Si hablamos de alimento proteico, muy saludable para las personas con una delicada salud gastrointestinal o con problemas de colesterol e hipertensión, muy pocos acertarían que estamos hablando del Molitor, también conocido como gusano de la harina.

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Aunque es cierto que la Unión Europea aún no ha aprobado su uso para el consumo humano, pero este 2021 se ha estrenado con “el primer gran paso” para conseguirlo: la Agencia Europea de Seguridad (EFSA) ha emitido un informe sobre el Molitor en el que se reconoce que es seguro para su consumo dentro de la alimentación humana.

Pero ¿estamos preparados para comer insectos? Adriana Casillas, CEO de Tebrio, una startup especializada en cría industrial de este insecto, asegura que el mercado europeo está listo: “Igual no para productos más estándar, pero sí para productos específicos como productos alimentarios para deportistas”, así como para un sector nutricional concreto con productos ricos en proteínas, como la pasta, por ejemplo, así como para elaborar productos “saludables”.

De hecho, esta biotech española que desarrolla el que será un alimento del futuro, a través de la cría industrial y la transformación de insectos, en concreto de este Tenebrio Molitor, ya está trabajando e investigando mano a mano con “clientes potenciales” para elaborar productos y lanzarlos al mercado.

Casillas estima que a finales de este 2021 ya podremos ver en el mercado los primeros productos alimentarios que contengan entre sus materias primas este insecto y que sean saludables para el consumo humano.

Pero antes de llegar a este punto, el Parlamento Europeo tiene que aprobar, tras conocer este informe inicial de la EFSA, el uso de este insecto para nuestra alimentación humana, algo que “ya no cabe ninguna duda de que pasará, pero tardará aún unos cuatro meses”, asegura a D+I Casillas.

Después de esta aprobación parlamentaria, se elaborará un reglamento general europeo y los países lo tienen que incluir en su legislación, incluyendo sus propios requisitos si así lo consideran, y en ese momento empresas como Tebrio podrán registrar sanitariamente su producto. “Y será en ese momento, cuando ya podremos poner nuestros productos en el mercado”.

Investigación y producción

Esta foodtech española no produce este tipo de productos finales, sino que suministra la materia prima para elaborar complejos nutricionales a partir del Tenebrio Molitor, matiza su CEO.

Hasta ahora, Tebrio se ha especializado en fabricar materia prima con Tenebrio Molitor para la alimentación animal, con el objetivo de ir ganando capacidad industrial y productiva en este sector de la nueva alimentación.  

De hecho, la compañía invertirá más de 50 millones de euros en la construcción de un complejo de 70.000 metros cuadrados a comienzos de 2022 en la provincia de Salamanca que les permitirá alcanzar una producción de 100.000 toneladas de productos derivados del Tenebrio Molitor.  

Este trabajo previo para producir productos para el sector de la alimentación animal le ha permitido “estar preparados” para cuando llegue la aprobación europea y la consecuente legislación española y así poder “entrar en el mercado del consumo para personas”.

Para lograrlo, Casillas destaca que llevan trabajando cinco años junto a la Comisión Europea para impulsar este tipo de reglamentos en el mercado europeo de alimentación. “La población mundial está creciendo exponencialmente, mientras el cambio climático está haciendo mella en las explotaciones, por lo que el mercado necesita nuevas materias primas para cubrir el déficit previsto de proteínas”.

La CEO de esta biotech insiste en que, cuando puedan lanzar sus productos a la venta para el consumo humano, no lo harán para quitar mercado a otro subsector de la alimentación, sino “para cubrir ese déficit que viene”.

Sin embargo, Casillas puntualiza la sostenibilidad de su industria como una de sus ventajas: “La cría de insectos es más sostenible que otro tipo de ganadería: se usa un 90% menos de agua para criar la misma cantidad de alimento, no se necesitan grandes extensiones de tierras fértiles y, además, se emplean subproductos de la industria alimentaria que no se utilizan en otros nichos”.