El concepto ‘Startup Nation’ o ‘nación emprendedora’ lo popularizó en 2009 el libro de Dan Senor y Saul Singer, referido a Israel. Desde entonces, varios otros países han intentado ganarse el derecho a ser reconocidos como tal. Entre ellos, Francia -que en 2020 lanzó un plan integral que incluye más de 3.000 millones de euros para el apoyo a la inversión en startups-, España -aún a la espera de que se presente la largamente anunciada Estrategia España Nación Emprendedora- y Colombia.

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El pasado mes de diciembre, Colombia aprobó su primera Ley de Emprendimiento. Es el pistoletazo de salida de la Política Nacional de Emprendimiento, aprobada el 30 de noviembre, y se engloba bajo el paraguas del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, que define el emprendimiento como parte de la fórmula para lograr mayor equidad. 

Juntas, estas dos iniciativas están encaminadas a “reactivar el círculo virtuoso del crecimiento” y a promover aumentos en la productividad del país, según iNNpulsa Colombia, la agencia pública de emprendimiento e innovación. Finalmente, el objetivo es convertir Colombia en el gran referente de América Latina para las startups.

Ejes de actuación

La Política Nacional de Emprendimiento está estructurada en cinco grandes ejes: habilidades y cultura emprendedora, acceso y sofisticación de la financiación, redes y comercialización, tecnología e innovación en los emprendimientos, y arquitectura institucional.

Por su parte, la Ley de Emprendimiento está diseñada también en cinco ejes principales: tarifas diferenciadas y simplificación para la creación de emprendimientos, facilidades de acceso al mercado de compras públicas para micropymes (compra pública innovadora), facilidades para la financiación de las startups (incluyendo todos los instrumentos financieros), actualización del marco normativo, e implementación de medidas que logren involucrar al sistema educativo con el ecosistema de emprendimiento, desde los primeros años de colegio y en la universidad.

El texto original de la Ley, radicado el pasado 20 de julio, fue complementado con nuevos artículos que amplían su alcance hacia los ecosistemas regionales y los emprendimientos sociales, los emprendimientos verdes y aquellos que favorecen las energías limpias.

También se incorporaron referencias a los emprendimientos del sector agro y los deportivos, “lo cual generará un impacto positivo en las regiones, ya que se facilitará su fortalecimiento con escalabilidad y aceleración”, señalan desde iNNpulsa Colombia.

Adicionalmente, se establecieron medidas para garantizar el acceso a recursos por parte de los emprendedores, incentivos tributarios y un mayor alcance al componente educativo de la ley.

En definitiva, es una Ley orientada a consolidar al emprendimiento como un actor fundamental para la reactivación económica que se avecina. En la medida en que mejore la tasa de supervivencia de startups y micropymes, aumentarán las oportunidades de empleo, desarrollo y competitividad.

La Ley de Emprendimiento, en detalle

Eje 1: simplificación de trámites

Los trámites en el Invima (la agencia regulatoria nacional) resultan latosos y costosos para las empresas de nueva creación. La Ley de Emprendimiento introduce tarifas más reducidas para las pymes y excepción de pago para las microempresas.

Otro punto clave es la contabilidad simplificada. Así, las microempresas no tendrán que estar sujetas a las mismas tarifas del impuesto departamental ni entregar registros financieros tan exhaustivos como las grandes corporaciones. Este requisito estaba llevando a muchos emprendedores a operar desde la informalidad.

En tercer lugar, se regula la creación de un campo de pruebas controlado (sandbox) para modelos de negocio innovadores, similar al aprobado en España para negocios financieros.

Eje 2: compra pública innovadora

El mercado de compras públicas en Colombia alcanzó los 87 billones de pesos en 2019, según Acopi, y en la actualidad podría rondar los 100 billones de pesos. La Ley de Emprendedores procura dar entrada a las micropymes a las licitaciones públicas, a través de la incorporación de “nuevos criterios de desempate”.

Además del tamaño, también se incluirán fórmulas para favorecer a las empresas lideradas por mujeres y a las sociedades BIC (de beneficio e interés colectivo).

Asimismo, se creará un nuevo “sistema de información de compras públicas” donde se publicarán informes sobre los procesos, con el fin de aportar mayor transparencia.

Eje 3: financiación

La Ley de Emprendimiento crea nuevas garantías bancarias mediante el Fondo Nacional de Garantías (FNG) para abrir más oportunidades de créditos bancarios a los nuevos empresarios.

También se propone impulsar los microcréditos, para promover la inclusión financiera de los micronegocios. Y se mejoran los incentivos fiscales a la inversión en startups, a través de iNNpulsa Colombia.

Eje 4: marco regulador

En cuarto lugar, esta Ley crear un entorno administrativo específico y reconocido para los emprendedores, y más coordinado. iNNpulsa se encargará de la unificación de la oferta pública de emprendimiento en Colombia. En última instancia, se fortalecerá el Sistema Nacional de Competitividad e Innovación.

Eje 5: educación

Por último, la Ley de Emprendimiento de Colombia aborda la incorporación de la cultura emprendedora en los planes educativos de escuelas y universidades. Se abre la vía a crear un grado universitario sobre la materia.

Asimismo, se crearán consultorios empresariales y programas formativos del SENA para promover la “mentalidad emprendedora” en aspectos jurídicos, financieros y de acceso a mercados.