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Las claves

Desde Málaga, en 2023, surgía Íkualo, la Fintech que Harold Correa, de origen colombiano, creó para acabar con la exclusión financiera que él, como tantos y tantos inmigrantes, sufrió al llegar a España. La mayoría de los inmigrantes no tenía una cuenta bancaria en Europa, donde los bancos no permitían abrir una cuenta únicamente con el pasaporte, dando así lugar a una parte de la población sin acceso a la banca y, con ello, como él mismo afirmaba, “invisibles para la economía”.

Dicha exclusión financiera, aclara el CEO de Íkualo a DISRUPTORES AMÉRICAS, se produce sobre todo en esos primeros meses desde que una persona llega a un país europeo y todavía no dispone de la documentación local suficiente para cumplir con los requisitos del sistema bancario tradicional.

Generalmente, ese periodo suele situarse entre los primeros 3 y 6 meses, cuando la persona aún no tiene un contrato estable o historial financiero en el país, pero, según evidencia Harold Correa, en la práctica el problema puede durar mucho más.

“En Europa hay muchas personas que tardan entre 2 y 3 años en obtener un permiso de residencia o completar toda su documentación, y durante ese tiempo siguen encontrando dificultades para abrir una cuenta bancaria en el sistema tradicional”, y es que “aunque en teoría existe el derecho a una cuenta básica, en la práctica muchos bancos tradicionales siguen aplicando procesos largos o requisitos que dificultan la apertura de cuentas a personas recién llegadas”, añade.

“Nuestra experiencia nos demuestra que entre el 60% y el 70% de los migrantes recién llegados tienen dificultades reales para abrir una cuenta bancaria durante sus primeros meses en Europa. Ese momento es crítico. Y cabe mencionar que, sin cuenta bancaria, una persona no puede cobrar su salario, firmar un contrato de alquiler, pagar servicios básicos, construir historial financiero o enviar dinero a su familia”, explica el fundador y CEO de Íkualo.

Tras estos años, la compañía no solo ha permitido que ese colectivo pueda acceder a una cuenta bancaria en apenas minutos y únicamente con su pasaporte, sino que ha construido una infraestructura financiera en la que es posible acceder a servicios como una cuenta digital europea, una tarjeta Mastercard para pagos, cambio de divisas o envío de dinero internacional.

“Esto cambia completamente la vida de una persona. Muchos usuarios nos dicen algo muy sencillo: `El día que abrí mi cuenta fue el día que realmente empecé mi vida en Europa´. Porque cuando tienes acceso al sistema financiero, dejas de sobrevivir y empiezas a construir”, asegura.

Con un perfil de usuario de entre 23 y 45 años, el cliente de Íkualo “es una persona que ha decidido empezar una nueva vida en otro país. Puede ser alguien que llega a Europa para trabajar, estudiar, emprender o reunirse con su familia. La mayoría se encuentra en plena etapa productiva y necesita herramientas financieras rápidas y sencillas para integrarse en la economía del país al que llega”, apunta.

Harold Correa, fundador y CEO de Íkualo.

Y recuerda que muchos migrantes son profesionales altamente cualificados que están reconstruyendo su vida en otro país. “Tenemos usuarios que en su país eran ingenieros, enfermeras, profesores, arquitectos o empresarios, pero que al llegar a Europa comienzan trabajando en otros sectores mientras reconstruyen su vida y se adaptan al nuevo entorno. Europa necesita talento, energía y mano de obra en múltiples sectores. Y la migración es una de las principales fuerzas que sostienen el crecimiento económico del continente. Como suelo decir: “Los migrantes no vienen a Europa a pedir oportunidades. Vienen a crearlas.”

Remesas más digitales y económicas

Ahora la compañía amplía su servicio de remesas desde Europa a Venezuela y Cuba, dos países con comunidades migrantes muy grandes en Europa y con necesidades muy específicas en materia de transferencias internacionales, explica Harold Correa.

“En muchos casos, enviar dinero a estos países a través del sistema bancario tradicional puede ser complejo o caro. Por eso hemos trabajado en desarrollar corredores de pago más eficientes que permitan realizar transferencias más rápidas y baratas. Las remesas son uno de los flujos financieros más importantes del mundo. Es importante señalar que las remesas no son dinero que se va. Son dinero que mantiene a millones de familias”.

Concretamente, y según datos del Banco Mundial, el CEO de Íkualo apunta que las remesas globales superan los 860.000 millones de dólares al año y, en algunos países, representan más del 20% del PIB. “Sin embargo, sigue siendo un mercado con costes muy altos. La comisión media global para enviar dinero internacionalmente sigue estando entre el 5% y el 7% del importe enviado. La tecnología puede cambiar eso. Y creemos que el futuro de las remesas será más rápido, más económico y más digital”, detalla.

Romper con la exclusión financiera de los migrantes que, como recuerda, no tiene que ver con falta de ingresos, “sino con la falta de infraestructura financiera adaptada a una economía global y móvil”, es el objetivo de Íkualo. Y lo quiere lograr en Europa, uno de los mayores centros migratorios del mundo, donde, sin embargo, denuncian, gran parte del sistema financiero todavía no está adaptado a esa realidad.

“Nuestra visión es simple: El pasaporte debería ser suficiente para empezar una vida financiera en Europa. Porque cuando eliminamos barreras, el talento y el esfuerzo hacen el resto”.