Miami (EEUU)

Un producto de uso recurrente, con distribución sin barreras y sencillez. Ese sería el sueño de cualquier startup y es a lo que cada vez más se acerca Genially, una startup nacida en Córdoba que ya se expande por Estados Unidos.

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Comenzaron como una herramienta de consumo interno, para crear gráficos interactivos de manera sencilla, y ahora superan los 12 millones de usuarios en su plataforma. El sector educativo ha sido hasta el momento, su mejor aliado, aunque los departamentos de marketing se han convertido en un interesante vector de crecimiento.

La historia de Genially comienza en 2015, cuando, formalmente, se registran como startup. Detrás están Juan Rubio, CEO y cofundador, biólogo de formación, Chema Roldán, consultor en Accenture hasta que sintió la llamada del emprendimiento, y Luis García, al frente de marketing dentro de la startup, antes en una agencia de publicidad. 2016 fue el año de las pruebas internas, o versiones beta solo para personas de confianza, hasta que en 2017 salió su primer producto final, para todos los públicos. Y, entonces sí, comenzó la magia.

Crecimiento exponencial

En cinco meses tenían 3.500 usuarios. Después subió el ritmo de altas, 3.500 al día. En los últimos meses, 35.000 diarios. El crecimiento, en su mayoría, ha sido orgánico, con el apoyo de estudiantes y profesores que lo han abrazado como su mejor herramienta para trabajos, clases y presentaciones.

¿Su gran secreto? La interacción. Hacen fácil crear contenido práctico, con el que la audiencia participa y, además, se incrusta dentro de otras webs (como los vídeos de YouTube, por ejemplo). “No es un PowerPoint, es otra cosa. Tampoco es una infografía, ni un dossier. Es mucho más”, remarca Juan Rubio. Se enmarcan dentro de tres tendencias de gran crecimiento: la economía generada por los creadores (passion economy), el no code, como se denomina a aplicaciones de interacción sin necesidad de saber programar, y el SaaS, software as a service, servicios por suscripción.

“¿Cómo lo ha hecho?”, reitera el CEO. Esa es la frase que más escucha tras mostrar los resultados. Este efecto contagioso ha tenido especial incidencia durante la pandemia: “Todos hemos estado más conectados. Genially permite escalar la información y hacer contenido que guía a través de explicaciones e historias”.

Chema Roldán explica que el nombre, Genially, busca, desde los inicios, elevar al usuario: “Queremos que te sientas un genio, que hagas contenido premium de manera fácil. Además, es afable, agradable y se pronuncia fácil en cualquier idioma. Nuestro lema es que no hay que ser un genio para hacer cosas geniales”. Una muestra más de su afán de pensar sin fronteras. Se sienten más cerca del videojuego que de la ofimática.

Su meta es seguir creciendo y hacer más accesible la creación de contenido. De ahí que la versión para tablet y móvil sea una de las que más facilita su adopción.

Córdoba y Nueva York

Juan Rubio ha sido el primero en hacer las maletas y mudarse a Nueva York, sí, en pleno covid. Mientras no han dejado de crecer en España. Muchos trabajan en remoto, fruto de los tiempos, pero el cuartel general está en Córdoba, donde se incorporan dos personas nuevas cada semana. Cuentan con personas en remoto en el resto de España, así como en Chile y Brasil. En Estados Unidos, además del CEO en Nueva York, cuentan con personal en Atlanta.

La lógica detrás de estas contrataciones es mantener su ritmo de crecimiento mundial, pero sin perder cercanía, de modo que el customer success, como denominan a una mezcla de atención al cliente, marketing y ventas con foco en la satisfacción y adopción de la herramienta.

“Tenemos una vocación global clara. Crecer en el mercado de Estados Unidos es clave. Es un gran ecosistema. Nueva York es ideal por el horario, por lo conectado que está con el resto del mundo. Además, tiene raíces fuertes en la industria del contenido y la EdTech”, subraya.

En busca de inversión

Como casi todas las startups, pasaron de los ángeles iniciales, con Civeta al frente, a Wayra y La Caixa en fases posteriores. Así hasta la Serie A con JME Ventures, Atos Capital, GP Bullhound y CJ Lab, estos ya de Estados Unidos, donde piensan seguir recaudando capital y usuarios.

Al igual que hizo Dropbox, primero enamoran al cliente particular, al usuario que disfruta con su uso, y después lo reclama como herramienta de trabajo. Es decir, es gratis para uso propio, pero en el entorno profesional sí se paga.