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La ciberseguridad ha dejado de ser una cuestión exclusiva de las grandes compañías para convertirse en una prioridad para cualquier organización, independientemente de su tamaño. De hecho, las pymes se encuentran entre los objetivos más vulnerables de los ciberdelincuentes, precisamente porque muchas cuentan con menos recursos, equipos especializados y medidas de protección que las grandes empresas.

Un ataque puede tener para ellas consecuencias especialmente graves: desde la paralización de la actividad o la pérdida de información hasta daños económicos y reputacionales que pueden comprometer incluso su continuidad.

Algo que refleja bien un informe de Kaspersky al revelar que, en América Latina, las pérdidas económicas (31%) encabezan los daños ocasionados por los incidentes de ciberseguridad más graves sufridos por las pequeñas y medianas empresas durante el último año, seguidas por la interrupción de procesos del negocio, como finanzas, recursos humanos o asuntos legales (27%), y la suspensión temporal de servicios para clientes, incluidos sitios web, tiendas en línea y cuentas personales (25%).

“Muchas pymes están creciendo y digitalizando sus operaciones más rápido de lo que evoluciona su capacidad para protegerlas. Cada nuevo servicio, proveedor, empleado o herramienta digital también puede ampliar los puntos que un atacante intentará aprovechar. Esperar a sufrir un incidente para fortalecer la seguridad puede traducirse en pérdidas económicas e interrupciones que una empresa pequeña tiene menos margen para absorber”, asegura Daniela Álvarez de Lugo, gerente general de Kaspersky para el Norte de América Latina.

Unos ataques que además tienen claro el botín a lograr: la información. Así el informe señala que el robo de información sensible, como credenciales financieras y documentos legales, fue el principal objetivo, señalado por el 29% de los encuestados de empresas latinoamericanas.

Tras este aparece el robo de datos personales de clientes y empleados, ambos con 27%, y con un 25% la manipulación o alteración de información es señalada como uno de los principales propósitos de los atacantes.

Ante este escenario, Daniela Álvarez de Lugo, desde Kaspersky explica que “la ciberseguridad debe crecer al mismo ritmo que el negocio: identificando qué activos son críticos, anticipando los riesgos y estableciendo medidas que permitan seguir operando incluso cuando ocurre un incidente”.

El modelo 'Zero Trust', el elegido

Pero, ¿son las pymes conscientes de esto? ¿Qué están haciendo para proteger sus activos de los ciberdelincuentes? De nuevo el estudio de Kaspersky revela que los cada vez más frecuentes y peligrosos ataques están llevando a las empresas de la región a revisar la manera en que protegen sus recursos.

Así la principal medida adoptada es el modelo Zero Trust o el Principio de Mínimo Privilegio (PoLP) implementado tras un incidente por el 30% de las pymes para empleados, socios y contratistas.

Por su parte, el 28% introdujo o actualizó la capacitación de sus equipos de TI para mejorar sus conocimientos sobre nuevas amenazas, técnicas de ataque y respuesta ante incidentes, y el 27% reforzó sus políticas de contraseñas y una proporción igual incorporó o actualizó la realización periódica de copias de seguridad.