Los Ángeles (EE.UU.)
Publicada

Waymo comenzó como un proyecto experimental interno en los laboratorios de Google en 2009. Conocido entonces como el “proyecto de coche sin conductor”, el programa nació dentro de la división de innovación del gigante tecnológico. En 2016, se separó y comenzó a operar como empresa propia, sin perder el respaldo financiero de Google.

La relación entre ambas compañías no ha hecho más que intensificarse en los últimos años. A principios de este mes, Waymo anunció una nueva y ambiciosa ronda de financiación, considerada histórica por su volumen, en la que logró captar 16.000 millones de dólares para acelerar su expansión y consolidar su liderazgo en el sector de la conducción autónoma.

La ronda fue liderada por Sequoia Capital, junto con Dragoneer Investment Group y DST Global, y contó también con la participación de Alphabet, su empresa matriz. Entre los inversores que se sumaron a esta operación destacan Andreessen Horowitz, Silver Lake, Tiger Global, BDT & MSD Partners, CapitalG, Fidelity Management & Research Company y Temasek.

“Como líder tecnológico en el mercado del transporte, Waymo ha ido más allá de los hitos de investigación para alcanzar la excelencia operativa sostenida, triplicando sus viajes pagados semanales en solo un año y, al mismo tiempo, manteniendo un alto nivel de satisfacción de los clientes”, afirmó Konstantine Buhler, socio de Sequoia Capital, en un comunicado oficial difundido tras el cierre de la ronda.

El despliegue del robotaxi no ha estado exento de polémica. Waymo ha tenido que superar complejas pruebas legislativas y regulatorias tanto a nivel estatal como federal. 

En ciudades como San Francisco y Los Ángeles, sus operaciones llegaron a ser suspendidas temporalmente tras incidentes de seguridad, lo que llevó al Departamento de Vehículos Motorizados de California (DMV por sus siglas en inglés) a revocar permisos de operación mientras se realizaban las investigaciones pertinentes.

A pesar de estos contratiempos, Waymo ha logrado ampliar su presencia hasta consolidarse como la opción de robotaxi más ampliamente desplegada en Estados Unidos.

Como empresa privada, Waymo no publica sus resultados financieros de forma detallada. No obstante, ha compartido datos operativos relevantes. En la actualidad, su servicio de robotaxi supera los 400.000 trayectos semanales y acumula más de 20 millones de viajes realizados desde el inicio de sus operaciones comerciales.

Waymo opera en seis ciudades estadounidenses. Además, la compañía ha anunciado planes para expandir progresivamente su servicio a nuevos mercados, incluidos otros estados y destinos internacionales, un objetivo que se verá acelerado gracias a la reciente inyección de capital.

“La conducción autónoma, liderada por Waymo, tendrá un impacto profundo en la forma en que vivimos y trabajamos y la configuración urbana futura deberá replantearse para adaptarse a esta nueva realidad”, aseguró Saurabh Gupta, inversor y cofundador de DST Global.

El nuevo camino de Tesla

Las calles de grandes urbes californianas como Los Ángeles y San Francisco han experimentado una transformación notable en los últimos años. 

Durante mucho tiempo, los vehículos de Tesla dominaron las carreteras de estas ciudades. Hoy, sin embargo, los robotaxis de Waymo comienzan a superar a su viejo rival eléctrico.

Ante el avance de Waymo, Elon Musk anunció en 2019 que Tesla contaría con un millón de robotaxis circulando por las carreteras “en el plazo de un año”. Aquella predicción no se materializó y no fue hasta 2024 cuando la compañía realizó un anuncio oficial más concreto sobre su apuesta por un servicio de robotaxi propio.

En los últimos meses, Musk ha impulsado un cambio estratégico profundo en Tesla. La compañía ha anunciado su intención de paralizar la producción de modelos tradicionales como el Model S y el Model X, para concentrar sus esfuerzos en el desarrollo del robotaxi.

Este giro ha sido interpretado como una respuesta al desgaste reputacional sufrido por Tesla en el último año y medio, tras el respaldo público de Musk a la campaña del presidente republicano de Estados Unidos, Donald Trump, y a su giro político radical.