Publicada
Las claves

"La propiedad intelectual puede convertirse en uno de los motores de la transformación productiva de América Latina y el Caribe pero solo si deja de abordarse como un instrumento aislado y pasa a formar parte de una estrategia de innovación, desarrollo industrial y transferencia tecnológica". Esa es la principal conclusión del informe Harnessing Intellectual Property for Development: Opportunities and Challenges for Latin America and the Caribbean, presentado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Oficina Europea de Patentes (OEP) durante una conferencia regional celebrada en Santiago de Chile junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El estudio analiza la situación de nueve países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México, Perú y Uruguay) y concluye que las industrias intensivas en propiedad intelectual ya generan un impacto económico superior al peso que tienen en el empleo. Aunque representan el 12,4% del empleo manufacturero formal, aportan el 13% del valor añadido del sector y ofrecen salarios un 32% superiores a la media. En el caso de las industrias intensivas en patentes, la prima salarial alcanza el 56%.

No obstante, el informe advierte de que la región sigue teniendo dificultades para convertir su capacidad innovadora en valor económico propio. Más del 85% de las solicitudes de patente registradas entre 2011 y 2020 procedieron de solicitantes extranjeros, mientras que únicamente el 13,5% fueron presentadas por actores latinoamericanos. Estados Unidos concentra el 36,2% de las solicitudes y Europa el 34,7%, lo que refleja la fuerte dependencia tecnológica de la región.

Esta dependencia también se aprecia en el comercio exterior. Las industrias intensivas en propiedad intelectual representan solo el 9% de las exportaciones manufactureras, frente al 19% de las importaciones, un desequilibrio que evidencia que América Latina consume mucha más tecnología protegida de la que desarrolla y comercializa.

El estudio además muestra una elevada concentración geográfica de la innovación. Brasil reúne el 48,4% de todas las solicitudes de patente registradas en el periodo analizado, seguido de México, con el 30,6%. Entre ambos concentran cerca del 80% de toda la actividad de patentamiento de la región. Por detrás se sitúan Argentina (7,9%), Chile (5,6%), Colombia (3,3%), Ecuador (2,4%), Perú (2,3%) y Uruguay (2,2%), mientras que El Salvador representa una proporción residual.

Mucha ciencia, pero poca transferencia al mercado

Otro de los diagnósticos del informe es que la innovación latinoamericana continúa apoyándose principalmente en universidades y organismos públicos de investigación. Estas instituciones generan aproximadamente la mitad de las patentes vinculadas a sectores tecnológicos, mientras que la participación de las empresas privadas locales sigue siendo limitada.

Además, muchos investigadores latinoamericanos participan en desarrollos tecnológicos internacionales cuyos derechos de propiedad intelectual acaban en manos de compañías extranjeras, especialmente en ámbitos como la informática y las comunicaciones. La colaboración regional tampoco termina de despegar. Los investigadores latinoamericanos mantienen muchas más relaciones de coinvención con Estados Unidos y Europa que entre países vecinos, lo que dificulta la creación de un ecosistema regional de innovación comparable al europeo.

En este contexto, CEPAL, la OEP y el BID piden que la propiedad intelectual sea parte de las estrategias públicas de cada uno de los gobiernos de los distintos países de la región. Así lo manifiestaba el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, que defendió que la región necesita una conversación "más madura" sobre propiedad intelectual, integrada en políticas de desarrollo productivo orientadas a cerrar brechas tecnológicas y aumentar el valor añadido de sus economías.

Una necesidad que recoge también el informe que concluye que reforzar la protección de patentes y marcas no será suficiente si no se acompaña de una mayor inversión en I+D, mecanismos eficaces de transferencia tecnológica, financiación para empresas innovadoras, una colaboración más estrecha entre universidades e industria y políticas públicas que impulsen la transformación productiva. Solo así, sostienen la CEPAL y la Oficina Europea de Patentes, América Latina podrá retener una mayor parte del valor generado por su talento científico y convertir la innovación en un motor sostenible de crecimiento económico.