Estados Unidos sigue siendo el mayor inversor extranjero en América Latina y el Caribe. Lo ha sido durante las dos últimas décadas. Un nuevo informe del Atlantic Council, elaborado por el Adrienne Arsht Latin America Center, muestra cómo China gana peso en el continente en logística, minería y sector automotriz.
El estudio Mapping US Investment in Latin America and the Caribbean desgrana 20 años de inversiones estadounidenses en la región (2003-2025). La inversión extranjera directa (IED) verde de Estados Unidos en América Latina y el Caribe es de 28.700 millones de dólares anuales de media.
A partir de 2020 se elevó a 32.900 millones, con picos históricos en 2022 (46.900 millones) y 2024 (43.200 millones). Con dos sectores destacados: energía e infraestructura digital.
Durante la mayor parte de los años 2000 y principios de 2010, la inversión energética estaba en una media de 6.000 millones anuales.
A partir de 2019, se duplicó hasta alcanzar una media de 12.600 millones entre 2020 y 2024, con un pico de 18.900 millones en 2024. Esto se refleja en grandes proyectos de petróleo y gas, particularmente en Guyana, así como un creciente interés en energías renovables en Brasil y México.
Energía y 'data centers' lideran
La inversión digital ha crecido de manera más gradual. De unos 4.000 millones anuales a mediados de los años 2000, a 8.500 millones anuales entre 2020 y 2024.
Los principales operadores de centros de datos de Estados Unidos, como Microsoft y Amazon Web Services, hicieron patente su compromiso en la región.
La manufactura, en cambio, que dominó desde 2000 y principios de 2010, se encuentra en un declive que el informe considera estructural. Pasó de 18.500 millones en 2010 a una media de 8.100 millones entre 2020 y 2024, una caída del 34%.
El sector del automóvil es el que concentra las mayores pérdidas. Alimentos, bebidas y dispositivos médicos se mantienen estables.
México y Brasil concentran la inversión
En términos absolutos, solo México y Brasil ya atraen el 63% de toda la inversión desde 2003. Si se añade Guyana, la cifra alcanza aproximadamente el 70%.
Brasil y México captan inversión orientada al mercado y, en el caso de México, el tamaño del mercado, el poder adquisitivo, la proximidad a Estados Unidos son clave.
Guyana es su caso aparte. Los descubrimientos de petróleo offshore han generado compromisos energéticos estadounidenses que superan ampliamente el tamaño de su economía. Un hecho que le ha hecho hacerse con el 7% de la cifra total.
Costa Rica demuestra que las economías pequeñas con estrategias por sectores pueden ser un polo de atracción para los fondos.
El país recibió inversión verde estadounidense equivalente al 0,99% de su PIB anual entre 2016 y 2025, la más alta de la región. Lo logró gracias a una política sostenida durante décadas centrada en manufactura de alto valor, sobre todo dispositivos médicos. Un modelo que el informe considera replicable en toda la región.
La ventaja de la inversión estadounidense
La IED verde estadounidense genera un 65% más de empleos por cada 1.000 millones de dólares que la inversión china y un 22% más que la inversión europea. Es decir, es el capital más productivo en términos de empleo.
Además, las empresas estadounidenses se concentran en sectores en los que ya tienen conocimiento, lo que impulsa una difusión positiva de la innovación en América Latina.
Sigue dominando subsectores intensivos en empleo como alimentos, bebidas y turismo, así como software y servicios de TI, servicios financieros y servicios empresariales.
La sombra de China
China está ganando terreno en motor. Así como en infraestructura logística, superando a Estados Unidos. Uno de los ejemplos más importantes es el Puerto de Chancay en Perú, donde la empresa estatal china COSCO Shipping construyó un megapuerto de 3.500 millones de dólares.
En minería, China ya lidera. En data centers, solo ByteDance (matriz de TikTok), anunció una inversión de 40.000 millones de dólares en un centro de datos en Brasil. Esa cifra supera en 12.000 millones el promedio anual estadounidense en América Latina durante dos décadas.
El informe del Atlantic Council ofrece recomendaciones claras tanto para Washington como para los gobiernos latinoamericanos. A la Administración Trump se le invita a invertir en economías menos evidentes, potenciar la explotación de minerales críticos y proteger el desarrollo de la infraestructura digital.
A los gobiernos de América Latina y el Caribe se les aconseja perseguir políticas de atracción de inversión y aprovechar los momentos propicios mientras la ventana de oportunidad está abierta.
