Primero AI quiere hacer de un defecto, el caos de las empresas latinas, una virtud: poder adoptar la inteligencia artificial de manera eficiente y práctica. La startup mexicana acaba de anunciar una de las rondas semilla más relevantes de la región: 12 millones de dólares con inversión liderada por Kaszek y General Catalyst, a las que se han sumado Definition, Conviction, 8VC.
Además de perfiles relevantes de FEMSA, Bimbo, Aeroméxico y Kimberly-Clark de México que apoyan a título particular, en calidad de business angels, como se suele decir en el argot.
Primero AI utilizará el capital para contratar talento, ampliar sus operaciones y acelerar la implantación de su tecnología en grandes corporaciones de la región.
Su apuesta se llama Primia: una plataforma que conecta sistemas dispersos, identifica las reglas internas de cada organización y permite desplegar agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas complejas.
La tesis de Primero se basa en que las compañías no pueden extraer todo el valor de la IA si sus sistemas no comparten información y sus procesos solo los conocen un puñado de empleados.
Primia intenta crear una capa común de inteligencia sobre esa infraestructura tecnológica, para que los agentes puedan interpretar el contexto, tomar decisiones y documentar sus acciones.
Según un estudio interno de Primero AI, en México, el 87% de las empresas afirma que la fragmentación tecnológica limita su capacidad para ampliar sus iniciativas de inteligencia artificial. Primero cuenta con clientes como SmartFit, Terpel, Verde Valle, Sede Café, Kimberly-Clark de México y la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México.
José Murillo, Andrés Rosales y Santiago Buenahora son fundadores de la compañía. Estudiaron en Harvard y la Universidad de Pensilvania. Murillo, el CEO, trabajó en Goldman Sachs. Sus compañeros en Meta.
“Antes, vender software era más un acto de fe. Con la IA puedes vender resultados. Las empresas más competitivas del mundo pueden construirse desde América Latina”, subraya Murillo.
Con todo, lo cierto es que el impacto de la inteligencia artificial en el continente americano ya es un hecho incontestable. Hace unos días, DISRUPTORES publicaba las principales conclusiones de una actualización del informe State of AI in Latin America, elaborado por Hi Ventures. En este informe se evidenciaba que el 71% de las corporaciones consultadas ya ha adoptado inteligencia artificial en algún equipo o función. Otro 23% la utiliza únicamente para la productividad individual y solo el 5% aún no la ha explorado. El salto desde los pilotos hasta el uso habitual es una realidad, no así la profundidad de su impacto.
La brecha entre empresas consolidadas y startups es notable. El 53% de las nuevas compañías encuestadas ya utiliza agentes en producción, frente al 30% de las corporaciones. En estas últimas, el 40% mantiene un modelo de supervisión humana directa y apenas el 5% ha alcanzado un funcionamiento plenamente autónomo. Las empresas han detectado barreras a derribar: El principal desafío corporativo es la confianza de los usuarios, seguida de retos técnicos como la integración con sistemas.
