,2% su gasto interno, el sector administración pública un 9,3% y el sector Enseñanza Superior un 7,5%. Un crecimiento global que, en última instancia, beneficia a la investigación en biotecnología.

Al respecto, conviene resaltar que la iniciativa privada presenta el mayor porcentaje de inversión sobre el total (46,1%), por delante de a administración pública (32%), la enseñanza superior (21,7%) y las Instituciones Privadas Sin Fines de Lucro (0,3%).

¿Quién financia los proyectos?

El peso de la iniciativa privada en la ejecución de los proyectos es similar al que tiene a la hora de financiarlos, aunque no es el sector que más financia.

Y es que las actividades de I+D interna relacionadas con la biotecnología se financiaron en 2019, principalmente, por la administración pública (42,3% del total) y el sector Empresas (41,4%). 

Los fondos procedentes del resto del mundo (10,4%), la enseñanza superior (4,4%) y las instituciones privadas sin fines de lucro (1,5%), financiaron el resto.

¿Cuántos empleos genera?

En materia de empleo, el INE destaca que el número total de personas que se dedicaron a actividades de I+D interna en biotecnología, en equivalencia a jornada completa, aumentó un 7,6% en 2019 hasta alcanzar las 29.655,1. Esta cifra supuso el 12,8% del personal total ocupado en las actividades de I+D.

Por cierto, conviene destacar que el 57,3% del personal empleado en actividades de I+D interna en biotecnología fueron mujeres. Los porcentajes más elevados de participación femenina se dieron en las iniciativas sin ánimo de lucro (70,4%) y en la administración pública (63,2%).

El colectivo de investigadores alcanzó la cifra de 19.150,3 personas en equivalencia a jornada completa, un 9,0% más que en 2018, otro dato que habla del crecimiento del sector.

Por último, entre las áreas de aplicación final de los productos obtenidos de la utilización de los diferentes tipos de biotecnologías destacaron la salud humana y la alimentación, seguidas de la agricultura, salud animal, medio ambiente e industria.