Miami (EEUU)

Daniel Newman, socio fundador y analista de Futurum Research, una firma de investigación centrada en Innovación Digital, tecnologías disruptivas y tendencias, estos días participa, en remoto, desde su casa cerca de Chicago en el Barcelona Digital Talent Day 2020.

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Teams, la aplicación de comunicación y videollamadas de Microsoft, hace la magia para poder desayunar virtualmente cuando son las 8 de la mañana en Illinois y las 9 en Florida.

Comienza hablando del nombre de su compañía, una declaración de intenciones: “Viene de futuro en latín, porque identificamos los grandes retos. Muchos se quedan en la tecnología, nosotros, lo enlazamos en relación con los humanos. El rol de las personas es muy importante”.

Todavía inmersos en una Covid-19 creciente a medida que llega el invierno, se atreve a vaticinar cómo será el mundo cuando se consiga doblegar el virus. En su opinión, a mediados de 2021 volveremos a una realidad parecida a lo anterior, pero con interesantes matices. “Aprenderemos a contratar en remoto, a hacer todo mejor en remoto. Si eres una pequeña tienda, habrás aprendido a usar eBay o Amazon para vender. Estos comportamientos van a seguir. Seguiremos comiendo en restaurantes yendo a discotecas y a la playa. Eso no nos lo van a quitar”, sostiene.  

El experto destaca el papel de las herramientas en este mundo que ya vislumbramos, en el que destaca una interesante oportunidad para nuestro país: “He ido a España más de 20 veces, me encanta su cultura, tenéis relaciones sólidas. Por la pantalla no compartes un café o un vino, eso es un valor que permite conectar y generar confianza. Hemos aprendido que podemos ser efectivos en remoto. Se va a invertir más en el cambio. Muchos tenían planes para cambiar el modelo, ahora han tenido que hacerlo rápido. Estas disrupciones son globales. El trabajo será más flexible y nuestras vidas más equilibradas”.

El próximo 20 de enero, Joe Biden será proclamado Presidente de los Estados Unidos. Newman no duda en compartir sus opiniones sobre este cambio político: “Ha sido político durante 50 años. Ya fue senador y vicepresidente. Va a traer un equilibrio que se perdió con la anterior administración. Será menos polarizador. No es un progresista, aunque América sí lo es más hoy que hace unos años. Va a buscar un equilibrio entre el poder de Wall Street y la tecnología frente a los que menos tienen y los pequeños negocios. Si se consigue una mayoría progresista en el Senado es posible que suban los impuestos y pongan más regulación en la tecnología. Nos hemos radicalizado mucho. Hay que pensar más antes de actuar”. 

Desde la pasada primavera, algunas ciudades de Estados Unidos han visto cómo la pandemia provocaba mudanzas inesperadas. Nueva York y San Francisco son dos de las más afectadas. Todavía sin cifras oficiales, las caídas del precio de los alquileres son un buen indicador. Newman lo asume con naturalidad: “Silicon Valley se ha hecho muy caro. Contratar allí es caro. Aunque es cierto que hay un gran talento concentrado allí. En los últimos meses se ha notado más el movimiento. Elon Musk ha cambiado California por Texas. HP se lleva una parte importante a Houston. Los Hedge Funds y algunos VCs se están mudando a lugares con menores impuestos como Florida. Es lógico. Muchas empresas pueden desplegar soluciones sin necesidad de tener a los programadores ni sentados en el mismo ni cerca de sus data centers. Esto abre el mundo a talento de todas partes, sin fronteras. No solo a Estados Unidos, sino en todo el mundo”.  

Esto enlaza con unos de los caballos de batalla de las empresas tecnológicas, la diversidad. Conseguir sumar perfiles distintos, con diferentes contexto, formación y creencias permite ser más inclusivos. También entender mejor la realidad. Son conscientes de los beneficios pero, en general, pocas veces se consigue una representatividad suficiente no solo de mujeres, sino de más minorías. “En general se presta más atención a la diversidad en la parte alta de las organizaciones. Por recomendación de Nasdaq se procura que haya una mujer al menos en cargos de verdadero poder. Microsoft o Facebook están haciendo un gran esfuerzo, pero muchas compañías sufren para conseguir ese equilibrio. Está siendo un cambio más lento de lo que pensábamos todos, pero hay un hecho irrefutable, las compañías que invierten en diversidad tienen mejores resultados”, sostiene.

El autor de 'Humano/Máquina', una guía para entender los desafíos de la cuarta revolución industrial, solo ve beneficios en esta interacción: “En general, soy optimista. La relación entre humanos y máquinas es muy simbólica. Las máquinas no van a reemplazar a los humanos. En las anteriores revoluciones se veía así, pero estamos mucho más avanzados y se ha demostrado que, a medida que las máquinas se hacen más técnicas, se ve más clara la perspectiva de coexistencia. La gran ambición es tener mejores experiencias, vidas mejores. El móvil es un ejemplo de coexistencia. Va siempre con nosotros. Antes para viajar tenías que llevar un número de teléfono, los billetes impresos, direcciones, contactos… Ahora todo va en el bolsillo. Estamos creando nuevos trabajos”.

Desde D+I resulta difícil resistir la tentación de preguntar por el futuro de los medios de comunicación: “Hay muchas maneras de ser disruptores en los medios. Empezando por tener un diseño mejor, que invite a leer, pasando por tener la mejor información. Ser menos sesgados es también una manera de innovar. Hoy día vemos más y más medios que quieren poner un muro de pago. Eso es disruptivo también pero no será una buena solución para todos. Tienen que pensar otras maneras de hacer dinero, diferentes. Si todos repiten la misma fórmula, deja de ser útil”. 

Newman se despide con una reflexión de tinte filosófico: “La ingenuidad de los humanos es un regalo. No vamos a pasar hambre por la llegada de los robots. Solo hace falta motivación para seguir innovando y creando”.